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Por la Espiral - September 20, 2008

La “nacionalización” de AIG

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La “nacionalización” de AIG
-El Estado toma el control
-AIG México, grado de alcance

Al final del túnel, el gobierno del presidente George W. Bush decidió intervenir en el caso de la aseguradora AIG, tomando una decisión que tácitamente implica una nacionalización del conglomerado precisamente en el seno del capitalismo que tantas veces se ufana de la libertad empresarial y del funcionamiento de los mecanismos del mercado.
    ¿Qué haría el mercado sin el Estado? ¿Qué haría el mercado sin los contribuyentes, esos ingenuos que con sus impuestos pagan por la guerra de Irak, el salvamento de empresas con operaciones riesgosas a costa de renunciar a la cobertura por sanidad, vivienda, educación y seguridad social?
    Tendríamos que preguntarnos qué teórico, premio Nobel de prestigiada universidad americana es el que aconseja dejar actuar al capitalismo hasta sus últimas consecuencias para después al borde del desastre volver a replantearlo de la mano del gobierno y dejarlo pender sobre de los hombros de sus ciudadanos.
    Desde luego que esta no es la primera crisis financiera por la que atraviesa Estados Unidos, quizá sea una de las más severas para el sistema financiero internacional porque las empresas transnacionales y multinacionales tiene metida la mano en decenas de países con subsidiarias diseminadas con contratos laborales y cotizaciones en mercados bursátiles lejanos a Nueva York.
    Posiblemente debemos seguir culpando a la fórmula capitalista que aplica Estados Unidos que es conservadora y proteccionista cuando le conviene y otras concede total margen de libertad para dejar manga ancha a especuladores,  casi siempre culpables por las bancarrotas  de los últimos tiempos.
    Lo que queda muy en claro es que las reglas de operación del mercado de bonos y carteras de riesgo, créditos sin avales,  papel basura y fondos de alta ganancia y al mismo peligrosidad tienen que entrar a un circuito de mayor regulación y transparencia, las leyes en este sentido siguen fallando y me parece que no basta con las promesas de campaña de John McCain, candidato republicano, de reformar Wall Street.
    Parece que nos estamos olvidando que el dinero y las decisiones financieras y económicas no actúan por sí solas, hombres y mujeres con capacidad de acción y decisión las llevan a cabo y es allí donde la ley tiene que ser más severa.
    En cada crisis financiera en Estados Unidos se aduce una mala regulación y la necesidad de implementar una nueva como sucedió en el caso de la virulencia financiera padecida por varios episodios desde 1982 hasta 1991.
    Recordemos que en ese entonces la crisis hizo mella en las instituciones de ahorro, las Savings & Loans que de la noche a la maña se volvieron insolventes con hipotecas a plazos largos y tasas fijas.
    El contexto de aquella crisis: en 1982 el monto de la insolvencia de las S&Ls ascendió a 100 mil millones de dólares. Entre 1980 y 1990, las autoridades financieras estadounidenses atendieron a 946 S&Ls de las que  85 fueron liquidadas, 95 entraron a un programa de administración  y durante 1989 y 1990, 352 restantes  pasaron a un programa de conservación.
    Ahora bien, con la crisis actual, lo malo es el tamaño de las instituciones que están cayendo en insolvencia y quiebras; lo negativo es que la globalización ha permitido diseminar subsidiarias por todo el mundo de esas grandes multinacionales y transnacionales por lo que de momento se desconoce el alcance en la afectación de los balances de las subsidiarias.
A COLACIÓN
    El gobierno del presidente Bush atendiendo al costo de oportunidad decidió dejar solo a Lehman Brothers (finalmente una parte será comprada por Barclays) pero va al auxilio del gigante del sector asegurador como es American International Group (AIG), uno de los más importantes del mundo.
    Lo hace temiendo los efectos en el ámbito mundial por la bifurcación de las actividades de AIG con miles de bancos y otras empresas.
    La decisión del gobierno es la de conceder una inyección crediticia por 85 mil millones de dólares, directo del erario público, tomar el control  del 79.9% del capital del grupo asegurador, modificar la plana directiva e intervenir la empresa para nombrar directivos de confianza que puedan revisar la situación de la empresa.
    A la empresa AIG y sus empleados en el mundo le aguardan tiempos difíciles porque dentro del saneamiento requerido se subraya eliminar determinados activos.
    Por lo pronto, en vistas de esta situación especial, la aseguradora que cotiza en las plazas bursátiles de Wall Street, la Bolsa de Valores de Londres, el mercado accionario de París y la Bolsa de Valores de Tokio ha quedado suspendida.
    Dow Jones anunció ayer que Kraft Foods sustituirá a AIG en el índice Dow Jones Industrial.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    AIG también tiene ramificaciones en México como sucede en otros 129  países donde es líder en la venta de seguros y servicios financieros, suscriptora de seguros comerciales e industriales.
    Desde que a mediados de los noventa, las reformas a la legislación mexicana permitieron en materia de seguros incrementar la participación de compañías extranjeras, sucedió que Seguros Interamericana quedó constituida en un 51% por Grupo Financiero Prime Internacional y un 49% por AIG.
    Más tarde, el 5 de  Octubre de 1995,  AIG y  Grupo Financiero Bital celebraron un contrato de compra venta de acciones conforme al cual, sujeto a la previa autorización del gobierno, AIG podría aumentar al 100% su participación en el capital social de Seguros Interamericana, mediante la adquisición del 51% de las acciones.
    Desde el 28 de mayo de 1996, AIG se convirtió en dueño absoluto modificando el nombre de la aseguradora que un día fue de origen nacional por
AIG México, Seguros Interamericana S.A. de C.V.
    ¿Qué pasará con AIG México en este contexto? De acuerdo con información de Standard & Poors, al cierre del segundo trimestre del 2008, la subsidiaria mexicana reportó una emisión de primas por 2 mil 208 millones de pesos, con una cartera principalmente enfocada en los ramos de automóviles, incendio y marítimo y transportes.
La calificadora señala que el crecimiento sostenido de la aseguradora ha acrecentado su presencia en el mercado mexicano, ubicándola en el octavo lugar con mayor emisión de primas de seguros de daños con una participación de 4.6% de este mercado a junio de este año.
Desde agosto, Standard & Poors advirtió de una perspectiva negativa de calificación para AIG en Estados Unidos, pero la mantuvo estable para el caso de la subsidiaria en México por considerar que su aval, American Home Assurance Co. operaba con signos de estabilidad.

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