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Música - September 12, 2008

“Lotería ¡Viva el huapango!”, una herramienta lúdica para difundir este género musical huasteco

Medio mundo canta
'El querreque', pero qué,
quién o cómo es.
Lo conocerán si juegan
con esta lotería
Foto: Cortesía 'Pepe Huapango'
El promotor cultural Pepe Huapango presentó su “Lotería ¡Viva el huapango!” el viernes 29 durante el XIII Festival de la Huasteca, en la Plaza Principal de Xilitla, San Luis Potosí.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 12 de septiembre de 2008. José Guadalupe Arvizu Olalde es el conductor del programa radiofónico “¡Viva el huapango!”, que se transmite todos los sábados por las frecuencias XHUAQ 89.5 Mhz. F.M. y XEUAQ 580 Khz. A.M. de Radio Universidad Autónoma de Querétaro, de las 14 a las 15 horas, desde la capital queretana. También se puede escuchar por Internet en www.uaq.mx/servicios/radio.html.

José Guadalupe es conocido en el ámbito de la música huasteca como Pepe Huapango, de hecho, ya tiene su propio canal de videos en Youtube (http://mx.youtube.com/PEPEHUAPANGO) para dar a conocer diversos aspectos de su trabajo y de sus andanzas por el son mexicano, esencialmente el huasteco. Durante el XIII Festival de la Huasteca, celebrado en Xilitla, San Luis Potosí, tuve la oportunidad de saludarlo y platicar con él. Acordamos una entrevista, que iniciamos con un esbozo biográfico trazado por el mismo Pepe.

“Nací en algún lugar de la Sierra Gorda, en el municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato, un día antes del día de las Lupitas, en 1965, pero resido en Querétaro, Querétaro, desde hace más de cuarenta y dos años. Mi preparación académica, salvo dos grados de primaria que estudié en un periodo de casi tres años que viví en el rancho donde nací, se dio en escuelas públicas, desde primaria hasta la carrera profesional malamente por mí escogida, pero que de todos modos estudié con mucho gusto y concluí a la edad de 35 años, gracias a un quiste al que le gustó mi cerebro para hospedarse y me cortó las intenciones de ser un hombre ‘normal’ y tener vida también ‘normal’, cuando tenía 21 años. A los 28 empecé a deshacerme del visitante, aunque no lo logré, sí he podido sobreponerme, pues ya está calcificado. Mi experiencia laboral es poca o mucha, según se vea. Maletero en mi adolescencia, despachador de taquilla, taxista. Corrector de erratas, redactor, periodista, locutor, operador de controles de radio, comerciante en pequeño –zapatos, refacciones para bicicleta–, mantenimiento de velocípedos, auxiliar de almacén, agricultor en pequeña escala de rosas y maíz. En todas estas actividades estoy vacante. Mis aficiones: un poco el huapango, en todos sus aspectos. Algunos se me dan, pero la mayoría no tanto, intento bailarlo, quiero tocar algún instrumento o los tres y cantarlo, por lo menos me moriré en el intento, a sabiendas de que me costará mucho trabajo”, dice mientras suelta tremendas risas, “la edición de música y video –por cierto, no soy tan malo al realizarlo–, visitar la Huasteca, gourmet huasteco –ésta es la que más me agrada–. En deportes, me gusta ser árbitro de futbol, también pedalear la bicicleta, pero nada más la mía [más risas del jovial Pepe], visitar poblados cercanos en el velocípedo. Mi estado civil… asegún se mire. Para algun@s soy divorciado, para otr@s soy soltero”.

Ya para entrar en materia, Pepe, cuéntame cómo y cuándo se te ocurrió la idea de hacer la lotería.

