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Arte y Cultura - June 26, 2008

Estudian sitio arqueológico en Tamaulipas denominado Tammapul, “Lugar de Niebla” en Lengua Huasteca

El conjunto está compuesto
por tres edificios circulares
conectados por calzadas
similares a las de
Teotihuacan
Foto: Cortesía Mauricio Marat/INAH

Ciudad de México.- 26 de Junio del 2008.- (CONACULTA)En la parte suroeste de Tamaulipas se localiza el sitio arqueológico de Tammapul, lugar de niebla en lengua huasteca, rodeado por un valle de fértiles tierras y flanqueado por la sulfus lacus o laguna salada, hoy Laguna San Isidro, manto acuífero que permitió a sus pobladores sobrevivir gracias a su riqueza natural.

 

Dicho sitio fue intervenido por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Tamaulipas, encabezados por el arqueólogo Gustavo Ramírez Castilla, quien, desde 2001, realiza temporadas de campo con la intención de recaudar la mayor información posible sobre la historia del asentamiento.

 

Ramírez Castilla mencionó en entrevista, que el sitio confirma las diversas manifestaciones culturales ubicadas en distintas regiones de la entidad, cada una de ellas con características muy definidas pero que comparten el territorio tamaulipeco.

 

Originalmente se pensó que pertenecía a la cultura huasteca, pero cuando exploramos el sitio nos dimos cuenta que su configuración es diferente al resto de las culturas que existen en Tamaulipas, agregó el especialista.

 

Las manifestaciones arquitectónicas del lugar poseen rasgos particulares que difícilmente se encuentran en los vestigios de otras culturas. En el edificio principal, llamado también Cuisillo, se aprecia un terminado fino en la pared principal, con una serie de clavos de piedra utilizados a manera de adornos; sus medidas son 36 metros de base y 12 de altura.

 

Se pueden apreciar dos grandes alfardas que corresponden, originalmente, a bloques macizos trapezoidales, semejantes a los que distinguen la pirámide de Tenayuca, en el municipio de San Bartolo, Estado de México.

 

En la parte central del basamento se localiza una estructura de forma cilíndrica que va desde la base hasta la parte más alta, donde sobresale del resto de la construcción; este cilindro, se cree, es el que sostiene al edificio por lo que se puede decir que fue construido del interior hacia la periferia. Cabe destacar que esta característica es particular del sitio y solamente se relaciona con algunas construcciones de Río Verde, en San Luis Potosí.

 

Otros de los rasgos sobresalientes del sitio son sus largas avenidas que conectan los edificios, de los cuales, sólo uno ha sido intervenido hasta el momento. Estas calzadas, según los especialistas, son semejantes a las localizadas en la Zona Arqueológica de Teotihuacan.

 

Se tienen evidencias de que la pirámide fue saqueada en los siglos XVIII y XIX en su parte superior, de donde se retiraron grandes cantidades de roca para construir casas de la época en los municipios aledaños.

 

Los primeros reportes del sitio se remontan al año de 1830 cuando investigadores de la Universidad de Texas llevaron a cabo una expedición en territorio tamaulipeco y dieron cuenta del sitio; posteriormente, para 1842, un grupo de historiadores realizó el levantamiento histórico del estado por encargo del entonces gobernador, e hicieron una descripción del basamento que coincide con la realizada 12 años antes. Son estos quienes realizan las primeras excavaciones en el lugar.

 

Para 1940, se realizaron nuevas temporadas de campo en el sitio, y se lograron las primeras interpretaciones sobre la cultura a la que perteneció. Los indicios apuntaban a ser parte de la cultura huasteca ya que, se creía, todas las pirámides circulares de la región pertenecían a esta tradición, hipótesis que con el tiempo se desechó.

 

Ramírez Castilla destaca que el edificio presenta evidencias de un proceso constructivo incompleto, es decir, únicamente se encontraron rellenos en ciertos niveles por lo tanto se cree que, durante la remodelación, fue abandonado por causas hasta ahora desconocidas. La arquitectura no se ha podido relacionar con ningún otro lugar por lo que resulta un caso único en su tipo.

 

En los trabajos hechos por los investigadores del INAH se encontraron también cerámicas estilo Río Verde con una temporalidad que va del año 250 hasta el 1000 d. C. Sin embargo, se puede decir que la época de esplendor del sitio se remonta al epiclásico (500-900 d. C.) debido a la gran cantidad de materiales que se hallaron correspondientes a dicha época.

 

Aunque en menor porcentaje, se hallaron también cerámicas de la huasteca y de la Laguna de la Media Luna, en San Luis Potosí, donde existen una serie de asentamientos que comparten el estilo; se pudieron identificar cajetes, platos e incensarios.

 

Se considera que el sitio fue un templo dedicado a una deidad aún no definida, cuestión, entre otras, que se estudia, además de los otros edificios, y una hipótesis que apunta a conjuntos habitacionales que rodearon las pirámides con una extensión de un kilómetro por lo menos.

 

En el estado de Tamaulipas se han identificado cinco diferentes expresiones culturales tales como la huasteca; la serrana; las Llanuras Norteñas ocupadas por cazadores-recolectores hasta la frontera con Texas; la Laguna Madre caracterizada por el uso de concha en la manufactura de sus utensilios y Tammapul, que ocupa la zona llamada Valle de Tula o 4º. Distrito.

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