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Arte y Cultura - April 11, 2008

Se mantiene intacto el antiguo sistema de rancherías entre los indígenas guarijíos de Sonora

En lo concerniente a su
organización social, estos
grupos mantienen una
convivencia sin la
necesidad de conformar
estructuras jerárquicas
Foto:Cortesía Memo Vázquez/INAH

Ciudad de México.- 11 Abril del 2008.- (Héctor Campio/CONACULTA) Contrario a lo que se podría pensar, ni la incorporación del modelo de las misiones que se implantó durante la Colonia en la región septentrional de México, ni la modernidad del siglo XXI, han logrado modificar el antiguo sistema de rancherías en las comunidades indígenas de guarijíos, sobre el cual se basa su estructura de organización territorial y social.

 

Este modelo de asentamiento que data desde la época prehispánica, caracterizado por pequeños conjuntos de casas diseminados en el monte y sin patrones de ordenamiento, al que los españoles llamaron rancherías, aún puede verse entre las comunidades de guarijíos de la región serrana de Sonora.

 

En la actualidad, este grupo étnico todavía mantiene el sistema de ranchería como su principal forma de organización territorial, y viven en el asentamiento original que han ocupado hasta antes de la llegada de los españoles.

 

“Lo anterior obedece a que el modelo de las misiones que los jesuitas trataron de implantar a principios del siglo XVII en el norte de México, no impactó igual en toda la región”, señaló José Luis Moctezuma Zamarrón, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

No obstante que con la presencia de misioneros se logró la introducción de algunos rasgos del catolicismo entre este sector, esto no trascendió con éxito en el cambio de la fisonomía de las antiguas rancherías, en gran medida por el grado de aislamiento de esta región serrana en la que el proceso de aculturación se dio en forma tardía.

 

La mayoría de estos asentamientos tipo aldea, no requieren de la delimitación de territorios entre familias, porque esta se da forma natural con la propia diseminación de las casas en el monte, lo que las aleja bastante unas de otras, explicó el antropólogo del Centro INAH-Sonora, al referir que esta misma situación marca el modelo de organización social que depende más del parentesco y del reconocimiento de líderes morales.

 

Construidas de mezquite,
carrizo y barro, las casas
tipo jacal siguen vigentes
a pesar de que el gobierno
ha introducido
escuelas-albergue y
clínicas de salud
Foto:Cortesía Memo Vázquez/INAH

Moctezuma Zamarrón refirió que si bien entre los grupos indígenas como yaquis y mayos todavía se pueden observar algunos rasgos del modelo de rancherías, es en los guarijíos que habitan el sureste de Sonora, en las faldas de la Sierra Madre Oriental, donde se mantiene de manera más fiel.

           

Construidas de mezquite, carrizo y barro, las casas tipo jacal siguen vigentes a pesar de que el gobierno ha introducido instituciones como escuelas-albergue o clínicas de salud.

 

“Es tal su forma de asentarse, que cuando se formó la comunidad Mesa Colorada, en Sonora, en los años setenta, a raíz de la conformación de los ejidos guarijíos, las familias que ahí se ubicaron siguieron el mismo patrón de la ranchería: casas desperdigadas en grandes extensiones de terreno y sin trazos de calles. Por lo que ni una escuela o centro de salud, han influido para cambiar su fisonomía tradicional”, ejemplificó el antropólogo.

 

En lo concerniente a su organización social, continuó Moctezuma Zamarrón, estos grupos mantienen una convivencia sin la necesidad de conformar estructuras jerárquicas. “Únicamente han incorporado algunas figuras por imposición de órganos gubernamentales, como la del gobernador indígena, que funge como interlocutor en la ejecución de las políticas públicas indigenistas”, dijo.

 

Asimismo, con la dotación de terrenos, se dio origen al comisariado ejidal, sin embargo no hay otro tipo de dirigentes de orden civil. En el ámbito religioso no hay tampoco figuras establecidas, únicamente los personajes conocidos como maynates y coralias o rezanderos, que conducen algunos rituales, sin que ello les confiera poder sobre el resto del grupo.

 

Los guarijíos preservan esa religiosidad que se dio de la mezcla de elementos prehispánicos  y católicos, en la cual el agua juega un papel importante a nivel simbólico. “De hecho, la ubicación de las rancherías se da a lo largo de los principales afluentes de las zonas serranas, y de cuya cosmovisión se desprenden una serie de rituales de factura agrícola, concluyó Moctezuma Zamarrón.

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