Hace aproximadamente cuatro años pensé en una estrategia que acercara al público radioescucha al ámbito del huapango y, considerando que la mayoría de la gente quiere las cosas digeridas, creí que una buena manera de hacerlo era a través del juego. ¿Y cómo jugar con el huapango? Ubiqué las imágenes representativas en cada una de las piezas, que se salen de lo abstracto, pese a que la mayor parte encierra sentimientos y emociones. Esto me dio los elementos para colocarlos en un juego existente: la lotería tradicional. Sentí que de este modo podía colocar al radioescucha en la concepción de elementos, sobre todo desconocidos. Medio mundo canta “El querreque”, pero ¿qué, quién o cómo es? Lo conocerán si juegan con esta lotería. En los huapangos, por ejemplo, se declara sutilmente el amor a las damas a través de “El rebozo” y la respuesta se da discretamente con la entrega de “El pañuelo”. También explico, de forma breve, el papel de estos elementos en los asuntos de amores dentro del contexto huasteco. Éste era el reto. Situar al escucha dentro de los huapangos. Pero no sólo eso. Había que reforzar la imagen con información adicional. Hacerlo atractivo. Los colores son un elemento importante en el contexto urbano, cuyo ritmo de vida debía considerar para atraer la atención del público a quien va dirigida.

Antes de la tuya, ya había una lotería con el tema huasteco, de Alec Dempster y Arturo Castillo, ¿por qué hacer otra?

Supe de la existencia de “La lotería huasteca” de Alec Dempster en 2006, durante el XI Festival de la Huasteca, en Pánuco, Veracruz, aproximadamente dos años después de que empecé a concebir “La lotería ¡Viva el huapango!”. Debo confesar que esto me motivó aún más. Me convencí de que las probabilidades de aterrizar la idea eran muchas. Pienso que los trabajos en la búsqueda de un fin común son válidos. No creo en la exclusividad de ideas. No tengo ningún celo por ello. Al contrario, bienvenidas las propuestas que se puedan hacer sobre una misma idea. Estoy convencido de que el trabajo dará mejores frutos si se hace en equipo. Sin proponérnoslo, lo estamos haciendo, pese a que nunca hemos tenido un acercamiento verbal. Conocí a Alec cuando empecé a acercarme un poco más al ambiente huasteco en su contexto geográfico. Concretamente fue en Citlaltépec, durante la Tercera Fiesta Huasteca, en mayo de 2007. Él promueve elementos de la Huasteca; yo, los elementos presentes en los huapangos. Sumando, complementamos la concepción de la cultura huasteca y damos más información a los interesados en conocer esta cultura. Nunca he pensado en la competencia cultural, sino más bien creo que la conjunción de esfuerzos podría rebatir la enajenación “cultural” que los mass media producen en un alto porcentaje de los mexicanos. Al dar a conocer mi lotería en Xilitla, espontáneamente, por lo menos dos personas expresaron la ocurrencia de que se haga algo parecido con base en elementos de su lugar de origen. Los incité a que lo intenten, de acuerdo con mi mentalidad. Ahora bien, situacionalmente estamos en contextos diferentes. Él está dentro de la Huasteca, yo estoy fuera de ésta. Están dirigidas, en cierto modo, a públicos diferentes. Además, siento que temporalmente estamos en otro espacio. Desconozco el trabajo final de “La lotería huasteca”, apenas vi algunos impresos de los grabados de Alec, pero es seguro que nuestras respectivas ideas difieren en varios aspectos, empezando por la presentación, que incluye el diseño y las imágenes. Fuera de esto, te comentaré otras características de mi trabajo. En la parte posterior de cada tarjeta incluí una estrofa de los versos de la pieza donde se ubica el objeto de la imagen. He procurado que sean de los tradicionales u originales. Donde se puede identificar al autor, lo hago notar; también, brevemente, agrego información que sustenta tal retrato. En la parte posterior de las tablas, añadí un breviario cultural del huapango. Dejé a un lado las descripciones de la Huasteca porque el trabajo se deriva de los huapangos, de la manifestación musical por excelencia de los huastecos. Esto último ha representado para algunos mentores una utilidad didáctica. Confieso que nunca me lo propuse. En pocas palabras, no busco la confrontación, además no me considero tenedor absoluto de la verdad. Soy un simple admirador de la Huasteca. Me unen rasgos comunes a ella desde mis raíces.

