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Buenas Noticias - May 21, 2008

Chinconcuac de Juárez, un pueblo de origen nahua que mantiene en auge su calendario festivo

En Chinconcuac es mal
visto que una persona
con dinero realice
'un banquete' sin
pedir ayuda a los demás
Foto: Internet

Ciudad de México.- 21 de Mayo del 2008.- Los días de plaza —martes, sábado y domingo—, numerosos comerciantes y compradores llegan a Chinconcuac de Juárez, Estado de México, para surtirse  de ropa y textiles; sin embargo, pese a la transformación económica y la pérdida de la lengua que ha sufrido, este pueblo de origen nahua mantiene un “cargado” calendario festivo, resultado de sus redes de reciprocidad  e intercambio.

 

Además de la iglesia parroquial de San Miguel Chinconcuac que se ubica en el barrio del mismo nombre, en éste también se encuentra la iglesia de San Pedro; de igual forma, los barrios de San Pablito, Santa María y la Santísima Trinidad cuentan, cada uno, con una iglesia.

 

La maestra en Antropología Dula Celina Rodríguez Hernández, quien ha trabajado los aspectos de parentesco, trabajo y comunidad en poblaciones nahuas de Puebla, Estado de México y Tlaxcala, comentó que el caso de Chinconcuac es interesante en la medida en que la pujanza económica lejos de alejar a sus pobladores de sus tradiciones, les permite desarrollarlas de forma más ostentosa.

 

“En la fiesta patronal de San Pablito, celebrada del 27 de junio al 1 de julio de 2007, pude observar cómo el mayordomo y su esposa, “la Mayordoma”, dieron de comer a más de mil personas. El mayordomo primero calculó que gastó casi 750 mil pesos para cumplir con el compromiso de la fiesta principal.”

 

“Aunque difieran los detalles de organización de las mayordomías en los diferentes barrios, tienen en común aspectos importantes que constituyen un apoyo significativo al mayordomo para enfrentar parte de los gastos de la fiesta”, expresó la especialista, quien publica parte de su estudio en la más reciente edición de Diario de Campo, publicación de la Coordinación Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

Sin embargo, pese a estos mecanismos de cooperación para solventar parte de los gastos, el mayor peso de éstos recae en los mayordomos. Éstos, al igual que sus familiares y numerosas personas entrevistadas, destacaron que ser mayordomo es un “compromiso muy grande”.

 

Entre las responsabilidades del mayordomo primero —anotó la investigadora— se encuentra el pago de las dos bandas de música. La banda azteca está formada por tres personas que tocan la chirimía, el teponaxtle y la tarola, la que cobra 15 mil pesos por presentarse los cinco días que dura la fiesta patronal de San Pablito. La banda de viento cuenta con más de 30 músicos y cobra 45 mil pesos por tocar tres días.

 

“Además, durante todo el año, el primer mayordomo tiene que ofrecer comidas a sus compañeros en las reuniones para la organización de las fiestas y debe preparar los alimentos durante varios días cercanos al día de la fiesta patronal; esto implica un gran gasto, que incluye el costo de las bebidas y refrescos que se ofrecen en las actividades del atrio de la iglesia.”

 

En opinión de la antropóloga, la división por manzanas de los cuatro barrios de Chinconcuac no corresponde a las que se conocen en las ciudades mexicanas. Las manzanas de Chinconcuac consisten en un grupo de casas ubicadas en varias calles y constituyen la unidad para recolectar las aportaciones de las fiestas; algunas tienen hasta 200 casas.

 

El barrio de San Pablito cuenta con seis manzanas, en cada una de ellas se mantiene una lista de jefes de familia (hombres casados, viudas y madres solteras), de los cuales puede haber uno o varios por casa; a ellos se les fija una cantidad de dinero que deben aportar anualmente como cooperación para cada fiesta.

 

“Cabe destacar que la cantidad del gasto calculado por el primer mayordomo refleja sólo una parte del compromiso y representa la parte más fácil del cálculo. Además del dinero gastado, fue posible alimentar a las mil personas, como lo hizo en  2007, gracias a la participación de la red de ‘parentesco’ y la ‘ayuda’ que le proporcionó.”

 

En Chinconcuac es mal visto que una persona con dinero realice “un banquete” sin pedir ayuda, pues se considera que “desprecia” el apoyo de los demás, que es soberbio o altanero.

 

“Es claro en Chinconcuac, que a mayor capacidad económica, más gasto de las personas que participan como mayordomos. Además, se ha vuelto más importante el apoyo de ‘la familia’ (que incluye padres, esposos, hijos, hermanos, tíos, sobrinos primos y los esposos de éstos últimos) con dinero, en especie y/o con ayuda en mano de obra en las fiestas”, concluyó.  

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