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Por la Espiral - July 23, 2008

Adicción a la tecnología

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Adicción a la tecnología
-El celular, moda y dependencia
-México: 71 millones clientes celulares

    La telefonía celular que surgió como un bálsamo para la comunicación a distancia entre los seres humanos, permitiendo una disponibilidad en todo momento y en casi cualquier sitio, se asemeja a paranoia colectiva. Hoy en día es impensable salir de casa sin el móvil.
    Al mismo tiempo emerge una nueva clase de adicción a las tecnologías en la que el uso del teléfono portátil deja a la gente sin  espacio propio, sin privacidad, teledirigida a comprar todo lo que sea novedad, moda y si se puede lujo.
    ¡Qué fácil nos enganchamos al celular! Las mujeres desarrollan una codependencia al  celular, entre más trabajan y mejoran su capacidad de ingreso, demandan más tecnología.
 A las féminas van dirigidas líneas de celulares especiales para un mercado que busca distinción por el color: rosa o rojo; modelos más ajustables para el tamaño de sus manos; una larga lista de accesorios para que el móvil no sucumba en el bolso o no se caiga del cuello cuando se va al gimnasio; además hay docenas de adornitos para darle el toque carismático al teléfono, más fundas de colores pastel y un largo etcétera.
    Pero si hay un grupo vulnerable a la tecnología y la moda es el formado por los adolescentes y jóvenes, aquí no haremos distinción de sexo porque les toca por igual, chicos y chicas, lo que más desean tener es un teléfono celular de última generación.
Y es que además hay celulares que dan estatus, no es casualidad entrar a las universidades privadas y encontrarse a universitarios con lo más inn de Nokia, BlackBerry, IPhone o Palm.
O en las mesas de los restaurantes, en las comidas de negocio, lo que más luce es el móvil de vanguardia pero al mismo tiempo con el perfil de mayor lujo.
Igual en las reuniones de los funcionarios públicos, el celular tiene que ser sofisticado para estar al ciento por ciento disponible para el jefe, las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año. Es difícil imaginar a un funcionario sin un celular con Wifi integrado.
A COLACIÓN
    De acuerdo con la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) en México existen 19 millones 807 mil 250 usuarios de telefonía fija y 71 millones 420 mil 054 suscriptores de telefonía móvil al mes de mayo pasado.
    Mientras en Europa la tendencia apunta a sepultar la telefonía fija, en México parece que tardará unas décadas dejar de contratar un aparato fijo en casa.
    Ese cambio de tendencia en Europa está siendo promovido por la nueva generación de jóvenes hijos de este boom de las telecomunicaciones que no quieren saber de hilos inalámbricos, ni fijos, ni de sucursales bancarias, de nada que les haga perder el tiempo. Son ellos los que cuando salen de la universidad se preguntan para qué quieren un teléfono fijo para el salón si ya tienen una o dos líneas de telefonía móvil para uso personal  y otra para asuntos de oficina.
    Por su parte, en México, la telefonía móvil le ha dado muchas facilidades a la gente del campo para comunicarse con sus familiares en Estados Unidos, ha sido de gran utilidad, lo mismo su masificación acelerada debido a la introducción del sistema de prepago y segundo,  a que  lo mismo  puede adquirirse un teléfono en una tienda departamental, autoservicio, que en un mercado de segunda mano, en la fayuca o en Tepito y otras zonas donde lo robado pasa al mercado.
    En este sentido la telefonía celular ha roto barreras sociales, luego ya vienen las otras barreras de estatus de comparar  quien usa un aparato de 300 pesos o uno de 8 mil 999 pesos; de quien no tiene el servicio de las fotos ni de los mensajes. Empero,  la función esencial que es la de comunicar, ésa la cumplen desde el más barato hasta el más caro de los aparatos.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Gente que habla por el celular a toda hora, lo mismo para contar chistes, ir de compras y dejarse oír por el  manos libres comentando si la película fue un desastre o el color del vestido de la chica de enfrente es horrible.
    En la calle he visto a cientos de personas pegadas al celular que no paran de hablar ni el taxi, ni en el autobús. Si en el cine permitieran el uso del artilugio seguramente más de la mitad del aforo estaría hablando.
    En Europa, para pesar de muchas personas que quieren tener un vuelo sin escuchar la vida del compañero en turno, este año la Unión Europea (UE) aprobó el uso de los teléfonos celulares, el envío de mensajes de texto y de e-mails en los vuelos realizados en el espacio aéreo europeo.
    No a todos los usuarios les cayó en gracia esta facilidad sobre todo porque habrá quienes se queden colgados al celular el tiempo que dure el vuelo dentro del espacio europeo.  La misma compañía Lufthansa señaló que no permitirá el uso de los celulares durante  sus vuelos precisamente para respetar la intimidad y tranquilidad de los pasajeros.
    Verdaderamente se ha fabricado una dependencia hacia el uso del celular, una cosa es estar comunicado y otra vivir solo para comunicarse.
    Primero en los setenta, con la aparición de las maquinitas se forjó una generación de vagos; luego en los ochenta, con los videojuegos otra generación de enajenados mentales; en los noventa, el Internet metió a muchos jóvenes a sus habitaciones seducidos por el universo de la red y creó una generación de introvertidos y antisociales; en los albores del siglo XXI, el celular  está procreando la generación del egoísta, del  que ya no comparte nada de cara a sus amigos y familiares porque todo lo hace a través de un aparato, manda cientos de mensajitos, llama al momento, piensa que se comunica pero no comparte. Es aquel que dice “llamo luego existo”.
    Es preocupante. En España se analiza  que varios niños a partir de los 12 años de edad no dejan de estar conectados al móvil, esa dependencia los ha llevado a ser estudiados por el Centro de Salud Mental Infantil de Lérida.
    En algunos casos se observa ansiedad en los niños, agresividad si los padres les retiran el teléfono y también conductas antisociales como el deseo de permanecer a solas en la habitación para llamar a sus amigos o bien enviar mensajes hasta altas horas de la noche.
    Muchas veces son los padres los primeros en fomentar estas conductas, por falta de tiempo para convivir con sus hijos, siendo éstos muy pequeños los padres les permiten jugar con los juegos que incluyen los teléfonos celulares. Así comienzan, no valorando la utilidad de este aparato que es para comunicarse de vez en cuando, estar localizable para una emergencia. Por eso antes de los 10 años de edad muchos niños piden de regalo un celular, luego a los 12 años sólo quieren enviar SMS y hablar por el móvil haciendo de esta herramienta un juguete del que crecerán adheridos.

   

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