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Por la Espiral - July 11, 2008

Turismo rural, detonarlo

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Turismo rural, detonarlo
-México: varias opciones
-Hay tanto por explorar

El turismo rural  va extendiéndose en diversos países del mundo como alternativa a los esquemas tradicionales de turismo y cada día logra nuevos adeptos.
En México, su aprovechamiento va más bien lento desarrollándose en algunos nichos de alto poder adquisitivo que toman como una especie de excentricidad vacacionar en algún viñedo todo muy al estilo de servicio hotel boutique pero con un encanto singular.
Todavía no se detona el concepto de turismo rural que mueve más a las masas en otros países que exclusivamente a la elite y eso ha hecho que también la oferta de turismo rural en México sea muy selectiva en razón precisamente de la demanda selectiva.
A la fecha no se entiende del todo el funcionamiento del turismo rural y los altos beneficios que derrama cuando se le quita la etiqueta de selectividad  y se fomenta que las personas en el campo se atrevan a darle un valor agregado a lo que la naturaleza ya les regala.
Si usted  amigo lector está pensando en su retiro, en iniciar una vida en pareja, está desempleado o bien acaba de egresar de la universidad, en este difícil mundo de déficit laboral, el retorno al campo mexicano vestido de abandono ofrece muchas más alternativas dentro de 20, 30, 40 o 50 años que quedarse atrapado en la gran urbe.
Desde luego que implica mucha responsabilidad, apostarle al turismo rural y vivir de él significa ponerle todo el empeño y creer en lo que se hace, pero créame que las satisfacciones son muy grandes porque se obtiene una forma de ingreso y se gana en calidad de vida; además es un negocio que puede pasar de generación en generación.
Para iniciarse en el  turismo rural no  es imprescindible ser  millonario, más bien contar con  visión, paciencia y unir esfuerzos, si se hace en pareja puede resultar muy efectivo todo es cuestión de embonar intereses y aptitudes. Lo primero es que a la persona o a la pareja le guste el campo, que esté dispuesta a aprender de él.
Parece imposible creer que estos ingredientes sirvan para la actividad de participar como oferente en el turismo rural sea con un SPA, un paladar, un hostal en el campo, muchos nombres que suenan en las guías turísticas por ejemplo en España comenzaron fincando sus sueños con un hostal de cuatro habitaciones en medio de un campo fenomenal con unos viñedos espléndidos o una ruta con riachuelos con recorridos en bicicleta o a caballo.
En lo particular lo que más me gusta del turismo rural es que todas las temporadas son aprovechables, lo mismo se busca un viaje de descanso en invierno que en verano.
Otra característica interesante es que la misma casa donde viven los dueños tiene sus habitaciones acondicionadas para los huéspedes y generalmente son confortables con salones de estar acogedores.
La gente que hace turismo rural no es excéntrica ni necesariamente millonaria, es más bien gente de lo más normal que busca desconectarse un poco del ruido citadino, relajarse, olvidarse de los problemas y recuperar los sentidos al estar en contacto con el campo, sus sabores, olores, sus noches oscuras y dejarse atender con comida que tampoco es nada extraordinaria  pero que resulta deliciosa.
A COLACIÓN
Características de la oferta de turismo rural: un hostal de no muchas habitaciones, estilo bed & breakfast, de tres o cuatro  recámaras cada uno con baño, estancia muy acogedora, de preferencia con chimenea, pensión alimenticia incluida, de buena sazón y calidad de los productos.
Esencialmente deben añadirse una serie de actividades que tampoco deben ser tan sofisticadas porque lo esencial es incentivar el contacto del ser humano con el agua, la tierra húmeda, los cultivos, los animales, los paisajes hermosos, el atardecer, la puesta del sol, simplemente la calma.
Las actividades son variopintas, desde un viaje en tractor, aprender de los cultivos, tomar explicaciones al respecto de los insecticidas, pesticidas, de lo maravilloso de la tierra misma; y hacer actividades al aire libre, un poco de caminata, montaña, ciclismo, y si hay presupuesto para la inversión del hostal se puede contar con una piscina techada, go cars, cuatrimotos o paseos en caballo.
La  finalidad es darle todo incluido al huésped, que no tenga preocupaciones durante el tiempo de su estancia, sea un fin de semana, tres días o más.
El turismo rural ofrece futuro en la medida en que logra redondear una cadena de valor.
Si observamos a España, casi siempre tiene buena afluencia de visitantes en busca del turismo rural, muchos lo practican cuando es temporada de setas entonces  la gente se vuelca a visitar Soria en busca de un fin de semana de relajamiento, degustación y conocimiento tras el niscalo, el boletus y la amanita cesarea.
Los paradores y hostales ofrecen alojamiento, media pensión alimenticia o completa, más actividades por precios desde los 800 a los 950 pesos diarios, y es tan divertido porque el huésped rompe con el entorno urbano directo a sumergirse en el verde del campo a buscar setas. Desde luego un guía experto explicará las distinciones adecuadas, las comestibles y no, y el huésped irá al campo con el guía en busca de esas emociones minúsculas en una cesta cargada de ilusiones.
Después de una buena jornada, el retorno con la cesta a tope, es el preludio de la comida, entonces el huésped dispone de una serie de alternativas para consumir las setas que cortó.
GALIMATÍAS
En México debemos rescatar al campo y sus actividades, ya es tiempo de darle otra connotación, otra utilidad, un valor agregado diferente que permita a la gente vivir del campo  y no mal vivir de él.
Tracemos rutas de interés, los mexicanos somos muy buenos para la hostelería, para atender a la gente, exaltar la imaginación, la creatividad y los sentidos.
Con un país tan hermoso sobran las alternativas: la ruta de la fresa; del vino; de la trucha; la ruta del pescado blanco; la ruta de la miel pensada por ejemplo para beneficios SPA; la ruta del aguacate o una deliciosa ruta del chile para explorarlo en todas sus capacidades desde el chile relleno hasta el pasilla en salsa; otra más igual de agradable para el paladar podría ser la ruta del nopal, desde los tradicionales nopalitos hasta los capeados rellenos de queso, por no pasar por alto sus características aprovechables para exfoliaciones corporales y terapias SPA.
Además insisto en que para construir los sueños y alcanzarlos la iniciativa debe ser personal, porque si dejamos todo a que las autoridades quieran resolver los problemas miremos atrás y contemos cuántas décadas han pasado y las cosas en el campo siguen igual o peor.

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