Bien, háblame un poco de los apoyos y de los agradecimientos que mencionas en tu lotería, ¿cómo te apoyaron, cuál es el papel de este tipo de apoyos para la realización de proyectos como el tuyo?

Los apoyos se dieron a través de instancias públicas. Cada una de las instituciones mencionadas en la lotería puso su granito de arena. El aterrizaje del proyecto se debe en gran parte a las instancias culturales. Desgloso apoyos: PACMYC (Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias), dependiente en este caso del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, a su vez del CONACULTA. La mayoría del apoyo económico salió de dicho programa. Como estaba confiado en la viabilidad del proyecto, lo sometí a concurso en 2006, sin embargo, no fue aprobado, según me explicaron, para dar apoyo a otras propuestas diferentes al huapango. Esto me dio la oportunidad de mejorarlo y volver a presentarlo en 2007, obteniendo el apoyo solicitado y, por ende, ver cristalizado el trabajo. La Escuela de Laudería del INBA, también en Querétaro, que es una institución que no se encasilla en la formación de profesionales de la laudería, siempre ha ido más allá para sustentar su existencia. Sus directivos han penetrado con proyectos formativos de músicos en cuanto al son huasteco y huapango en general, considerando que uno de los instrumentos de cuerda frotada, el violín, es parte esencial de los géneros que comento y buscan impulsar las actividades que lo posicionen en la cultura musical. Por lo anterior, al solicitarles su apoyo, fueron de los más empeñosos y de inmediato aportaron sus ideas y, desde luego, uno de los trabajos más delicados en el proceso: el diseño final de la lotería. El municipio de San Joaquín, en la Sierra Gorda queretana, para ello me acerqué al ciudadano Timoteo Martínez Pérez, presidente municipal, para manifestarle mi inquietud y también nos proporcionó un apoyo económico y las facilidades para realizar el trabajo. La lotería incluye lugares relevantes de ese bello pueblo. Grupo Cultural Mexicano Tradición Serrana A.C., cuyo apoyo fue más bien de carácter moral, ya que el trabajo que realiza sirvió de sustento para considerar la seriedad del proyecto. Los agradecimientos van dirigidos a todas las personas que me aportaron ideas e imágenes para la mejora del trabajo, o inclusive para complementarlo. Me es difícil mencionarlos a todos, por eso me enfoco a quienes me facilitaron imágenes y me autorizaron a usarlas, sin ningún interés, pero sobre todo de palabra, confiando en la seriedad del proyecto. De ahí que los incluyo en la información de la lotería al reverso de una de las tablas. Repito sus nombres con mucho gusto y reiterándoles mi agradecimiento: Griselda Rocha Ruiz, de Pánuco, Veracruz, quien además me apoyó en la búsqueda de algunos objetos o animales, como “La sirena” y “El caimán”, y fue mi anfitriona por aquellos lares. Laura Ahumada, de Tampico, Tamaulipas. Ella es la responsable de que “El quexquémetl” adorne la lotería, aunque no tan bien como la figura de la mujer huasteca. Igual, agradezco su calidez humana. Santiago Pérez Gómez, de Amatlán de Naranjos, Veracruz. Él, como promotor del huapango, busca que se le dé realce a la fiesta anual del huapango y de esta actividad surge la imagen de “El vestido veracruzano”, obvio, ¿verdad? Del mismo modo, ha sido un buen apoyo en mis visitas a aquella parte de la Huasteca. De paso, agradezco a las personas que me facilitaron imágenes o animales u objetos para fotografiarlos, pero que no aparecen en esta versión de la “Lotería ¡Viva el huapango!”.

Me comentabas de la foto de “El perro”, cuéntame de las dificultades técnicas y alguna anécdota en la realización de la lotería.

