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Música - August 2, 2008

Entre jaranas, arpas, leonas y violines presentan “Las Regiones y los Estilos del Son Jarocho”

Mujeres y hombres ataviados
con vestimentas típicas del
'Sotavento' y las notas del
'Tilingo lingo', dieron la
bienvenida al público
que llenó el auditorio
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 1º de Agosto del 2008.- (CONACULTA) Jaranas, leonas y violines como escenografía instrumental; mujeres y hombres ataviados con vestimentas típicas del Sotavento, y las notas del Tilingo lingo, dieron la bienvenida al público que llenó el auditorio Fray Bernardino de Sahagún, en el marco de la ponencia Las regiones y los estilos del son jarocho, presentada por Santiago Rivera Bernal, profesor de la Casa de la Música Mexicana AC.

 

Esta vez tocó el turno a uno de los ritmos más representativos de la cultura mexicana, procedente de la región que ocupa el estado de Veracruz, rico en expresiones culturales que giran en torno a su música tradicional, la cual, por siglos, ha proporcionado diversión, placer y algarabía, a propios y extraños.

 

Sin embargo, Rivera Bernal mencionó que la percepción que se tiene del género es limitada y se desconocen sus variantes, así como los diferentes estilos que existen del mismo. “Es a mediados del siglo XVIII y principios del XIX cuando se arraiga en territorio mexicano, con las influencias de música indígena y ritmos africanos, aspectos de nuestro mestizaje cultural”.

 

El son jarocho nace en el puerto de Veracruz y con el paso del tiempo, y la migración de los pobladores a diferentes lugares del estado, se extiende hasta llegar a la zona sur, donde se adapta a las necesidades y tradiciones del lugar. Está relacionado principalmente con la región del Sotavento, la cual se conforma por el Istmo veracruzano, los Tuxtlas y las llanuras del mismo nombre.

 

Existen diferentes estilos que definen a esta música, entre los cuales se encuentran el de arpa, jarana, indígena, sinfónico y experimental. Cada uno de los anteriores, posee características distintas que van desde la velocidad en que son ejecutados hasta el uso de diferentes instrumentos. Sin embargo, la jarana, el arpa y  el violín, forman la alineación instrumental más constante.

 

También se pueden escuchar distintas adaptaciones del son jarocho en alabanzas religiosas, rituales de diferente índole, actos curativos y velorios. Estos últimos pueden ser cantados o instrumentales y, en algunos casos, suelen ser interpretados en lenguas como  nahua, zoque o popoloca.

           

Los diferentes estilos poseen sus propias piezas, aunque también hay otras que se comparten y se tocan en varios de ellos. En algunas ocasiones, el mismo son puede cambiar de nombre, todo depende de la zona en que se interprete. Tal es el caso de la canción Xochipitzahuatl llamada sí en regiones de Puebla y de la Huasteca, pero que en el son jarocho se le conoce como La indita.

 

Pero no sólo en Veracruz existe este género, el intercambio cultural que se da con otras regiones ha provocado que se extienda a otros estados, sin importar los límites territoriales que los definen. Por lo tanto, surgen expresiones del son jarocho en Tabasco, Oaxaca e incluso, en las grandes ciudades como el Distrito Federal y más allá de las fronteras, en Los Ángeles y Nueva York, entre otros lugares.

 

En cuanto al estado veracruzano, los principales lugares a los que se relaciona el son jarocho son Tlacotalpan, Alvarado, Sotavento, Los Tuxtlas y el Puerto. Generalmente, su presentación se acompaña por la fiesta conocida como Fandango, en la que se reúnen parejas de bailarines para los que se tocan los diferentes temas.

 

Otro de los aspectos relevantes que dan vida al son es la lírica que se maneja en las canciones. Muchas de las letras están relacionadas al mundo animal, principalmente al pájaro carpintero, el cual se considera “un ave sabia, que da buenos consejos y que cautiva con su canto”. También la guacamaya es representativa en los textos que acompañan las notas musicales, y se asocia con la muerte: “cuando la guacamaya se aleja, la muerte se acerca”.

 

Las décimas también son parte intrínseca de los sones. La forma de interpretarlas puede ser cantadita o declamada, con o sin acompañamiento musical. Se caracterizan por ser picarescas y contener un alto contenido de burla y de doble sentido, producto de la riqueza coloquial que existe en Veracruz. Puede tocar temas políticos, sociales, de crítica, amor y desamor, o simplemente, de festividad; poesía, sin duda, que invita a bailar.

 

“El son jarocho sigue vivo tanto en los lugares de origen como en otras partes de México y el mundo; esto ha sido posible gracias a que grupos como Mono Blanco y Los Cojolites, entre otros, han traspasado las fronteras llevando su música a diferentes públicos del orbe. Sigue vigente y otros grupos más tradicionales están ahí, con la música como parte de su vida.”

 

Cabe mencionar que gran parte de la identidad nacional ante los ojos del mundo estuvo definida por la época del cine mexicano, ya que estos filmes y sus protagonistas dieron la vuelta al mundo, entre ellos, el son jarocho, ingrediente presente en muchos de estos largometrajes.

           

Las regiones y los estilos del son jarocho forma parte del ciclo de conferencias Regiones de la Música Tradicional en México, que se lleva a cabo todos los lunes de julio, agosto y septiembre, en el Museo Nacional de Antropología (MNA) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a las 19:00 horas.      

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