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Música - August 5, 2008

El Doctor Chessani, “Trovador de América” (2)

Chessani ha sido el
representante de
México en el 'Festival
de Decimistas y Versadores
de América Latina'
hasta en cinco ocasiones 
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21
A María Nieves Moctezuma López, en su cumpleaños, con amor y gratitud permanentes

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 5 de agosto de 2008. La tarde de junio transcurría apaciblemente en el Jardín Guerrero, junto a la fuente, mientras los peatones no cesaban de pasar y un ligero viento nos refrescaba del calor potosino. El doctor Chessani, de su morral huasteco cruzado, sacó su más reciente disco, “Vox-Pop. Vol. 24”, y lo conservaba en su mano izquierda al tiempo que continuaba nuestra charla.

“En el medio rural fue mi crianza
y conozco del campo el problema
y he llevado en mi mente su emblema
y lo porto como una esperanza
no he saciado mi sed de enseñanza
pues me faltan más sabidurías
y aunque siempre con frases muy mías
mucho pienso no tienen presencia
mas mi canto lo expreso a conciencia
Naif Chessani, mi nombre es Elías”.

“Canto al gusto y a lo que arde”, Elías Chessani (Instituto de Cultura de San Luis Potosí, Programa de Desarrollo Cultural de la Huasteca y Asociación Pro-Defensa del Huapango Arribeño, 1999, S.L.P.).

“Como te decía, yo me enfrenté a ellos con un respeto profundo, porque ellos me habían enseñado el reglamento. De todos modos, confrontamos muchisísimas veces, para mí era difícil porque yo les tenía un respeto enorme, y ya en una topada se tiene que aventar uno, es como en el futbol o en el box, aunque seas mi compadre o sea uno muy amigo, pues hay que darnos, ¿no?, y así era esto, pero Adrián Turrubiartes y Agapito Briones, que ya murió, ellos influyeron en mí y son los primeros que me guiaron en este arte de la música.

Doctor, cómo se da la relación entre el son arribeño y el son huasteco en su trayectoria, pues usted es representante de ambas tradiciones.

Bueno, la cercanía de Rioverde con la zona huasteca hace que esto nos ponga en contacto muchas veces, y nosotros tenemos tanto cariño al son arribeño, que es el de mi tierra, Rioverde, como al son huasteco. Bueno, San Luis Potosí afortunadamente tiene los dos tipos de folclor, que es el huapango arribeño –las valonas y décimas– y el huapango huasteco, es un estado rico en cultura que tiene los dos acervos culturales, son similares, son primos hermanos. Yo he estado en eventos de la Huasteca representando a San Luis Potosí, en los festivales nacionales de las Huastecas, pero también he representado a México en cinco festivales, de cinco que ha habido, he sido el representante por México en el Festival de Decimistas y Versadores de América Latina y el Caribe, donde en octubre de 2007 me dieron el diploma “Trovador de América”, mi grupo fue reconocido por diez países. También he sido reconocido en el “Encuentro de las Huastecas”, en Amatlán, Veracruz, donde me dieron la diosa del Sol Poniente porque ellos consideraban que mi grupo tenía una trayectoria internacional…

“Soy muy nuevo en cuestión de trovar
no soy grande, como otros artistas
mas me cuento entre los decimistas
porque siempre he sabido luchar
son catorce que en este bregar
he tratado ganar simpatías
en los pueblos, también rancherías
ya conocen mi humilde labor
y aquí estamos como un servidor
Naif Chessani, mi nombre es Elías”.

“Canto al gusto y a lo que arde”, Elías Chessani.

Cuénteme una anécdota grata o ingrata que haya tenido en México o en un poblado serrano o incluso en el extranjero, que de todo ha de tener, ¿no?

Como en todo, hay topadas que han sido durísimas para mí, yo recuerdo una, la segunda topada, en la que yo tenía apenas dos meses de haber iniciado, toqué contra don Memo Velázquez allá por Guanajuato. Don Memo ya era una gente experimentada, de unos trece o catorce años de ventaja que me llevaba, cuando yo apenas tenía unos dos meses de haber empezado en esto, fuimos a tocar con él, ésa fue una de las topadas duras, él tenía ya mucha experiencia, yo era apenas muy nuevo, pero ahí estuvimos discutiendo con él, después siguieron muchas, también con él, en muchas partes, y bueno, eso nos dejó una enseñanza, es una gente que… yo creo que también debo decirlo, que fue un pique que se agarró, que me dio pauta para prepararme mejor, aunque yo era un novato, bueno, eso me dio una pauta o un reto psicológico para prepararme mejor y agarrar de lleno la profesión del verso, tenía yo la preparación universitaria, pero la cuestión de la versada tiene que ser profunda, con mucho apego a la tradición.