Cuando el trabajo es independiente y no se cuenta con recursos económicos y apoyos de otras personas, más aún cuando los demás creen que quienes tenemos objetivos abstractos, menos tangibles que la búsqueda de bienes materiales (una casa, un carro, una “buena” esposa, un “buen trabajo”, etcétera), por consecuencia ¡estamos locos! Por lo que bajo esta premisa lo que menos nos brindan es apoyo, nuestra visión de entrada sufre una decepción. Primera adversidad, entonces hay que contrarrestar esa idea y convencernos de que nuestro proyecto es el mejor. Lo demás se convierte en anecdótico. Conseguir una cámara fotográfica fue lo más difícil. Mi situación económica, por razones que viene al caso comentar, estaba por los suelos (sigue igual, por si alguien me quiere echar una manita, busco trabajo estable, no pienses otra cosa –dice riendo Pepe–). En un principio, iba a utilizar una cámara sencilla convencional con las desventajas que representaba y el aumento considerable del costo, ya que varias imágenes no tendrían la calidad que proporciona una digital, por ejemplo. Después, había que trasladarme al contexto natural o donde pudiese conseguir mi objetivo. De lo más difícil fue conseguir una imagen de “El querreque”. Pues no es fácil encontrarlo cuando se desconoce su hábitat. Lo más que sé es que le gusta picar en los árboles. Pero no en cualquier área arbolada se encuentra. Para poder seleccionar la imagen de “El gallo”, hice alrededor de dieciocho tomas a gallos diferentes, sin contar que en cada uno tomé por lo menos desde tres o cuatro ángulos. Esto de un animal que se supone no daría tanto problema. Para seleccionar “El perro”, a la que haces referencia, fotografié alrededor de ocho canes. El seleccionado fue el más accesible, pues tal parecía que el animal tenía dotes de modelo. De cuatro o cinco ángulos, siempre buscaba la cámara. También hubo los renuentes. He de decirte que uno me enseñó la dentadura de una forma tan agresiva que sólo verle me obligó a desistir de mi acción. Enfocar, espantarme y disimular la retirada fueron un mismo acto. Obviamente, no tengo testimonio de ello, agrega Pepe mientras las risas no se hacen esperar.

Que viva el huapango es un lema literalmente, abunda sobre este concepto relacionándolo, por favor, con tu programa.

Antes te preciso que el lema es “¡Viva el huapango!”, la preposición que en este caso sale sobrando, aun cuando lleva la misma significación al expresarse, por el momento emocional. El lema busca englobar en tres palabras el cúmulo de emociones que produce una pieza huapanguera. El huapango se toca, se canta, se baila con el gusto que da escuchar el ritmo de los acordes no solamente de los instrumentos de los músicos básicos, también el sonido del zapateado hace vibrar a los presentes, más cuando se hace sobre la tarima, precisamente uno de los elementos al que se atribuye la concepción del término que da nombre a nuestro género musical. Con “¡Viva el huapango!” se expresa el deseo de que esta manifestación no desaparezca. Con este lema se busca que la fugaz existencia y aparición de otros géneros musicales no destruyan al que después de siglos se desarrolló y posicionó en su contexto: la Huasteca. Con esta misma expresión buscamos darle un lugar en el gusto de la gente fuera de su ámbito natural, pero, sobre todo, cambiar la imagen incorrecta que le dio la película “Los tres huastecos”; con orgullo, puedo decirte que lo estamos consiguiendo.

