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Ciencia y Tecnología - June 17, 2008

Arqueólogos subacuáticos recrean naufragio de barco inglés del Siglo XVIII ocurrido en Champotón

Los hallazgos registrados
'in situ', brindan información
valiosa para determinar
la filiación cultural y
temporalidad del navío
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 17 de Junio del 2008.- (CONACULTA) Una labor detectivesca es la que desarrollan actualmente especialistas en arqueología subacuática en el estado de Campeche, para la reconstrucción del accidente que pudo haber provocado el hundimiento de un barco inglés del siglo XVIII, detectado en la profundidad de las aguas del Golfo de México.

 

La recuperación de nuevos vestigios durante las exploraciones efectuadas en las costas de Champotón, y que concluyeron hace unos días, brindan nuevas pistas para el entendimiento del accidente de dicho  navío denominado El Pesquero, el cual representa uno de los más antiguos localizados en las costas de Campeche.

 

Helena Barba Meinecke, responsable del Departamento de Arqueología Subacuática en el estado, informó que durante las excavaciones realizadas bajo el agua con equipo especializado, se lograron hallar materiales asociados a esta embarcación, como una de las anclas, una quilla de madera, una serie de barras metálicas, clavos de bronce, concreciones en forma de pistolas antiguas, balas y fragmentos de un posible recubrimiento de plomo en el casco

 

Estos hallazgos se suman a los objetos recuperados en la temporada de exploración anterior, entre ellos siete cañones de diversas dimensiones, una bala de calibre semejante a la encontrada este año, una posible claraboya, una piedra de afilar, cuchillos buriles, barras de hierro y herramientas.

 

“Un avance importante en la investigación, fue la localización de una de las anclas del barco, a más de 80 metros al norte del sitio donde ocurrió el siniestro, la cual se halló en el arganeo fragmentado (grillete del ojo del ancla), lo que nos refiere que la presión ejercida al elemento desde el bajel, fue tal, que propició el rompimiento de la argolla de metal y por lo tanto del cabo que los unía”, explica la arqueóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

“Una de las hipótesis, aún por corroborrar, es que al reventarse el cabo de amarre, la misma fuerza ejercida pudo provocar que el navío invirtiera su posición en cerca de 180°, que en inicio debió ser con la proa al norte, lo que también nos estaría indicando la dirección de los vientos en el momento del incidente, y tal vez la época del año en que las tormentas de invierno son más fuertes, al grado de haber proyectado algunos elementos a más de 50 metros de distancia hacia el sur”, detalla.

 

Barba Meinecke puntualiza que los hallazgos registrados en esta última temporada de exploraciones in situ, —que representaron 400 horas de buceo durante mes y medio—, brindan información valiosa para determinar la filiación cultural y temporalidad del barco.

 

“Los fechamientos comparativos de la tipología de piezas como el ancla, los fragmentos del recubrimiento de plomo del casco y clavos de bronce, apuntan al año 1760, particularmente porque ese tipo de clavos, se originó hacia esa época. Es decir, que el navío se hundió después de esa fecha”, considera la especialista.

 

Asimismo, dijo, que si bien todos los indicios refieren a una filiación inglesa del barco, aún queda camino por recorrer en torno a la investigación de campo y en archivos históricos, con miras a descifrar lo acontecido hace más de 250 años en el poniente de las aguas del litoral de Campeche.

 

“Para recrear la historia de cada uno de los barcos naufragados y contextualizar a los elementos aislados que se van recuperando en las exploraciones, se requiere de una labor detectivesca, que se complementa con la búsqueda de documentos en los archivos de la Península de Yucatán y en el Archivo General de la Nación”, abundó Barba Meinecke.

 

El desarrollo de la más reciente temporada de exploraciones en las profundidades de Champotón, requirió de la participación de un equipo 20 especialistas, conformado por arqueólogos subacuáticos, biólogos, arquitectos, diseñadores, museógrafos, buzos e historiadores.

 

De igual forma, el proyecto encabezado por el INAH, ha involucrado a otras instancias como es el caso de la Universidad Autónoma de Campeche, donde a través de su Centro de Investigación de Corrosión, se efectúa el estudio de los elementos metálicos extraídos del mar, tanto para determinar el comportamiento de este tipo de objetos en el agua por tiempo prolongado, así como de los organismos marinos que se adhieren a éstos, los cuales pueden aportar datos para determinar cronologías.

 

Finalmente, la arqueóloga comentó que en esta temporada de exploraciones, además del municipio de Champotón, también se abarcaron los de Campeche y Ciudad del Carmen, donde el número de sitios arqueológicos con bienes culturales sumergidos y registrados hasta el momento, asciende a 117, que van desde el siglo XVIII hasta principios del XX.

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