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Música - July 23, 2008

“Café cubano”, una compilación de “Putumayo World Music”

Portada de un disco que
intenta mostrar lo mejor de
la música del país antillano
Foto: Cortesía
'Putumayo World Music'

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 23 de julio de 2008. A finales de mayo comenzó a circular “Café Cubano” (Putumayo World Music, Estados Unidos 2008), una antología o compilación de música cubana “más o menos reciente”, que, como todas las de este sello estadounidense, intenta mostrar lo mejor de la música de un país o de un estilo musical. Sin duda, creo, ésta no es una de las mejores que ha hecho la firma de nombre colombiano, aunque siempre se agradece la ventana que nos abre al panorama musical de otras latitudes. Sí, por supuesto, vale la pena, si se pide una conclusión.

El disco inicia con un tema que no justifica su presencia en él más que por un punto de vista ideológico, ya que “El chacal” es una aberrante deformación o arreglo de la melodía de Carlos Puebla denominada “Hasta siempre, Comandante”; en el aspecto político se explica su inclusión; en el musical, es obvio que nos perdimos de una mejor selección, dada la abundante riqueza en este rubro de la isla grande de las Antillas.

Esto resulta aún más evidente con el tema siguiente, “Lágrimas negras”, versión de Ignacio “Mazacote” Carrillo, que, a pesar de no ser estrictamente una novedad, ejemplifica lo de la calidad musical que se intenta mostrar en cada compilación. Lena Ferrer en seguida interpreta “Ay, mi vidita”, de Pedro Luis Ferrer, un tema que destaca por su frescura e intento de sonar diferente a la típica trova antillana.

Luego suena “Como a cada mañana”, de René Ferrer, tal vez la mejor pieza del disco, sobre todo por la propuesta sonora, una cruza de los sonidos cubano y brasileño, colindante con lo que se ha dado en denominar jazz latino. A continuación, La Orquesta Mágica de La Habana nos regala una magnífica canción “Morenita”, cubana por todos lados, que casi me hace imaginar vivir las noches de “Tres tristes tigres”, que narra Cabrera Infante.

Después Germán Obregón y Palma Real nos obsequian una guajira con un delicioso aroma rural, “Pincel campesino”, que muestra que es posible saborear vino nuevo en odres viejos. Posteriormente, Armando Garzón nos entrega una versión muy personal de “Escándalo”, que, a pesar de su suavidad y dulzura, a mí no me hace olvidar la de “El Lujo de México”, Marco Antonio Muñiz.

El grupo Asere luego da vida a “Corazón”, un tema con un sabor a son cubano muy bien interpretado, fresco musicalmente; luego Félix Baloy da vida a “Después de esta noche”, un bolero que invita a bailar. Cierra la selección de “Café cubano”, una canción de Kelvis Ochoa, “Fue una de mambo”, una propuesta diferente a lo antes escuchado en el disco, con fluctuaciones de estilo, que hablan de un espíritu más libre musicalmente, enraizado en lo cubano, pero revestido de sonoridades contemporáneas, como las caribeñas y las electrónicas.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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