Háblame de tu programa radiofónico, el surgimiento de la idea, los trámites, el ir armando una trayectoria, cómo le haces para entrevistarlos, cuándo van a la cabina…

El huapango fuera de su contexto natural requiere de una labor diferente a la que se puede hacer dentro de su ámbito para difundirlo, ya que la mayoría de la gente piensa que el huapango es todo lo que nos presentan en la película “Los tres huastecos”. La idea inicial fue apoyar la difusión y promoción de este género musical en la capital queretana, ya que sólo la radio estatal le dedicaba un espacio de una hora a la semana. La producción en la estación del Estado, a mi entender, carecía de muchos elementos que describieran la importancia de este estilo de música. Aclaro que nunca fue mi intención minimizar el empeño que el productor de ese momento ponía en su trabajo. Mucho menos erigirme como el sabelotodo del son huasteco, siendo que soy un ignorante. Confieso que me encuentro en pañales. El huapango y la Huasteca tienen todavía mucho que enseñar. Y dicha película, insisto, dista mucho de la realidad. En cuanto a la producción, me alimento del acontecer huasteco y más del huapanguero. Una herramienta que me ayuda mucho es la Internet. Por este medio me informan los “compas” del ambiente y busco informarme sobre los sucesos relacionados con el huapango. El programa es un espacio abierto a la temática huapanguera y huasteca. Toda persona que quiera un espacio para dar a conocer su propuesta sea musical, artística, literaria, turística, social, económica e incluso política, tiene un espacio en “¡Viva el huapango!”, excepto posturas partidistas. El papel social de la radio ha sido un principio que respeto y, por lo tanto, me he permitido cambiar drásticamente la temática algunas ocasiones. Casi siempre hay un punto que tal tema lo relaciona con el huapango. Lo primero que hago es hacerlos sentir tranquilos, sin represiones, que pueden explayarse. Por tratarse de una emisora cultural, sólo hay la consigna de evitar menciones comerciales, más aún del dominio público. No se les prohíbe hacerlo, solamente que, si hay necesidad de mencionarlos, no sean reiterativos. De ahí en adelante, ellos mismos dan la madeja para entrevistarlos. Si lo que quieren es dar a conocer su propuesta musical, sólo leo mensajes que lleguen, saludos, peticiones y pregunto aspectos básicos como fecha de inicio, lugar de origen, si hay producción en ciernes, cómo se les puede localizar, es lo único que repetimos, el teléfono o la dirección.

En ese lapso has tenido muchos invitados, háblame de alguno o algunos en particular, que te haya dejado una grata impresión o una experiencia inolvidable…

Visitantes e invitados ha habido. Unos conocidos en el medio, otros no tanto, mientras algunos han tenido su primera presentación en un medio de comunicación en la cabina de Radio Universidad Autónoma de Querétaro, incluso ya trascienden en el medio. Así, diversos tríos, personalidades, y agrupaciones me han honrado con su presencia. Alba Huasteca, de Mante, Tamaulipas; Los Hidalguenses, de Pachuca, y Los Genuinos, de Jacala, Hidalgo; Los Brujos de Huejutla, el Trío Juglar, Grupo Santiago, Las Perlitas Queretanas –siendo aún unas niñas y a cuatro meses de haber empezado a practicar, según sus palabras–, Agua Zarca Queretana y Amanecer Huasteco; estos dos tríos, junto con Las Perlitas, emergieron de la misma escuela y lugar en Landa de Matamoros. Esperanza Zumaya y Guillermo Velázquez son otros dos personajes que han engalanado la cabina de Radio UAQ. Las Flores de las Huastecas, Los Jilgueros de Atarjea, Reynaldo Mota (periodista), presidentes municipales, maestros de danza, productores de teatro, asociaciones de asistencia privada son otros visitantes de “¡Viva el huapango!”. Una de las visitas que me inquietó fue cuando recibí a Los Genuinos, Las Flores y Alba Huasteca en una cabina donde apenas si podemos estar seis personas. ¡Esa ocasión estuvimos dieciséis entre artistas, visitantes y productores de radio! Sólo Alba Huasteca participó en vivo. ¡Imagínate cómo estuvimos en ese pequeño espacio cuyas dimensiones son de cuatro por cuatro metros con todo y equipos de producción y transmisión! Ojalá un día me visites en cabina y platicamos sobre tu trabajo en el medio cultural. De la visita de Guillermo Velázquez destaco que lo invité para platicar del que, en esa fecha, era su reciente material: “Uno persigue el brillo de la vida”, cuyo contenido no incluye un solo tema huapanguero. Por eso, le cedí el espacio para que platicara con el radioescucha. Algo que me impactó de Guillermo esa ocasión fue, al contestarme la invitación para que se presentara en otra ocasión con Los Leones: “Lo que pasa, Lupillo”, me dijo, “es que de algún modo existe un compromiso con Gilberto”. Se refería al productor del programa que se transmite en la radio estatal, quien, por cierto, dejó de realizarlo hace dos años. No podía creer lo que oía de un hombre que en su poesía enaltece la libertad del ser humano, haciendo a un lado las exclusividades creadas por compromisos diversos y más con los entes del poder.

