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Arte y Cultura - July 14, 2008

“Museo Regional Tuxteco”, guardián de la cultura olmeca, acrecienta el orgullo de ser mexicano

Ubicado a unas dos horas
del puerto de Veracruz,
en el municipio de Santiago
Tuxtla, el 'Museo Tuxteco'
reúne más de 3 mil
600 años de historia
Foto: Cortesía Mauricio Marat/INAH

Ciudad de México.- 14 de Julio del 2008.- (CONACULTA) A las faldas del cerro El Vigía, y custodiado por la mayor de las colosales cabezas olmecas, se halla el Museo Regional Tuxteco, sitio donde se reúnen más de 3 mil 600 años de historia,  que abarcan desde el preclásico hasta la colonia.

 

Ubicado a unas dos horas del puerto de Veracruz, en el municipio de Santiago Tuxtla, el Museo Tuxteco se inserta  en la cotidianeidad de un pueblo mestizo que aún conserva tradiciones de la cultura que les dio identidad, la olmeca.

 

Acondicionado en un edificio que data de 1880, cuyo primer uso fue como sede del ayuntamiento de Santiago Tuxtla,  el museo –instalado en 1961 con la colaboración de los pobladores, quienes donaron las primeras piezas– resguarda la  cabeza de Nestepe, la más pequeña de las 17 estatuas  colosales localizadas en la región de los Tuxtlas, así como algunos de los bustos tallados en madera, con más de seis siglos de antigüedad.

 

El inmueble que alberga el museo –quemado y abandonado en 1916 en tiempos de la revolución– fue restaurado en su totalidad en  2004.  La reconstrucción propició que la colección aumentara con más de 290 piezas procedentes de zonas como Bezoapan, La Joya, Manatí, Matacapan, Tres Zapotes y los alrededores.

 

La museografía estuvo a cargo de David Morales, Carmen Rodríguez y Ponciano Ortiz, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes trabajaron en la creación de un proyecto que acrecentara el espíritu de identidad olmeca,  veracruzana  y mexicana entre los visitantes.

 

La renovación de contenidos incluyó una muestra de las culturas de algunas de las regiones de Mesoamérica entre las que destacan, la parte Centro de México, la Región del Occidente, Región Oaxaca, Región Maya, Región del Golfo, la Huasteca, Centro de Veracruz, Sur de Veracruz.

 

"Queremos que la gente que nos visita se ubique en el centro y espacio de las culturas prehispánicas que convivieron en el territorio mesoamericano, de ahí nuestra idea de explicar y mostrar piezas relativas a las regiones", acotó Carmen Rodríguez.

 

Al ingreso del recinto se pueden apreciar figurillas de barro femeninas asociadas al culto de la fertilidad, cerámica distintiva de Teotihuacan, tiestos de la cultura Chupícuaro, de la Región Occidente; alfarería muy característica de la tradición mixteca, figurillas mayas, vasijas huastecas, así como figuras de monos como motivo decorativo y caracoles cortados asociados con Ehecacozcatl (el joven del viento) fue un tema recurrente de los artesanos en las culturas del Golfo.

 

Además de las caritas sonrientes representativas de las culturas del centro de Veracruz, e instrumentos musicales zoomorfos, hallados en la costa del Golfo.

 

En el recinto, también se puede apreciar una muestra de las obras que produjeron los pueblos que habitaron la zona nuclear  o corazón olmeca, desde la región de Los Tuxtlas hasta la cuenca del río Coatzacoalcos, es decir, de la época preclásica (1200 a.C) hasta el Clásico Tardío (1200 d.C).

           

Entre las piezas más importantes que presenta el museo están los bustos de madera, hachas de jadeíta, restos óseos de niños,  provenientes del sitio El Manatí, considerado por los olmecas como un lugar sagrado.

 

Debido a la antigüedad de estas piezas –entre el 1600 a.C y 1200 a. C– se tuvieron que acondicionar dos vitrinas especiales para exhibirlas, con un controlador de clima, deshumidificador y fibra óptica, para garantizar que las piezas, durante su exhibición, se mantengan en perfecto estado, lo que representa un método prototipo de protección y conservación.

 

En el patio del museo, un recinto amplio y bien diseñado, se presentan algunos ejemplos de la escultura monumental de los olmecas, que representó una de las expresiones artísticas más conocidas de la cultura madre; ahí se puede observar la fidelidad con  la que los escultores proyectaron el cuerpo humano, y también la forma en que dieron vida a la piedra, plasmando seres fantásticos.

 

La famosa escultura de roca volcánica "El Negro", supuesto monumento de sacrificio, la cabeza colosal de Nestepe o monumento Q, Monumento F, la Caja de Piedra de uso desconocido con diseños esculpidos de conchas, procedente de la Finca Mata Canela, municipio de Catemaco, son algunas de las piezas que se encuentran en el museo.

 

Así pues, el Museo Regional Tuxteco, enclavado en la zona nuclear olmeca, se asume como guardián de una de las principales culturas prehispánicas de México.

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