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Buenas Noticias - April 29, 2008

Inauguran la exposición temporal “Coyolxauhqui y el Templo Mayor. 30 años reconstruyendo el pasado”

La exhibición se compone
de 90 piezas —algunas
nunca antes vistas—, gráficos
y videos, entre otros
Foto:
Cortesía Mauricio Marat/INAH

Ciudad de México.- 28 de Abril del 2008.- (CONACULTA) En febrero de 1978, cuando trabajadores de Luz y Fuerza del Centro se toparon con el monolito de Coyolxauhqui, difícilmente imaginaron que este hallazgo derivaría en la expropiación de más de 3 mil 500 m² del Centro Histórico de la capital mexicana, así como en el establecimiento de un proyecto de investigación que ha brindado múltiples luces sobre la cultura mexica.

 

A 30 años de distancia, en opinión de Alfonso de Maria y Campos, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Proyecto Templo Mayor “representa uno de los esfuerzos más importantes de la arqueología mexicana contemporánea, considerando la rigurosidad científica que ha podido alcanzar”.

 

Al inaugurar la exposición temporal Coyolxauhqui y el Templo Mayor. 30 años reconstruyendo el pasado. 1978-2008, el titular de la institución consideró que esta calidad en el estudio sobre la civilización mexica, se encuentra garantizada debido al intercambio de conocimientos entre especialistas de renombre y los nuevos cuadros de investigadores.

 

“En el contexto mundial, los expertos del Proyecto Templo Mayor trabajan, codo a codo, con investigadores de todas las naciones. De suerte que la arqueología mexicana, con un relevo generacional muy visible, representa la seguridad de consolidar una gran cantidad de información acerca de nuestro pasado”, expresó.

 

En ese sentido, el profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH y fundador del Proyecto Templo Mayor, hizo énfasis en los ciclos de conferencias resultado también de este programa y que han permitido el intercambio entre historiadores, biólogos, químicos, restauradores y, por supuesto, arqueólogos.

 

“Un común denominador de esta conmemoración es, precisamente, el hecho de reunir a diversas generaciones de especialistas. Y así, desde estudiosos consagrados y reconocidos por sus aportes a la cultura azteca, hasta jóvenes alumnos que se inician bajo prometedores augurios, son muestra palpable de que hay un futuro promisorio para las labores por desarrollar”.

 

De esa manera, hasta el 31 de agosto, quien visite el Museo del Templo Mayor podrá apreciar una retrospectiva compuesta por alrededor de 90 piezas —algunas nunca antes vistas—, gráficos, así como videos que recrean virtualmente la disposición de los espacios del antiguo centro ceremonial tenochca.

 

En Coyolxauhqui y el Templo Mayor…, sobresalen 4 almenas monumentales, las cuales posiblemente remataron un calmécac o escuela de nobles mexicas. También se aprecian fragmentos de dos figuras que representan a las deidades Mictlantecuhtli y Xiuhtecuhlti, un Cuauhxicalli o recipiente en forma de águila, y la Piedra de la Librería Porrúa, conocida como La biznaga.

 

Inclusive, el visitante conocerá la “paleta” original de la escultura de Coyolxauhqui. Luces especiales —proyectadas sobre el monolito original— recrean su cromática primaria, la que estuvo compuesta por rojo, ocre, azul, blanco y negro. A su vez, el público será recibido desde la entrada a la zona arqueológica, por una réplica coloreada.  

 

Carlos Javier Gonzaléz, director del Museo del Templo Mayor, recordó que durante la primera temporada de campo derivada del descubrimiento de Coyolxauhqui, bajo responsabilidad de Matos Moctezuma entre 1978 y 1982, se ubicaron 7 etapas constructivas del edificio y 110 ofrendas compuestas por más de 7 mil objetos. Finalmente, en 1987, el monolito fue trasladado a su lugar de honor en el recinto.

 

Tal novedad provocó que el Museo del Templo Mayor superara en visitas al Museo Nacional de Antropología, durante su primer mes de funcionamiento; así mismo, destacó que es el tercer museo del INAH en haber recibido, al año, un promedio de 12 millones personas.

 

Sin embargo, las labores de estudio no se detuvieron en 1982, continuaron otras cinco temporadas de excavación del Proyecto Templo Mayor (la séptima se lleva a cabo actualmente en el predio Ajaracas-Campanas), así como el Programa de Arqueología Urbana, con lo que se ha incrementado colección del museo y se han intensificado los trabajos de investigación.

 

“Puede decirse, sin titubeos, que el del Templo Mayor es el proyecto más fructífero en la historia de la arqueología mexicana, avalan lo anterior más de 30 tesis profesionales —muchas derivadas en publicaciones—, así como más de 300 fichas bibliográficas producidas por los investigadores del proyecto”, concluyó.

 

Museo del Templo Mayor:      Horario de visita, de 09:00 a 17:00 horas, de martes a domingo. El costo de entrada es de 48 pesos. Entrada libre para menores de 13 años de edad y mayores de 60, así como para los estudiantes y maestros con credencial o tarjeta Plan Joven. Domingos entrada libre para todo el público nacional.
 

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