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Libros - June 10, 2008

Publican “El gran diccionario tzotzil de San Lorenzo Zinacantán” del antropólogo Robert M. Laughlin

El antropólogo
estadounidense asevera
sin ninguna duda '¡Juro que
verán, escucharán, olerán
y sentirán en este
diccionario casi todo lo que
existe en Zinacantán!'
Foto: Cortesía CONACULTA

Ciudad de México.- 10 de Junio del 2008.- (CONACULTA) En la introducción de El gran diccionario tzotzil de San Lorenzo Zinacantán (Mol cholobil k’op ta sotz’leb), el antropólogo estadounidense Robert M. Laughlin, recuerda que cuando decidió publicar la edición tzotzil-inglés, inglés-tzotzil de este libro, lo hizo para dar “una lección” a muchas personas que en México y en Estados Unidos pensaban que los indios no tenían una “verdadera lengua” y sólo hablaban unas cuantas palabras o un “dialecto”.

Publicado en 1975, ese diccionario contenía “30 mil palabras cuidadosamente marcadas gramaticalmente… Estas 30 mil palabras –aclara Laughlin- eran las palabras de un solo dialecto del tzotzil, el que se habla en Zinacantán. Pude mostrarles que aun el dialecto zinacanteco del tzotzil tenía sus propios dialectos; que la gente, pongamos por caso, del paraje de Salinas hablaba de modo diferente a los zinacantecos del centro o de otros parajes”.

“Cuando este diccionario apareció, era el diccionario más grande de cualquier lengua indígena de América”, añadió el investigador, quien dedica esta nueva edición tzotzil-español, español a raíz totzil, a la memoria de tres de sus compadres y colaboradores más eficientes en la integración del corpus idiomático de su libro: Domingo de la Torre, Anselmo Pérez Pérez y Mariano Martínez.

El gran diccionario tzotzil de San Lorenzo Zinacantán fue publicado por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la dirección general de Culturas Populares.

El volumen, de 470 páginas, está integrado con una serie de informaciones previas sobre cuándo, cómo, por qué y de la mano de quiénes nació el documento; una breve nota sobre la flora y la fauna de la cual hace alusión; un estudio sobre Las fórmulas gramaticales y la organización del diccionario, debido a John B. Haviland, investigador del Reed College, y el CIESAS Sureste; abreviaturas, el cuerpo del diccionario y una lista de nombres en latín con su traducción al tzotzil.

“Este diccionario es para que los zinacantecos y otros pueblos mayas redescubran la riqueza de su cultura. Será también una ventana para los ladinos y extranjeros que quieran aprender algo sobre esta cultura y deseen hablar con la gente verdadera”, dice Laughlin en otra parte su introducción, en la que también precisa que su texto “no fue creado yendo del español al tzotzil, sino al contrario, del tzotzil al español”.

La transformación de The Great Tzotzil Dictionary of San Lorenzo Zinacantan, la versión en tzotzil-inglés-tzotzil de 1975, a la de 2007 tzotzil-español-tzotzil, comenzó en 2005 e implicó un esfuerzo especial de investigación de vocablos, plantas y animales para actualizar el diccionario.

La colecta de plantas, por ejemplo, exigió la participación de 21 personas bajo la dirección de Mariano Martínez y un largo proceso de identificación científica a cargo de Dennis E. Breedlove. Entre 1963 y 1967 el equipo de Martínez recolectó 10 mil especies y 30 mil de 1976 a 1986.

En dos ocasiones, Domingo de la Torre y Anselmo Pérez viajaron a Estados Unidos (Santa Fe, 1963, y Washington, 1967) con su compadre Robert M. Laughlin para aislarse un poco del entorno lingüístico del tzotzil y concentrarse mejor en su tarea.

Don Anselmo y don Domingo vieron por televisión el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y en 1967 asistieron a una marcha contra la guerra de Vietnam en la capital estadounidense. “Ellos fueron los primeros mayas de Chiapas que cruzaron la frontera y se enfrentaron al mundo de los gringos, de quienes se pensaba entonces que eran devoradores de niños”, escribe Laughlin.

Al final de su introducción y tras reconocer que de la primera edición a la actual ha pasado mucho tiempo, y muchas cosas y usos han cambiado en Zinacantán, Laughlin recomendó a los jóvenes zinacantecos dedicarse a la “creación de un diccionario tzotzil-español, español-tzotzil, que responda a sus necesidades”.

“Este nuevo diccionario no debería estar organizado por raíces, sino de preferencia por palabras individuales… Ha llegado el tiempo, también, de que exista un diccionario que explique en tzotzil los variados significados de sus propias palabras… ¡Juro que verán, escucharán, olerán y sentirán en este diccionario casi todo lo que existe en Zinacantán!”.

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