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Por la Espiral - April 25, 2008

La marcha de BBVA

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La marcha de BBVA
-El grupo rumbo al 2010
-Efectos de la depreciación

    El grupo español BBVA está demostrando su fortaleza dentro de la turbulencia actual.
    La entidad financiera lleva a cabo los pasos necesarios para consolidar tanto su casa matriz como cada una de las piezas fuera de España que conforman uno de los holding con más de 47 millones de personas, familias y empresas que son clientes de BBVA junto con un equipo aproximado de  122 mil trabajadores (contando a los 10 mil empleados de Compass).
    El grupo tiene resistencia, por ello la toma de  decisiones es fundamental lo vemos por ejemplo en su  expansión por Estados Unidos, el anuncio de venta de bienes inmobiliarios utilizados como oficinas por la marca Bancomer que posee en México, los reajustes en la directriz  de dicha filial y la visión en conjunto de llegar al 2010 “sanos y salvos” de la turbulencia financiera que lleva carrera larga.
    Hora de prevenir, momento de decidir: en México a partir del 1 de septiembre próximo, Ignacio Deschamps González, será el nuevo presidente Ejecutivo del Consejo de Administración de BBVA Bancomer, función que compaginará con la de director General del grupo.
 Esta es la primera vez que ambas funciones son asumidas por una misma persona, en la principal franquicia de BBVA en América.
Por su parte, Héctor Rangel Domene, presidente del Consejo de Administración de BBVA Bancomer, presentó su renuncia efectiva a partir del primer día de septiembre, luego de más de 17 años de trabajar en Bancomer de vivir los cambios experimentados por el sistema financiero mexicano, desde 1991 con las privatizaciones realizadas por el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari.
Quien continúa en el cargo es Luis Robles Miaja, él seguirá fungiendo como vicepresidente del Consejo de Administración de BBVA Bancomer y colaborará estrechamente con Deschamps en comunicación y relaciones institucionales. Miaja ha sido una pieza fundamental contribuyendo con sus aptitudes jurídicas dentro de las decisiones del grupo.
Además del cambio de presidente y del anuncio singular de unificar la toma de decisiones de forma vertical, bajo el peso de un solo hombre al frente del  Consejo y de la Dirección General,  también ventilan esta semana que concluyó la venta de varios inmuebles utilizados como oficinas por el grupo en México.
BBVA Bancomer vendió cuatro  inmuebles, entre éstos el Centro Bancomer ubicado en Avenida Universidad 1200. Además adquirió dos bienes inmuebles igualmente en la ciudad de México, para reubicar al personal, en las nuevas oficinas centrales tanto en Paseo de la Reforma y en Parques Polanco.
A COLACIÓN
    Si bien BBVA registró resultados excelentes el año pasado, ejecuta ahora planes de previsión, aprovisionamiento y racionamiento en aquéllas áreas donde puede hacerlo como es el gasto administrativo  y gasto de personal.
    Lo hace en áreas ubicadas en el eje de la zona dólar más volátiles a los shocks del momento y que tanto afectan  a las posesiones  de los grupos europeos por las posiciones cambiarias.
    Para BBVA la inacción significa perder negocio y dinero por ello los reajustes en México, una plataforma de negocio totalmente  estratégica para la expansión hacia Estados Unidos, los inmigrantes y las remesas.
    Hay mucho por hacer a pesar de que el año pasado de forma conjunta BBVA logró un récord de resultados con un beneficio atribuido al grupo por  6 mil 126 millones de euros, un 29.4% más que el año anterior y un 22.4% más pagadero de beneficio por acción.
    A pesar de estas cifras impresionantes, el grupo va a racionarse en América Latina, comienza unificando áreas, analizando aquéllas con duplicidad de funciones, fusionando capacidad de mando; vendiendo bienes inmuebles, adoptando en sus nuevas oficinas políticas de desarrollo sustentable. Seguramente reducirá personal y apostará más por la banca online a fin de reducir el gasto corriente.
    Por ejemplo, en México con la venta de los inmuebles y de que Bancomer concentrará todo el personal corporativo en dos sedes,  lograrán reducir un 30% los costos de mantenimiento y operación.
    Adicionalmente el valor total de toda la operación inmobiliaria, incluyendo la venta de inmuebles, la inversión total necesaria para las adquisiciones de predios y el desarrollo de las nuevas sedes, es de un monto estimado superior a los 700 millones de dólares.
    El cambio a las nuevas instalaciones podría realizarse en un lapso no mayor a los  cuatro años.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    ¿Por qué ahora? Las empresas que no tomen decisiones oportunas y eficientes para salvar la crisis que durará dos años no podrán salir por su propio pie. Las  horas bajas sirven para probar el temple, poner en marcha la inteligencia.
    Francisco González, presidente de BBVA, lo ha reiterado de forma insistente: “Esta es la hora de los bancos fuertes y bien gestionados”.
    Pero tampoco González oculta los coletazos de la crisis: “Junto al dinamismo de los ingresos, la contención de los gastos permite un aumento del margen de explotación de casi el 19 por ciento. Este margen hubiera sido del 23.5%, sin incluir el efecto de la depreciación del dólar y las divisas latinoamericanas frente al euro”.
    Así es, varias multinacionales y transnacionales, van resistiendo el efecto euro-dólar, la pérdida cambiaria, que cada vez es más profunda y llega directa a los  estados financieros.
    De acuerdo con el Informe Trimestral de Resultados del Grupo a  diciembre del 2007, en cuanto a la evolución de los tipos de cambio, en el cuarto trimestre el dólar se depreció un 3.7% frente al euro, arrastrando a la mayor parte de las monedas latinoamericanas, lo que consolidó la depreciación acumulada en el ejercicio 2007 por las monedas de mayor peso en los estados financieros del Grupo BBVA.
Así, entre el 31 de diciembre del 2006 y la misma fecha del año pasado,  respecto al euro, el peso mexicano se depreció un 10.8%; el dólar estadounidense un 10.5%; el peso argentino un 12.9%; el bolívar venezolano un 10.7%; el sol peruano un 4.5%; y el peso chileno un 3.8 por ciento.
Ello implicó un impacto negativo en la comparación interanual del balance del grupo.
El efecto en la cuenta de resultados también es negativo, ya que viene determinado por la variación de los tipos de cambio medios de los ejercicios 2007 y 2006, que igualmente sufren depreciaciones: un 8.6% el peso mexicano; un 8.4% el dólar estadounidense y el bolívar venezolano; un 10.0% el peso argentino; 6.9% el peso chileno y un 4.1% el sol peruano, mientras que el peso colombiano se apreció un 4.1 por ciento. En conjunto, el impacto negativo en la cuenta de resultados del grupo en el ejercicio 2007 fue cercano a  5 puntos porcentuales.

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