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Espectáculos - July 25, 2008

180 integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México emprenden gira nacional

A la fecha varios de los
egresados de la OSIM
estudian en el extranjero
y otros se han integrado
a orquestas sinfónicas
estatales o universitarias
Foto: Cortesía CONACULTA/ R.M.

Amealco, Qro.- 24 de Julio del 2008.- (CONACULTA) Para los integrantes de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México (OSIM) las giras musicales son mucho más que música: son diversión, convivencia, juego, fiesta, aprendizaje y la posibilidad de conocer  otros paisajes de su país.

 

“Gracias a la música tengo nuevos amigos y maestros, y estoy aprendiendo muchas otras cosas”, dijo Ricardo Armán Reyes, de 10 años de edad oriundo de Baja California, quien pareciera hablar por la mayoría de sus compañeros, quienes al término del ensayo tutti  o integral de la orquesta, se dispersan en corros jugueteando, bromeando o disponiéndose a ir a comer para luego, tras dos horas de descanso, volver a sus ensayos seccionales durante otras cuatro horas de duro trabajo musical.

 

En ninguno de los 180 pequeños músicos se observa presión por la dura faena a la que han estado sometidos desde el 13 de julio pasado, cuando fueron concentrados en un hotel campestre de esta población queretana para “hacer campamento” y ensayar el programa musical que deberán interpretar en la 12ª. gira nacional de la OSIM.

 

En todos brilla la alegría, el entusiasmo y el ánimo por el trabajo y no les importa que tengan que hacer escoleta el doble de tiempo de los concertistas profesionales porque su estancia en la OSIM es como un sueño que se está realizando.

 

Y cómo no habrían de sentirlo así, si están tocando a Wagner, a Beethoven, a Márquez, a Bernstein, a Pastor, a Revueltas, a Moncayo, a Luna, a Gamboa. Por ello cuando el maestro Sergio Ramírez Cárdenas, su director, les pregunta si quieren tocar más –acababan de interpretar el primero y el cuarto movimientos de la quinta sinfonía de Beethoven– todos gritan que si.

 

¿Y qué quieren tocar?, vuelve a preguntar Ramírez Cárdenas.

 

Las propuestas son múltiples y abarcan casi todo el programa de la 12ª. Gira nacional (nueve piezas, tres del repertorio mundial y seis del repertorio mexicano contemporáneo y antiguo), pero hacen mayoría el Mambo que Leonard Bernstein compuso para la película Amor sin barreras y Cubanerías, del mexicano Luis Pastor.

 

La elección de estas obras tiene una causa: tanto el mambo “jazzeado” de Bernstein como las Cubanerías de Pastor –un popurrí de mambo, danzón, chachachá, son, guanguancó, guaracha, etc.– se pueden bailar y los niños, niñas y jóvenes no dejan pasar la oportunidad y se poner a bailar.

 

Los que ejecutan parados –percusionistas, contrabajistas, entre otros- moviendo pies, caderas, cinturas, el cuerpo entero. Los que tocan sentados, mueven troncos, hombros y brazos. La síncopa y el ritmo tropical los anima. La orquesta completa, vestida de mezclilla y con polos amarillos con el emblema del CNCA, se agita jubilosa y radiante.

 

Alena Itxel Rosas García, sonorense de 17 años, se afana alegre y rumbosa con sus cinco timbales en torno a la cintura. “Me gustan las percusiones porque son las que le dan fuerza a la música; la hacen estallar y producir mayor emotividad en uno mismo y en la gente”.

 

En Hermosillo, donde Alena toca en la orquesta sinfónica municipal, no hay dónde pueda proseguir estudios musicales y su participación en la OSIM le ha servido para aprender más y probar su vocación.

 

Esta es una de las funciones más importantes de la OSIM: ampliar los conocimientos musicales de los participantes y, asimismo, confirmar o revocar las intenciones profesionales de los pequeños y los jóvenes. El 50% de los integrantes llega con la intención de seguir adelante en la música profesional y la otra mitad sólo para complementar su formación artística e intelectual.

 

De acuerdo con el maestro Sergio Ramírez, este último es el propósito fundamental de la OSIM, no el de formar músicos profesionales, pero el número de egresados es bastante elevado y alentador para el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM). Muchos terminan afirmando en la orquesta su vocación musical.

 

A la fecha varios de los egresados estudian en el extranjero, otros se han integrado a orquestas sinfónicas estatales o universitarias, unos más se han integrado a la “orquesta-escuela” del SNFM; otros están formando orquestas en sus entidades (en Campeche se está dando este caso) o, como Alejandro Hernández, se desempeñan como maestros seccionales de la OSIM.

 

Alejandro fue  integrante de la OSIM y después de abandonarla pasó a formar parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez, luego a la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y ulteriormente, ahora, a la Orquesta Sinfónica Nacional.

 

Pero la OSIM, que se integra en vacaciones de verano y de otoño con un nivel de mutación del 30% cada año -sus integrantes tienen de 10 a 17 años- no es solamente una fiesta y una escuela de estudios musicales intensivos para niños y jóvenes con dotes para la música, sino también un centro de convivencia social, una muestra de la diversidad étnica y cultural de México –todos los acentos regionales que existen en el país se escuchan entre sus integrantes- y un centro de formación ética y cívica.

 

¿Porqué esto último?

 

Porque en sólo un mes de travesía por la OSIM, los jóvenes y chiquillos de ambos sexos, de la mano de 20 maestros y 19 tutores (la mayoría padres de familia),  tienen oportunidad de aprender a trabajar en comunidad, a adaptarse a una disciplina de estudio rigurosa, a divertirse sanamente y a apreciar diferentes paisajes y expresiones artísticas multidisciplinarias.

 

Una vez concluidas las arduas sesiones de ensayo en Amealco, donde también jugaron futbol, futbolito de mesa, karaoke, billar y montaron a caballo, este fin de semana, previo ensayo general con público en Juriquilla,  emprenderán camino al sur y sureste de México para un viaje que seguramente será inolvidable para muchos de ellos: Cuernavaca, Puebla, Oaxaca, Coatzacoalcos, Villahermosa, Tecpatán y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para rematar la gira en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México el domingo 3 de agosto.

 

“Lo que yo veo, y eso es lo más importante, es que los niños y los muchachos se divierten mucho, que aprenden muchas cosas y que siempre se ven contentos, alegres. Unos son tranquilos, otros juguetones e incluso traviesos, pero a la hora de tocar son uno sólo, porque son disciplinados y trabajadores”, dice Carla Liliana Silva, tutora del grupo y madre de Pamela Mireles, primer violín de la OSIM.

 

En todo momento el maestro Sergio Ramírez Cárdenas resalta un rasgo físico y anímico insoslayable en la orquesta: el entusiasmo y la alegría con que la mayoría de los pequeños acometen sus tareas musicales. “Una vez terminados los ensayos, la mayoría se van a sus cuartos a seguir ensayando solos o se ponen a tocar en dúos, tríos y otras formaciones de cámara”, dice el director de la OSIM, no menos entusiasmado que sus alumnos.

 

El primer concierto del verano 2008 de la OSIM es el próximo domingo 27 de julio en el Teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos.

 

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