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Ciencia y Tecnología - May 14, 2008

Arqueólogos del INAH, harán estudios de antropología física, arqueología y biología en Teotihuacán

Con el crecimiento de
Teotihuacan, 'La Ventilla'
fue ocupada como lugar
de residencia, de ahí
su cercanía con las pirámides
Foto: Internet

Ciudad de México.- 13 de Mayo del 2008.- (CONACULTA) Sacerdotes, artesanos y agricultores, convivieron en una misma zona residencial, ubicada muy cerca del centro ceremonial de la antigua ciudad de Teotihuacan, conocido como el barrio La Ventilla, tal y como lo refieren los diversos hallazgos arqueológicos hallados en el  lugar. Sin embargo, hasta el momento no se ha logrado definir con precisión la extensión territorial que ocupó este sector poblacional en la época prehispánica.

 

Para determinar esta incógnita, expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), emprenderán a partir del segundo semestre de este año, una nueva temporada de exploraciones arqueológicas en este sitio localizado al oeste de las pirámides de El Sol y La Luna.

 

El arqueólogo Rubén Cabrera, quien de 1992 a 1998, realizó diversas excavaciones en el barrio La Ventilla, dio a conocer que en esta próxima temporada de trabajo en campo, se buscará definir el área que pudo haber llegado a tener el área habitacional, así como profundizar en el análisis de los materiales arqueológicos que ahí se han encontrado, entre ellos, diversos ejemplares de los cerca de 500 esqueletos humanos hallados en entierros.

 

Durante su participación en el Primer Coloquio-Homenaje al Doctor Jaime Litvak, efectuado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, el especialista de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, informó que el conjunto residencial La Ventilla, representa uno de los sitios más interesantes para entender la composición urbana y social de esta antigua ciudad.

 

Dijo que por las características de los conjuntos arquitectónicos de este barrio, se han definido cuatro áreas: una dedicada a las actividades cívico-religiosas, que integra patios, templos y altares; otra de tipo residencial con espacios amplios, aposentos y ricos acabados.

 

Una zona más, relacionada con talleres artesanales con espacios reducidos de menor calidad, donde se han encontrado vestigios de materiales para la elaboración de objetos suntuarios; plumaria, lapidaria y artefactos. Y la última, referente a una amplia explanada vinculada con un espacio cívico.

 

“Esta serie de diferencias arquitectónicas, hacen sugerir que en el barrio La Ventilla, convivieron diversos sectores de la población, desde aquellos que tenían un alto estatus, como los de rangos menores, en este caso artesanos y agricultores”, comentó Rubén Cabrera.

 

Recordó que durante las exploraciones intensivas efectuadas de 1992 a 1998, además de lograr la interpretación la distribución arquitectónica en una extensión de 14 mil metros, también se logró el hallazgo de más de 300 entierros humanos, tanto individuales como múltiples, que en total suman alrededor de 500, el número de esqueletos registrados.

 

Así como gran cantidad de materiales de cerámica, lítica, hueso, concha, entre otros materiales, que también durante el segundo semestre de este 2008, seguirán siendo objeto de diversos estudios arqueológicos y biológicos, así como de antropología física en el caso de las osamentas humanas.

 

De acuerdo con Rubén Cabrera, hacia el año 100 d.C, el área donde se asentó el barrio La Ventilla, era un espacio dedicado a la agricultura, sin embargo con el crecimiento de la antigua ciudad de Teotihuacan, esta fue ocupada como lugar de residencia, de ahí su cercanía con el centro ceremonial, donde se ubican las dos monumentales pirámides.

 

Así, el área fue ocupada en una etapa temprana, en el periodo Miccaotli, hacia el año 200 d.C., hasta su abandono en la Fase Metepec (550 – 650 d.C.), aunque se sabe que posteriormente fue reocupada por grupos coyotlatelcos y mexicas.

 

Durante su participación en el Primer Coloquio-Homenaje al Doctor Jaime Litvak, Rubén Cabrera impartió la conferencia titulada Excavaciones por medio de túneles en tres conjuntos arqueológicos de Teotihuacan: Pirámide de El Sol, Pirámide de La Luna y Templo de la Serpiente Emplumada.

 

Al respecto, el arqueólogo expuso que esta técnica de sondeo comenzó a utilizarse en este sitio arqueológico desde 1905 y continúa usándose, como medio para el análisis de los sistemas constructivos al interior de las edificaciones prehispánicas, a fin de corroborar sus dimensiones, entre otros aspectos.

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