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Por la Espiral - July 3, 2008

¿No más jefes?

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-¿No más jefes?
-Visión y talento
-Empezar desde joven

Los jóvenes en las universidades o en las escuelas técnicas son preparados para ser “buenos empleados”, en cambio no reciben capacitación para desarrollarse como exitosos empresarios.
Los educandos deben acercarse a la microempresa, y entre más pronto padres e hijos logren, en conjunto, trabajar por cristalizar esa visión, entonces los jóvenes técnicos o universitarios tendrán un camino más flexible que bien manejado con prudencia podrá asegurarles un futuro holgado en comparación con depender de un devaluado salario quincenal, prestaciones constreñidas y la incertidumbre de ser despedidos en cualquier momento, en plena madurez profesional.
Los pronósticos son negativos para el mercado laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte un recrudecimiento en la crisis global del empleo en los años venideros.
En la actualidad el escenario es desbordante: 1 de cada 5 personas en el mundo tiene entre 15 y 24 años; un 85% de ellas vive en países en desarrollo; 66 millones de jóvenes son desempleados; el número de subempleados es aún mayor; en el transcurso del próximo decenio, se prevé que no menos de 500 millones de jóvenes se incorporarán a la fuerza de trabajo mundial; la tasa de desempleo de los jóvenes es entre 2 y 3 veces superior a la de los adultos; en el sector informal se registra hasta el 93% de todos los puestos de trabajo disponibles para los jóvenes, los salarios son 44% más bajos que los de la economía formal; y la cobertura de la seguridad social de los jóvenes latinoamericanos descendió del 44% en 1990 al 38% a finales de la década.
En todo el planeta millones de jóvenes no logran incorporarse a la fuerza de trabajo, y por si fuera poco, la OIT enfatiza que la discriminación contra las mujeres jóvenes es especialmente persistente.
Este enredo del mercado laboral no nos llevará a buen destino ni en México ni a nivel mundial, hemos regresado al escenario donde el poder de las multinacionales quiere terminar de enterrar a los sindicatos y a las conquistas laborales del siglo XIX.
La globalización demanda empleados maquiladores, agentes de ventas y personal menos cualificado.
¿En qué se fijan los empleadores? En curriculums con carreras truncas, pasantes; sin experiencia laboral; solteros; con disponibilidad para viajar; vivir en otra ciudad; contar con buena presentación; habilidad para las relaciones públicas; no tener problemas para aceptar un sueldo base mínimo a complementar con bonos por productividad, ventas, clientela o facturación por comercialización; estar disponible en jornadas de lunes a sábado y de domingo a viernes; y ser moldeable para cubrir diversos turnos laborales.
Las personas que ingresan al ámbito laboral bajo estas condiciones, si lo hacen en el rango de los 20 años de edad, y permanecen en tales circunstancias al menos una década, arribarán a los 30 años de edad, sin derechos laborales acumulados, carentes de seguridad social, reservas de Afore, puntos para una vivienda; y seguramente sin ahorro.
¿Qué hacer? No permanecer por más de 3 años con semejante contrato. Un empleado, por más inexperto que sea, en menos de 12 meses, puede valorar su propio entorno laboral, medir si tendrá oportunidades de ascenso, obtener una base y aumentar el sueldo.
De la movilidad salarial, la empresa Bumeran.com.mx realizó una investigación cuyos resultados revelaron que en alguna ocasión más del 40% de los trabajadores en México solicitaron un aumento de sueldo y éste les fue negado.
La investigación señala que los mexicanos demandan un incremento salarial cada año (50.15%); cada seis meses (16.52%); y hay quienes nunca lo han solicitado (23.12%).
Muchos trabajadores por temor a ser despedidos o caer de la “gracia del jefe”, no se atreven a solicitar un ascenso en el tabulador y se quedan años con el mismo ingreso. Generalmente son jóvenes.
A COLACIÓN
La OIT destaca que la gran mayoría de los puestos de trabajo accesibles a los jóvenes están mal remunerados y no brindan suficientes beneficios ni perspectivas de promoción.
“Una generación sin la esperanza de un empleo estable constituye un lastre para toda la sociedad. Las deficientes condiciones de empleo en las primeras etapas de la carrera de una persona pueden perjudicar sus perspectivas laborales para siempre”.
Por esa razón lo vuelvo a remarcar: no es bueno aceptar malas condiciones laborales por un largo periodo de tiempo por no quedarse sin trabajo, a la larga se arriesga mucho más. Y lo mismo advierto en el caso de caer en el sector informal.
Por lo pronto, sin una vertiente segura, las bifurcaciones nos llevan a reconsiderar lo siguiente: 1) Las empresas más inestables en el terreno laboral son las medianas y grandes, son las que mayor rotación de personal tienen. Así es que no son un resguardo seguro, no obstante pueden servir de primera experiencia curricular. 2) Es casi improbable que el joven egresado universitario o de una escuela técnica encuentre el trabajo añorado en la actividad deseada. El desempeño es casi siempre en áreas y acciones distintas, muchas veces ni siquiera corresponden a la preparación del educando. 3) Si vivir holgadamente de una profesión es difícil, para hacerlo de un arte o un oficio, debe contarse con un ingreso de otra fuente alterna o bien buscar apoyos para creadores en el CONACYT o en diversas fundaciones. 4) El joven que decide quedarse varios años en un trabajo sin las prestaciones de la ley o bien dentro del mercado informal con las mismas condiciones, es su responsabilidad ahorrar de manera voluntaria para el retiro mediante una Afore; pagar de su bolsillo un seguro médico particular o bien el seguro popular; y adoptar un esquema personal con la finalidad de algún día lograr un patrimonio. Lo puede hacer acercándose al Bansefi.
Si usted amigo lector tiene hijos pequeños, en la preparatoria o bien en la universidad, platique con ellos acerca de sus metas laborales y de crecimiento. Ayúdelos a verse como patrón y no como empleado, apuesten por una microempresa, sumen esfuerzos con otros familiares, incluso amigos, den los pasos necesarios con los derechos bien estipulados, no dejen nada a la palabra, ni al cariño. En los negocios, los tratos deben ser claros, legales y notariados.
Lo invito a creer en la microempresa como el camino correcto para comenzar a los 20 años de edad una inversión que será el mejor plus por el que deberá trabajar con ahínco. El riesgo vale la pena.

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