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Por la Espiral - September 3, 2008

Seguridad financiera

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Seguridad financiera
-Operaciones sospechosas
-Necesaria vinculación

 

Estos días, con el marco del XXIII Congreso Latinoamericano de  Seguridad Bancaria y la sensibilidad a flor de piel derivada de la marcha  “iluminemos México”, además de las exclamaciones a favor de la pena de muerta contra secuestradores y narcotraficantes, se recordó a las autoridades  la premura para  ponerle cerco a la delincuencia.
 Causas y consecuencias: imposible de tomar un solo hilo de la madeja, de la maraña de inseguridad en el país, para atar cabos y erradicar el problema,  uno que por su complejidad puede ser abordado desde diversas hipótesis desde las socioeconómicas pasando por la crisis de valores como hace unos días me escribió un amable lector.
 En mi particularidad he insistido en el binomio corrupción e impunidad como ingrediente para crear un caldo de cultivo para que el relajamiento del Estado haya provisto los elementos para que, ante la ausencia de poder, otros tomen terreno.
 Distintas hipótesis implican distintas soluciones, demostrar las causas y sus consecuencias para llevar la acción es posible repito porque el problema de la inseguridad tiene muchas aristas aunque eso sí, habría que subrayar que cada una tiene su propio peso específico.
 Por ejemplo, podríamos explorar la vertiente de la liberalización comercial y la sinergia con Estados Unidos y Canadá como factores que expliquen que la inserción en el mercado libre y la globalización permearon para globalizar el narcotráfico y los delitos económicos y financieros derivados de éste.
 Que la creación de falsas empresas para el comercio ha servido de tapadera para el lavado de dinero y la evasión fiscal y que aduciendo las mismas facilidades del TLCAN se puede abrir una cuenta en México, Estados Unidos y Canadá.
  Desde el libre comercio de forma sospechosa se han catapultado diversos indicadores que para un país con un déficit comercial y una insuficiencia de ahorro interno no deben pasar de largo como el hecho de unas crecientes reservas internacionales y una mar de dólares en el país viviendo una cuasi dolarización extraoficial de la economía mexicana.
 Y es que el narcopoder ha creado una economía dentro de la misma economía a la que no podemos catalogar de economía paralela como en el caso de los informales, sino de economía dentro de la misma esencia del sistema dado que utiliza a sus instituciones públicas y privadas y allí inserta el dinero ilícito para sacarlo legal por las propias  venas de la economía.
 Se mueven miles de millones de dólares y éstos pasan por las instituciones financieras.
 Precisamente por ello eventos como el XXIII Congreso Latinoamericano de  Seguridad Bancaria recuerdan las grandes deficiencias con las que opera el sistema financiero y su legislación para hacer frente al narcopoder.
A COLACIÓN
 De acuerdo con Enrique Castillo Sánchez Mejorada, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), el Estado renunció a su obligación de dar seguridad.
 La implicación es que la iniciativa privada y la ciudadanía pagan por su seguridad en la medida de sus recursos y posibilidades.
 La ABM señala que en el caso de la Banca en México, durante los últimos cuatro años, se han invertido cerca de 300 millones de dólares para fortalecer la seguridad física en más de 10 mil 400 sucursales en las cuales se llevan a cabo más de 1 mil 646 millones de transacciones anualmente.
 Los delitos financieros que hacen presa al sector financiero son los siguientes: lavado de dinero; asaltos; acciones orientadas a daños físicos y patrimoniales; robo de identidad; fraudes; fraudes cibernéticos; entre otros.
 En México, la Banca facilita 2 mil 359 millones de transacciones electrónicas por medio del teléfono, Internet, banca electrónica, terminales punto de venta y cajeros automáticos.
 Las operaciones de banca en línea para hacer uso de los avances tecnológicos todavía están muy por debajo de su potencial en parte porque los usuarios desconfían de la seguridad del Internet para efectuar sus transacciones financieras.
 La gente está tomando acciones por su propia cuenta para protegerse sabedores de que son partícipes de prevenir, estar alertas significa coadyuvar a cerrar un círculo contra la delincuencia, una que tiene compinches dentro del propio sistema financiero, cada vez hay más usuarios que se atreven a denunciar ante un ministerio público que han sido víctimas de un robo o un fraude y solicitan la investigación del personal bancario.  
 Otros delitos más espectaculares como el lavado de dinero no podría entenderse sin la participación del personal bancario y por ello es que el congreso de seguridad no puede pasar por alto la necesidad urgente de capacitar al personal que labora en el sistema financiero y sobre del cual recae celosa información de guarda y custodia de valores de los usuarios de los bancos.
 En ellos confiamos, ¿pero quién los vigila internamente en sus lugares de trabajo? Será que a pesar de códigos de ética implementados no está siendo del todo suficiente.
 En 2005, el FMI y el FATF (Financial Action Task Force) advirtieron que la corrupción impedía que las autoridades en el país avanzaran con pasos claros y concretos hacia la consecución de la lucha contra el narcotráfico y el lavado de dinero.
 También se ha señalado que en el país el  secreto bancario sirve para proteger a las mafias infiltradas en el sistema financiero, las que procesan las ganancias delictivas para ocultar su origen ilegal.
 El Banco Interamericano  de Desarrollo (BID) advierte que las transacciones de lavado de dinero en América Latina y el Caribe se estiman entre el 2.5% y el 6.3% del PIB.
Al respecto, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) proporciona datos que indican el seguimiento realizado a operaciones sospechosas en México. Así, con información a junio del año en curso, tenemos 3 mil 427 reportes de operaciones relevantes, esto es, operaciones que superan los 10 mil dólares en los bancos.
  Por operaciones inusuales, a junio se reportaron 12 mil 598 transacciones raras, básicamente son operaciones, actividades, conductas o comportamientos que los ejecutivos de cuenta detectan como sospechosas de sus clientes.
 Y por operaciones preocupantes se registraron a junio un total de 33 casos esto es operaciones, actividades, conductas o comportamientos de los directivos, funcionarios, empleados y apoderados de las instituciones financieras de naturaleza sospechosa y delictiva.

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