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Libros - August 6, 2008

“Alfombras y tapetes de Huamantla. Arte efímero”, crónica de un extraordinario esfuerzo comunitario

Vecinos de cada barrio preparan
las alfombras de aserrín y
flores para la virgen que sale
a media noche entre danzantes,
músicos y juegos pirotécnicos
Foto: Cortesía Sitio Oficial

Ciudad de México.- 6 de Agosto del 2008.- (CONACULTA) En su libro "Alfombras y tapetes de Huamantla. Arte efímero", la periodista Isabel Aquino Romero recoge, evalúa y pondera los rasgos sociales que han convertido la fiesta patronal de la Virgen de la Caridad en una de las celebraciones populares más bellas de México.

"Se trata de una religiosidad espontánea que en otra época se puso a prueba de balas; de un esfuerzo comunitario bien organizado y de una creatividad plástica popular que alcanza niveles estéticos especiales", explicó en entrevista.

Afirmó que es impresionante la dedicación que la población de este municipio de Tlaxcala a dicha festividad, "por ello hablo de un arte efímero, como podría hablar también de los méritos extraordinarios de una comunidad que con escasos recursos económicos, durante casi un mes convierte a su pueblo en museo vivo y él mismo se transforma en artista colectivo".

Se trata del diseño de tapetes y alfombras con diversos motivos elaborados con aserrín de múltiples colores y otros materiales que esta comunidad tlaxcalteca coloca casi durante todo agosto en las principales calles de Huamantla, a lo largo de seis kilómetros, para rendir veneración a la virgen de la Caridad

Heredera de una tradición varias veces centenaria y alfombrista ella misma desde pequeña, la hoy cronista hace un repaso histórico de esta práctica de arte popular desde la época prehispánica a la fecha, a modo de reivindicarla como un modelo artesanal mestizo.

Sus investigaciones, sin embargo, no le permiten relacionarla con las enramadas de camino que el pueblo prehispánico tlaxcalteca dedicaba a Xochiquetzalli, diosa nahua de las flores, pero tampoco ubicarla como una herencia exclusivamente española, porque se encuentra también en Alemania, Bélgica, Italia y Francia.

Esto lo corroboró en 2006 cuando asistió al I Encuentro Mundial de Alfombristas, organizado por el gobierno español en Islas Canarias, en el cual advirtió que la tradición se ha extendido incluso a Japón, en el extremo Oriente.

En Huamantla, su cuna natal, el vestigio más remoto lo halló en una fotografía que data de 1870, en la que se describe una ofrenda floral de piso en la Basílica de la Virgen de la Caridad.

De los años 40 del siglo pasado se recuerda un tapete de flores en el mismo recinto religioso elaborado por una señorita de apellido Montiel para agradecer un milagro otorgado por la patrona de Huamantla, que en realidad es advocación de la Virgen de la Asunción.

"Eran los tiempos en que aún había temor por la prohibición religiosa que generó la Guerra Cristera. Las primeras alfombras incluso fueron resguardadas durante las noches con la promesa de los feligreses de dar la vida en defensa de las imágenes", dijo Aquino.

A partir de esta ofrenda, en agosto de 1941 se reinició la tradición de las alfombras y tapetes que han dado fama mundial a Huamantla por la calidad y cantidad de sus motivos artísticos, ya que en ninguno de los países alfombristas alcanza la extensión de las ofrendas huamantlecas.

De acuerdo con la información del libro de Isabel Aquino, del 1 al 25 de agosto unas cinco mil personas del centro histórico de Huamantla se organizan para diseñar y elaborar cada día diferentes alfombras de aserrín, polvo, tierra y semillas coloreadas, enmarcadas con flores naturales.

En la fiesta de la Virgen de la Caridad estas alfombras se disponen a lo largo de 26 calles del centro de Huamantla, con un recorrido total de seis kilómetros, y en la fiesta del Señor del Convento, el 31 de diciembre, llega a los nueve kilómetros.

"El cómputo anual suma 15 mil metros lineales, extensión no superada por ninguna de los países europeos", destacó al asegurar que la inversión global por fiesta oscila entre 50 y 100 mil pesos, cantidad que sufragan las familias con base en organizarse por calles, barrios y colonias.

La autora del libro dijo que en una sola calle, dependiendo de su largo (100 o 200 metros), llegan a disponerse entre ocho mil y 40 mil rosas.

A diferencia de las alfombras, cuyas imágenes reproducen figuras religiosas como las vírgenes de la Asunción, de la Caridad y de Guadalupe, santos o temas bíblicos, los tapetes se diseñan sólo con figuras simbólicas u ornamentales (cálices, flores, aves, grecas y otras), porque se disponen como ofrenda para el paseo o procesión de la patrona en la noche del 14 al 15 de agosto, fecha principal de la fiesta.

A esa jornada se le denomina la "noche cuando nadie duerme", ya que gran parte de los feligreses acompaña a la imagen en su recorrido por las calles de Huamantla en un ambiente de fiesta con ofrendas de música, danzas, serenatas, mañanitas, rondallas, rosarios y cohetes. La celebración termina a las ocho de la mañana del día 15.

"La fiesta evolucionó de los años 40 a la fecha -explicó Aquino Romero- de un cuadro de ofrenda a la propuesta actual de un arte plástico efímero, cuando en los años 50 del siglo anterior un pintor local de apellido Ribera introdujo técnicas de pintura profesional en el diseño de las alfombras y los tapetes".

"Alfombras y tapetes de Huamantla. Arte efímero", editado con respaldo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) y del ayuntamiento de Huamantla, consta de 200 páginas de contenido literario y está ilustrado con 300 fotografías a color seleccionadas del portafolio iconográfico personal de Isabel Aquino Romero.

"Uno de los fenómenos más bellos de estas fiesta se observa en el entusiasmo y paciencia de la gente por ir recopilando durante el año los materiales naturales que servirán para el diseño de las ofrendas y, asimismo, en el sentido comunitario que se desarrolla para trabajar en equipo cuando hay que instalarlas", comentó la autora, quien labora como cronista de la cadena de periodismo impreso más grande de la República.

La celebración patronal de la Virgen de la Caridad de Huamantla se inicia de hecho al mediodía de cada 31 de julio, cuando los 18 templos de la comunidad municipal anuncian con campanas al vuelo y cohetes el advenimiento de la fiesta.

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