¿Y en el extranjero?

Bueno, en los países a los que hemos ido hemos tenido la fortuna, por ejemplo, en lugares donde no se habla el español, como Bulgaria, había cuarenta países y nosotros íbamos por México, a la gente le gustó mucho, a pesar de que el idioma era una barrera; yo creo que la música sirvió de vector para hacer esa hazaña de ir a tocar a esa tierra, que es la madre Europa, pues de allá viene nuestro lenguaje, nuestras cosas, nos trajimos buenas experiencias de allá de Bulgaria, porque eran cuarenta países del mundo y nosotros éramos el único país de habla hispana, creo que convencimos con la música, aunque había un traductor que era búlgaro, pero hablaba el español perfectamente. Por ejemplo, en España no hubo barrera por el idioma, había muchos representantes de otros países, de Cuba, Argentina, Uruguay, los mismos españoles, ya que tuvimos un agarre México-España con un gran trovador, “El Chaparrillo”, así es el apellido de él, también con Carpintero, otro gran trovador español; con Papillo, de Cuba, excelente decimista, joven… Pero hemos vivido muy bonitas cosas. Luego en Italia, donde casi casi el idioma es muy parecido al de nosotros, estuvimos en muchos lugares del norte de Italia, la gente como que veía de ellos lo que llevamos de México, los sones de acá. En Ecuador y en Venezuela, países que hablan nuestro idioma, ahí fuimos muy bien recibidos y tuvimos topadas o piques con los ecuatorianos y los peruanos en décimas al momento, en versadas, todo eso. Creo que eso enriquece la historia y le va haciendo a uno más grande la experiencia y la trayectoria, pero yo creo que con todos hemos aprendido, desde mi primera topada con Adrián Turrubiartes, la segunda con el señor Velázquez, que claro fue dura, pero fue muy importante en mi vida y reconozco que es muy importante tener esas cosas para madurar. Bueno, después de 23 años ya tengo otra perspectiva de lo que es la décima, el verso, tengo tal vez más confianza para hacer una improvisación que cuando yo empezaba, porque en esos tiempos eran más difíciles las cosas para uno y tener que sacarlas a tirabuzón, o con esfuerzo o con todo…

“Mi primer topa fue con Adrián
aquel septiembre del ochenta y cinco
Ciudad Fernández vivió el ahínco
de un principiante contra un titán
Adrián consciente formó su plan
sin molestarme me dio el honor
y así me inició de cantador
entre bastantes dificultades
siempre pensando cantar verdades
a mis catorce de trovador.

“A los 2 meses en el mismo año
contra un Guillermo fui a Guanajuato
yo iba bien pollo y era un novato
y luego luego sufrí el regaño
yo no iba diestro y era un extraño
y aquel Guillermo ya era un señor
críticas muchas y un sinsabor
sufrí esa noche entre un gran relajo
y desde entonces no me le rajo
a mis catorce de trovador.”

“Canto al gusto y a lo que arde”, Elías Chessani.

¿Qué representó para usted haber sido nombrado “Trovador de América”?

Bueno, es que cada dos años, que se hace el festival de versadores de América Latina, se escoge a uno o a dos trovadores de los diez o doce países para hacerles un reconocimiento; ha habido muchos de todos los países, no soy el único, de México han escogido, que recuerde yo, a Guillermo Cházaro Lagos, creo que también a Antonio García de León, gente mucho muy preparada, bueno, me tocó a mí en octubre del año pasado… Yo representé a San Luis Potosí y a México en el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato, ésta es otra de las experiencias más hermosas, pues yo ya había estado en el Cervantino, pero ésta de llevar la bandera de San Luis Potosí y de México, porque eran muchos países, pues es una de las grandes cosas que he tenido en mi vida… Además, gané el premio “20 de noviembre” en la composición, que es un premio que hace el Gobierno del Estado, era sobre la canción urbana, el huapango arribeño, el corrido… Y yo fui elegido ganador con cincuenta mil pesos, el premio se llama “Socorro Perea Sánchez” en honor de aquella señorita, con la que tuvimos amistad, bueno, así se llamaba el premio y todos los discos que se hicieron para el concurso se enviaron a reconocidos etnomusicólogos, y de la Secretaría de Cultura [de San Luis Potosí] me avisaron que yo había sido el ganador, es la primera vez que concurso, nunca había participado en eventos de concursos, y para mí fue muy grato participar en el primer concurso y ser el ganador…

Y así, charlando tranquila y animadamente, el doctor Chessani desgranaba sus recuerdos en medio de la plaza pública, donde no faltaba de repente el peatón que lo reconocía y saludaba con un gesto. Hombre de convicciones, firme y amistoso, el trovador potosino seguirá conversando con nosotros en otra próxima nota.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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