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Música - August 6, 2008

“Expresión nuestra”, disco de música tradicional latinoamericana de los “Soneros de México”

Disco que se disfruta de
principio a fin por la alegría
y el gusto que pone el
grupo en interpretar las
piezas del robusto tronco
musical latinoamericano
Foto: Cortesía 'Soneros de México'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 6 de agosto de 2008. En diciembre de 2007, en Morelia, Michoacán, tuve oportunidad de conocer, convivir y platicar con Teresa Villalobos y Gerardo Lerma, primero, y después con Ignacio del Río, a quien días más tarde encontré en Xichú, Guanajuato, integrantes de "Soneros de México", grupo invitado al Quinto Festival Cultural de Tierra Caliente, organizado por Música y Baile Tradicional A.C.

En aquellos alegres días, la doctora Villalobos me proporcionó el disco del grupo, “Expresión nuestra”, que lleva como subtítulo “Música tradicional latinoamericana”, un mosaico de algunas de las manifestaciones musicales de nuestro continente. Quizás el subtítulo sea algo inexacto, ya que de las dieciséis piezas que integran el disco, sólo tres son “latinoamericanas”, es decir, no mexicanas.

No obstante, este disco resulta interesante y grato por razones que enumeraré a continuación. En primer lugar, nos habla de la amplia visión integradora de "Soneros de México", que se refleja en la selección de temas de Perú, Argentina, Venezuela y nuestro país; en segundo lugar, incluyeron sones de varias regiones de México, y en tercero, mas no por eso menos importante, el decoro con que incursionan en todos esos géneros, pues, como es natural, cada uno implica distintas exigencias interpretativas y de instrumentación.

Sin duda, la peculiaridad de "Soneros de México" también es relevante: es un grupo formado en Guadalajara, con músicos urbanos, lejano de los núcleos en los que se toca esa música (excepto el sur de Jalisco, pero, extrañamente, sólo hay un son jalisciense), pero, interesados en ésta, estudian e investigan sus temas, y consiguen buenas versiones de cada uno. Así, por ejemplo, sin ser un mariachi tradicional auténtico, han participado en el encuentro de este tipo de agrupaciones que cada año se celebra en la Perla Tapatía. Por otro lado, no es el único grupo en México que reúne tales características, pero sí uno comprometido con su trabajo de difusión de nuestra música tradicional. En suma, "Soneros de México" tiene una versatilidad admirable y calidad en sus interpretaciones; esta última se les agradece, pues no sólo abarcan mucho, sino que también aprietan.

“Expresión nuestra. Música tradicional latinoamericana” (Soneros de México, Guadalajara, Jalisco, México, 2006), contiene “Katcharpari” (Perú), “La guanábana” (jarocho), “La olvidada” (Argentina), “Tierra mestiza” (son), “Cuando salgo a los campos” (ranchera), “Pajarillo verde” (Venezuela), “La malagueña” (huasteco), “Las tres hijas” (valona), “El chuchumbé” (jarocho), “El gusto federal” (calentano), “La Isabel” (son michoacano), “El son guerrerense”, “Juan Colorado” (son), “El tamarindo” (son michoacano), “La venadita”(son de Jalisco) y “La media calandria” (son michoacano).

En mi opinión, destacan más los temas nacionales, pues logran muy disfrutables versiones de los dos sones jarochos y de los varios de la Tierra Caliente de Guerrero y Michoacán, cuestión nada sencilla en este tipo de sones. Cabría añadir que “Tierra mestiza” es una recreación de los aires de los sones tradicionales mexicanos del maestro Gerardo Tamez, no es propiamente un son tradicional, pero esto ilustra lo que decía de su amplio espectro de intereses musicales. Además, "Soneros de México" le pone su sello propio a las interpretaciones, sobre todo en los sones calentanos y huasteco, en parte debido al estilo de tocar el violín de Gerardo Lerma y, por ejemplo, en “El gusto federal”, en el que incluyen todas las estrofas atribuidas a Vicente Riva Palacio, cosa que no hace ninguno de los grupos a los que les he oído este clásico calentano.

Finalmente, vale la pena mencionar la ranchera incluida, interpretada por Teresa Villalobos con un sentimiento y una emotividad que se contagian, como igual ocurre con “Juan Colorado”. Quizás el único tema no tan logrado sea el de la valona, pues se advierte forzado, a diferencia de los otros, que son bien interpretados. Un disco que se disfruta de principio a fin por la alegría y el gusto que ponen los "Soneros de México" en tocar y cantar las piezas de nuestro robusto tronco musical latinoamericano.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Libros de Jalisco: www.vialibros.net

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