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Buenas Noticias - April 8, 2008

Se podrán volver a admirar los murales “La Batalla” y “El Templo Rojo”, en Cacaxtla, Tlaxcala

Nuevamente será posible
admirar los bellos murales
que se encuentran ubicados
en el Estado de Tlaxcala
Foto: Cortesía tlaxcala.gob.mx

Ciudad de México.- 8 de Abril del 2008.- (CONACULTA) En los próximos días, el público podrá admirar nuevamente el colorido de los murales La Batalla y El Templo Rojo, con la reapertura de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, que en breve llevará a cabo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

Lo anterior será posible, una vez que se concluyeron los trabajos de colocación de las últimas láminas en los lados sur y norte de la gran techumbre metálica, así como del desembalaje de las estructuras prehispánicas.

 

La ceremonia de reapertura de la zona arqueológica, tendrá lugar en una fecha por determinar, para lo cual la Dirección General del INAH, acuerda con el gobernador de la entidad, Héctor Ortiz Ortiz, el día y la hora.

 

Mientras tanto, el Instituto concluyó el programa de mantenimiento y limpieza integral de la zona arqueológica, cuyas tareas han comprendido la ejecución de acciones para prevenir la corrosión y oxidación de los cerca de 11 mil metros que comprende el techo metálico, así como de los elementos mecánicos, incluidos los tensores que lo soportan.

 

Asimismo, se concluyeron las labores de saneamiento del lugar, que consistieron en el retiro de cerca de 50 toneladas de hierros retorcidos y escombros, y más de tres mil costales de cacahuatillo y arena, colocados tras el colapso parcial de la techumbre para proteger el basamento prehispánico.

 

Cabe recordar que la estructura metálica sufrió un colapso parcial a consecuencia de la inusitada granizada que se registró el 21 de mayo de 2007, y que provocó el desplome del extremo sur, así como afectaciones menores en la parte norte.

 

El diseño del nuevo armazón con el que se restituyó la parte afectada, respetó las características de la anterior, modificando lo referente a las inclinaciones para facilitar el desalojo de las aguas pluviales y eventuales granizadas que pudieran presentarse en el futuro.

 

A su vez, expertos en conservación y restauración del INAH, procedieron al desembalaje de los elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos del sitio prehispánico, que fueron protegidos ante la contingencia.

 

De manera meticulosa los expertos retiraron cada tabla de madera y materiales impermeables, que constituyeron cada uno de los encofrados con los que se aislaron muros, columnas, banquetas, pisos estucados y pinturas murales, a efecto de evitar que sufrieran daños durante los trabajos de reposición del techo metálico, y como protección en contra de la intemperie.

 

Una atención particular, han recibido los murales por parte de los restauradores, en primera instancia para lograr su estabilización, en el momento en el que fueron desembalados, con el fin que  vieran afectados por el cambio de las condiciones del microclima que se generó en torno de ellos, durante el tiempo que estuvieron resguardados.

 

Las pinturas conocidas como La Batalla, el Templo Rojo y el Templo de Venus seguirán siendo objeto de labores de conservación y monitoreo de las condiciones de temperatura y humedad, sin que ello signifique que el público no pueda admirarlos.

 

Cabe mencionar que al estar sobre un basamento de adobe, el sitio arqueológico suele estar sujeto a los movimientos naturales del terreno. Para darle solidez, arqueólogos del INAH, desde el año pasado trabajan en la creación de un muro perimetral de piedra, con el cual también se busca frenar su deterioro en la medida de lo posible.

 

En las partes sur y surponiente, se ha logrado concluir la construcción de este muro, y durante este 2008 continuará su edificación en las áreas restantes.

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