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Por la Espiral - May 7, 2008

El drama de GM

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-El drama de GM
-Ajustes y recortes
-Producción autos

    En marzo pasado, la producción total de automóviles en México decreció en comparación con los dos primeros meses del año  e incluso si se le compara con la producción alcanzada en igual mes del 2007.
    La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) pronostica una  caída cercana al 2.5% en el mercado nacional en cuanto a la colocación de autos nuevos.
    De acuerdo con información estadística de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) en marzo la producción total de automóviles sumó 151 mil 855 unidades resultado de la suma del producto realizado por Chrysler, Ford Motor, General Motors, Honda, Nissan, Toyota y Volkswagen.
    El total acumulado en la producción en 2007 fue de 2 millones 022 mil 241 unidades. En dicho año, la  producción de automóviles fue de 168 mil 402 unidades en el mes de marzo. En tanto que, enero y febrero del 2008,  contabilizaron 166 mil 149 y 173 mil 887 unidades, respectivamente.
    Del espectro total de producción de automóviles que se lleva a cabo en México en distintas partes de su territorio, el 80% tiene como destino el mercado de exportación fundamentalmente Estados Unidos.
El resto es para consumo interno en un mercado cada vez más complejo metido en un embudo no sólo por la elasticidad del ingreso en una masa de asalariados permanentemente castigados y por los nuevos consumidores cuyo poder adquisitivo gracias a los migradólares  también quieren comprar un automóvil y generalmente pagan el modelo usado desde Estados Unidos en la versión “chocolate” o debido a  las reformas de apertura anticipada  de autos usados  procedentes desde Estados Unidos y Canadá.
Por una u otra razón, el mercado de consumo interno de automóviles es pequeño dejando a los fabricantes aquí instalados la opción de armar en territorio mexicano debido a los costos de la mano de obra, los vacíos en las legislaciones ambientales y el auge de la industria maquiladora de exportación ante las facilidades fiscales, para después llevarse la mayor parte del producto al mercado americano del consumidor masificado y con poder adquisitivo.
La diferencia entre uno y otro mercado, es que el de aquí les produce a bajo costo  para que lo compren allá nuevo y barato mientras que el mercado nacional se ha ido convirtiendo en el traspatio (más bien basurero) de los autos usados que nos mandan desde allá y que son los que se ajustan al poder adquisitivo natural del mercado nacional.
Allá nuevos y a la vanguardia del momento, aquí nos lo traemos usados y contaminantes. Lo peor está por llegar en México con la próxima entrada en vigor de la libre importación de autos usados a partir del 2009 y es que por cada vehículo nuevo que deja de fabricarse ante la ralentización de las ventas sean internas o externas, muchos microsectores se ven afectados dentro del entramado de la gran industria automotriz que es, uno de los pilares de la economía mexicana.
¿Dificultades? Desde  2005 pueden ingresar fácilmente a territorio nacional camionetas  utilitarias usadas, un género que para este año podría aumentar a 2.3 millones de camionetas usadas importadas desde Estados Unidos.
Además de la afectación a la producción nacional, tenemos el impacto al medio ambiente y también que muchos nuevos accidentes serán producto de la irresponsabilidad de conductores improvisados desprovistos del conocimiento más elemental para la utilización de señalizaciones tan vitales en carretera, como por ejemplo, poner la direccional para avisar la próxima vuelta.
A COLACIÓN
    General Motors tiene problemas desde varios años atrás y México no le da un respiro. Ya lo dijo Rick Wagoner, director General Ejecutivo de General Motors, al advertir de la oleada de autos usados en México y de lo que  significa para los fabricantes.
El problema fundamental para estas empresas deriva de no colocar en tiempo y forma su producto, y se dificulta cuando no puede hacerlo ni en México ni en Estados Unidos.
    Por ello la crisis de la economía estadounidense alcanza también vía la industria automotriz y la industria maquiladora de exportación ligada a ésta en México.
    En la particularidad de General Motors hay que seguirle el paso en la medida en que la crisis estadounidense no amaina y en México las cosas van a un ritmo menor.    
    Este fabricante de liderazgo mundial tiene instalaciones en México en los complejos de Ramos Arizpe, Coahuila; Toluca, Estado de México; y Silao, Guanajuato.
    Sus planes de expansión mucho menos frenéticos que en la década de los ochenta van acompañados con reestructuraciones y una serie de ajustes.
    Así, a partir del próximo primero de junio, General Motors agrupará a  nivel mundial sus ocho marcas en sólo cuatro divisiones: Cadillac, Hummer y Saab quedarán agrupadas bajo la división Premium, mientras que Buick, Pontiac y GMC formarán la división BPG. Chevrolet y Saturn permanecerán como divisiones separadas.
    Básicamente se intenta nivelar las finanzas de una empresa bastante emproblemada.
    En abril, las ventas de General Motors en Estados Unidos –su principal mercado- cayeron 25% en comparación con marzo.
    En total, GM vendió en dicho mes 260 mil 922 vehículos un 22.7% menos con respecto a abril del año pasado.
    Según información de la empresa, las pérdidas más fuertes fueron en la categoría de camionetas, monovolúmenes, pick up y furgonetas.
    Tras los resultados, la revisión de previsiones no se ha hecho esperar: General Motors estima que venderá hasta un máximo de 15 millones de vehículos en Estados Unidos frente a los 16 millones originalmente trazados como meta.
    Hay muchas razones, el consumo se contrae,  mucha gente está atorada con la crisis de las hipotecas, el paro no amaina y antes que comprar un coche hay que pagar por alimentarse y esa es la prioridad de las familias.
    Actualmente la empresa prevé eliminar un turno de producción en tres de sus plantas en Estados Unidos y en otra de Canadá. No se menciona, por el momento, a México.
    Recordemos que, entre enero y marzo, el grupo registró pérdidas netas que ascendieron a 3 mil 251 millones de dólares. Ello implica que en el primer trimestre del  año, el grupo perdió 77 veces más que en el mismo periodo del año anterior.
    Habrá que seguir muy de cerca la evolución de este gigante automotriz para observar, si después del tercer trimestre, pueden mejorar los resultados financieros, al menos contener la escalada de pérdidas,  a fin de evitar decisiones más drásticas en el futuro inmediato.

   

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