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Espectáculos - April 23, 2008

Histórico y multitudinario “Primer Festival de Música Tradicional Mexicana” en Ciudad Neza

Miles de personas en la explanada
y bailadores en la tarima,
fueron la muestra de que
la música de 'Los Hermanos
Tavira' es sumamente apreciada
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 22 de abril de 2008. En el marco de las actividades del 45 aniversario de la fundación del municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, el sábado 19 se realizó el Primer Festival de Música Tradicional Mexicana en la explanada de la presidencia municipal con la participación de cinco destacados exponentes de este tipo de expresión cultural ante la concurrencia de miles de personas, que acudieron a la cita de tan importante encuentro histórico y musical.

El festival estaba programado a las 17 horas, sin embargo, comenzó minutos después debido a algunos problemas logísticos, como la conclusión de la tarima para los bailadores, la colocación de las bocinas colgantes y de las sillas y la depuración del audio. Así, José Ángel Domínguez, quien fungió como maestro de ceremonias, presentó a la Banda Mixe de Oaxaca, dirigida por el maestro Joel Wilfrido Flores Villegas, avecindado en ese municipio mexiquense, que tuvo el honor de abrir el festival, ante unas quinientas personas congregadas en ese momento.

Al propagar el viento las notas que evocan las montañas y los paisajes oaxaqueños, poco a poco fue llegando más gente, que comenzó a ocupar toda la sillería y a recorrer el tianguis, colocado en el otro extremo de la explanada, donde se vendían antojitos y artesanías. También fue in crescendo el entusiasmo del director de la banda y de la gente que se animó a bailar. No obstante, hubo que hacer un alto, pues se efectuó la ceremonia de arriamiento de la bandera, en la que participaron jóvenes nezahualcoyotlenses. Después la Banda Mixe continuó con su concierto, en el que incluyó temas como “Canción mixteca” y “Dios nunca muere”, auténticos himnos de la oaxaqueñidad.

Luego tocó el turno a "Estanzuela", grupo de son jarocho liderado por Julio César Corro Lara y secundado por ese extraordinario músico que es Juan Manuel Rodríguez Domínguez, que, ya con más de mil personas congregadas en la explanada, pusieron a bailar a casi todos y elevaron la temperatura ambiente varios grados. Incluso, después de su actuación, la amenaza de lluvia, latente toda la tarde, se disipó. Por cierto, a partir de este grupo se fueron entregando los respectivos reconocimientos de participación.

Cabe mencionar que también se instalaron dos exposiciones fotográficas, una colectiva y de autores varios en la explanada, “Vida cotidiana en Neza, ayer y hoy”, donde se aprecian aspectos diversos de la cotidianidad en la planicie necense, de su inicial colonización a estos tiempos del “Coyote de Neza”, escultura monumental impresionante del chihuahuense Sebastián, ubicada en la Glorieta de los Mariachis y de próxima inauguración con motivo del susodicho aniversario; la segunda exposición, en el interior del palacio municipal, se titula “Danza de vara”, de Eduardo Vera.

Retomando el desarrollo del festival, integrantes del staff de audio se aventaron un palomazo cantando al estilo cardenche lagunero. Luego siguió el turno de "Los Hermanos Tavira", que estrenaron una pieza denominada “Homenaje”, que me pareció una especie de rapsodia, obra del compositor del grupo, Cuauhtémoc. Por supuesto, también tocaron temas clásicos del repertorio calentano de Guerrero como “La mariquita” y “La tortolita”.

A estas alturas del festival había miles de personas en la explanada y muchas parejas de bailadores en la tarima –a pesar de que no les resultó familiar el ritmo calentano no dejaron de zapatear–, lo que hacía evidente que fue un acierto abrir el espacio a la música tradicional y no a la comercial, amén de sentar un precedente de que, con visión cultural y decisión política, se pueden hacer grandes cosas por aquélla.

Haciendo una analogía,
en tarde de alegría y bullicio
todos los matadores cortaron
orejas, pero 'Los Camperos'
cortaron orejas y rabo
y salieron en hombros
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

A continuación subió al escenario el trío de son huasteco más admirado, respetado y querido en la actualidad, "Los Camperos de Valles", que, sin exageración, fueron los triunfadores de triunfadores de la noche. Integrado por Joel Monroy en el violín, Marcos Hernández en la quinta y Goyo Solano en la jarana y trovos, los Camperos hicieron que la tarima sonara en serio y que la gente gritara al pedir un tema tras otro o al solicitar que siguieran tocando (por eso digo que, en un símil taurino y en una tarde donde todos los matadores cortaron orejas, los de Ciudad Valles cortaron orejas y rabo y salieron en hombros…).

Para cerrar con broche de oro un festival histórico y del que esperamos alguna producción audiovisual futura, pues se estuvo grabando la participación de todos los grupos durante las más de seis horas de música con las naturales interrupciones, subieron al escenario Guillermo Velázquez y "Los Leones de la Sierra de Xichú", es decir, la cereza del pastel.

Con su espíritu indomable y su canto libertario teñido de poesía y razón, don Guillermo Velázquez y sus compañeros músicos tejieron un final memorable y apoteósico, en el que dedicó varias décimas a la fundación del municipio. Además, presentó a Alexcito Montaño, con quien tocó dos sones, uno de ellos “El vaquerito”, y al que calificó como un futuro baluarte de nuestra música. Por cierto, este niño, que toca el violín y canta, igualmente se animó a bailar con la señora Chabe Flores en el escenario, casi con el mismo entusiasmo de don Benito Lara, otrora bailador de Los Leones; y lo mismo hizo cuando Vincent Velázquez, en una actuación especial, interpretó un rap-huapango.

También a don Guillermo el público le solicitó un tema más, a lo que él respondió con otros dos de despedida. Al concluir, se le entregó su reconocimiento. Al retirarse, pude advertir que arrastraba una pierna con dificultad y en su rostro se dibujaba un rictus de dolor, amén de que me pareció verlo más delgado. Ojalá que sólo se le haya entumido la pierna. Para esos momentos, ya transcurrían los primeros minutos del domingo 20.

Por último, Antonio Elizarraraz Morales, décimo quinto regidor del municipio e impulsor de este festival, anunció que éste había sido un éxito y que se efectuaría el segundo dentro de un año. Asimismo, agradeció al presidente municipal, Víctor Manuel Bautista López –que brilló tanto por su ausencia como por el acierto de dar el espaldarazo al festival–, el apoyo brindado para la realización de esta actividad, que inscribe al municipio como un punto de encuentro y de recuperación de espacios para esta música. Neza es un municipio grande, por ende, se merece algo ídem. Y el Primer Festival de Música Tradicional Mexicana lo fue.

Finalmente, quiero reiterar el hecho de que un festival de este tipo, de esta magnitud, con grupos y un apoyo logístico de calidad se inserta naturalmente en la historia inconclusa y olvidada de nuestra música tradicional, así como tendría que ser el ejemplo por seguir de otros municipios y gobiernos de similar importancia política, económica y poblacional, pues es un tesoro que debe ser conocido, para luego ser apreciado, por todos los mexicanos.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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