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Por la Espiral - August 11, 2008

Terrorismo, secuestro y narco Estado

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Terrorismo, secuestro y narco Estado
-La industria delictiva: los polos se unen
-Corrupción: cáncer de la sociedad

    Demasiadas amenazas para el Estado no hablan en el futuro precisamente de sociedades libres,  ni totalmente democráticas, ni completas en el sentido de los derechos humanos, porque cuando la inseguridad vulnera al Estado éste responde con su naturaleza opresora y es entonces cuando los derechos civiles y las libertades individuales pasan a un segundo plano.
    No en vano en Estados Unidos, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, el respeto a los derechos civiles y humanos han quedado en segundo plano al prevalecer el interés de la Nación y cualquier persona con un rostro, lenguaje, actitud o movimiento inusual puede ser considerado sospechoso.  
    Tanto miedo provoca un efecto llamada para que la gente se arme, busque estar más alerta y protegida, así en cadena los individuos van protegiéndose y exigiendo mayor acción en las autoridades. La respuesta llega en cadena de ceros para el presupuesto militar, el del rubro de la seguridad pública y de la seguridad del Estado.
    Estados Unidos es hoy por hoy el país a nivel mundial que más gasto militar ejerce, de acuerdo con el análisis “The 2008 world factbook” de la CIA, el gasto militar de Estados Unidos tiene una proporción del 4.06% dentro del PIB.
    Lo que hace Estados Unidos es emulado por  un buen cúmulo de gobiernos de otros países dispuestos a competir en la carrera por la seguridad contra el terrorismo y lo hacen precisamente armándose hasta los dientes.
    El mismo documento señala que en los últimos meses a nivel global, el gasto militar  aumentó  2% y con el reciente conflicto entre Rusia y Georgia no es descartable un nuevo incremento.
La Rusia de Dimitri Medvédev ejerce un gasto militar del 3.9% del PIB. Desde que Estados Unidos comenzó a inflar el presupuesto anual militar y en defensa (a raíz del 11-S) Rusia ha hecho lo propio.
En lo que podría catalogarse como una segunda guerra fría, otros países como México y Georgia ejercen un gasto anual militar del 0.5%,  con la tónica en México de que cada vez se pide mayor dinero para Defensa en tendencia de aumentar en la medida en que va creciendo la relevancia del Ejército en las entidades del país para repeler el avance del narcotráfico y la inseguridad.
A COLACIÓN
    Sea por terrorismo o delincuencia creciente, el miedo nos ataca y la presencia del Ejército a nivel global se fortalece.
    En México, la inseguridad golpea a la población civil víctima de los narcotraficantes y de la industria del secuestro, que han obligado a que el gobierno recurra a la presencia del Ejército principalmente para la lucha contra los grupos organizados metidos en el narcotráfico.
    La opinión ciudadana se divide en cuanto a la participación militar, una parte mostrándose más confiada en que sucedan resultados y otra con voz crítica señalando que la militarización del país no basta para controlar, ni terminar, con el narco.
    La determinación del Ejército ha permitido por ejemplo que en México se cultive cada vez menos mariguana, “The 2008 world factbook” confirma que desde 2005 las hectáreas cultivadas de mariguana decrecieron un 3% a 5 mil 600 hectáreas.
    Sin embargo, otros frentes hacen camino como: el cultivo de la hoja de opio; el país es puente fundamental para el traslado de la cocaína desde América del Sur hacia Estados Unidos, por México pasa el 90% de los envíos de droga hacia el vecino del norte.
    También el país va especializándose en la producción y distribución de éxtasis; y es distribuidor de mariguana y metanfetaminas para el mercado estadounidense.
    A todos los movimientos de mercancías de drogas naturales y sintéticas, México recibe otros daños colaterales de gran alcance como ser considerado un centro para el lavado de dinero.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    En la parte de la industria del secuestro, su existencia no se puede entender sin que exista un gran contubernio con las autoridades y allí lo que tenemos es un grave problema de corrupción y de confianza.
    Corrupción, porque es muy fácil sobornar, comprar lealtades e información, la industria del secuestro se nutre de informantes. Para elegir al secuestrado primero se le estudia, van obteniéndose datos de su familia,  amigos, de los movimientos cotidianos, incluso de sus cuentas bancarias y de sus fondos de inversión y aquí no se podría entender que la industria del secuestro existiera sino hubiera gente involucrada dentro del propio sistema financiero.
    Cuando un Estado tiene un grave problema de corrupción emana el  caldo de cultivo para que cualquier delito prolifere y para que dentro de las cárceles haya más inocentes que culpables y es por ello que la pena de muerte debe pensarse más de dos veces porque no siempre en países corruptos terminan bajo la pena capital los verdaderos culpables.
En cuanto a la confianza, no hay mayor temor ciudadano que ser detenido por un policía en México, a la gente que menos confianza se le tiene es precisamente  a quien por su trabajo debería ser guardián del orden y de la seguridad.
Con la crispación social por  la incidencia de los secuestros que afectan tanto a familias propietarias y pudientes y familias de trabajadores, quita la esperanza  cada vez que son descubiertos los vínculos entre policías y secuestradores, la operatividad de muchas células por ex policías que han hecho de su entrenamiento la contracara para delinquir y atacar a la sociedad.
    Y tampoco creo  es cuestión de elevar  los gastos en seguridad para darles más armas a quienes luego se vuelven contra nosotros.
Para luchar contra la industria del secuestro y del crimen, las autoridades tienen que dejar de ser corruptas junto con todos los mandos policiales y sus subordinados. Se requieren  muchas dosis de honestidad y eficiencia, un ejercicio legal en un Estado de Derecho que concede cárcel a quien violenta la ley y provoca un daño.
    Lo mismo atañe para las leyes que rigen al sistema financiero mexicano y las personas que allí laboran: ¿A dónde guardan los millones de pesos y de dólares que reciben los secuestradores? Tiene que haber una forma de rastrear el dinero, de detectar operaciones cuantiosas y sospechosas.  Al respecto, ¿Qué hace la Secretaría de Hacienda?.
 Mientras siga siendo fácil sobornar a un ejecutivo de cuenta tanto para obtener información bancaria del posible secuestrado, lo será para abrir cuentas, falsificar documentos; etc.
Se encontrarán facilidades para la compra de armas y su tráfico; la adquisición de bienes raíces; automóviles; y también de droga. Tenemos un circuito que hace una pinza porque el crimen casi siempre llega a interconectarse, actuando  como un terrorismo de bajo fondo.

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