Coméntame un poco del grupo cultural en el que participas con Mariano y Carlos.

Huy, difícil problema. En realidad no es mucho. Mi trabajo está enfocado a promover el trabajo del grupo a través de los diversos medios. Mi labor está en función de los avances del grupo. Cuando me integré, fue en Propaganda y Divulgación Cultural, así como de bailarín. Mas un problema en las rodillas y el excesivo trabajo físico por mi labor como árbitro de futbol me hicieron decidirme por el deporte, pues las rodillas se me lastimaban mucho con el zapateo constante. Después de esto, para estar más activo dentro del grupo, consideré la posibilidad de formar un taller de huapango. Lo propuse y se aceptó. Ahora venía con qué lo haríamos, si los prospectos no tenían un instrumento. Entonces me di a la tarea de buscar apoyos. El Instituto Queretano de la Cultura y las Artes (IQCA) nos dio en comodato dos paradas (juegos) de instrumentos y realicé un proyecto para obtener apoyos del PACMYC. Fue aprobado y nos autorizaron la cantidad solicitada que nos alcanzó para otras dos paradas. Por cierto, algunos de los coordinadores me reprocharon que no haya solicitado siquiera para otras dos paradas. ¡De haber sabido! Bueno, así alcanzó para financiar otro proyecto.

Pepe, ¿deseas agregar algo más?

Bueno, mira, durante las emisiones de radio del programa “¡Viva el huapango!” sentí la necesidad de crear estrategias para impulsar la difusión de éste en general. Pero caí en el error de programar géneros musicales diferentes interpretados por tríos huastecos, con frecuencia y exageradamente, apoyándome en tríos que son muy conocidos en el estado de Hidalgo. Es buena la estrategia, pero me di cuenta de que lo adecuado para dar a conocer el son huasteco y sus intérpretes es darle prioridad al huapango y, desde luego, resaltarlo. Así que busqué otras formas de inquietar al escucha. Describir lo que a mi entender denota el estado emocional del intérprete, relacionándolo con la situación y el espacio geográfico que vive en el momento de hacer sus ejecuciones es algo que le gusta al radioescucha, pues se siente trasladado al contexto de lo que oye. Lo anterior me ha permitido deducir que la sensibilidad de quienes oyen el programa es removida. Por lo menos, durante la emisión del programa hace a un lado su vida cotidiana, la que lleva más por necesidad y obligación que por gusto. Se relaja y transporta a un mundo muy diferente al que vive día tras día. Me da gusto escuchar “¡Viva el huapango!” cuando alguien quiere llamar mi atención al reconocerme. Así nos hemos acercado radioescuchas y productor con frecuencia. De este modo han nacido relaciones interpersonales que mantengo a la fecha. Muchas personas me han permitido ser parte de su vida, de sus hogares, de sus familias. Me honra saberlo. Pero más me satisface que se logra el objetivo del programa: que viva el huapango. No me queda más que agradecerte tus consideraciones hacia mí y reiterarte mi amistad.

No, gracias a ti, Pepe.

Así que ya conoce a este entusiasta promotor guanajuatense-queretano. Si desea adquirir y jugar con su lotería,sólo entre en contacto con él a través de su canal en Youtube. Sin duda se divertirá y aprenderá algo sobre el entorno mágico del son huasteco.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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