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Análisis Global - March 20, 2008

Un atentado contra la universalidad del deporte

ANALISIS GLOBAL
Isaac Bigio

Un atentado contra la universalidad del deporte

Bolivia plantea ir a una contra-ofensiva contra la decisión de la FIFA de vetar la realización de las eliminatorias mundialistas en cualquier ciudad que esté encima de los 2,750 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esta decisión del máximo organismo del balompié mundial  tiene muy serias consecuencias no solo para el deporte sino para el conjunto de la humanidad.

Desde hace más de dos milenios cuando los griegos organizaban sus olimpiadas, los torneos deportivos entre varios pueblos tienen como fin fomentar la fraternidad entre éstos permitiendo que todos puedan entrar a la competencia en las mismas condiciones de igualdad. En los mundiales de fútbol participan más de 200 países, todos los cuales tienen el derecho de jugar como anfitriones en sus respectivas tierras.

Sin embargo, el veto de la FIFA (que inicialmente fue a los estadios sobre los 2,500 msnm) quiebra ese espíritu de universalidad. Las selecciones de Colombia, Ecuador y Bolivia se ven afectadas o no podrán jugar en sus capitales. Importantes estadios no podrán auspiciar certámenes internacionales: tales como el Garcilazo de la Vega del Cuzco (sede del Cienciano, campeón de la Copa Sudamericana 2003 y de la recopa sudamericana, 2004)  o el de Toluca (sede de dos mundiales: 1970 y 1986), cuyos ‘diablos rojos’ han ganado dos veces la Copa Centro y Norte Americana (1968 y 2003).

Mucha más seria es la situación de 4 países asiáticos, quienes carecen de algún estadio que esté por debajo de los 2,750 msnm. Se trata de Bután, Nepal, Tayikistán y Kirgistán. Si bien ninguno de ellos ha llegado a un mundial eso no significa que sus selecciones no sean parte de la FIFA y que no jueguen en las eliminatorias. La resolución de la FIFA implicaría que ninguno de éstos podría jugar alguna vez en su respectiva nación.

El presidente boliviano Evo Morales ha dicho que el dictamen de la FIFA mata los mundiales pues ya no jugará toda la humanidad sino solamente los pueblos que viven en las costas y valles, pero no en las montañas.

La primera resolución de la FIFA fue tomada en la germánica ciudad de Zurich, tan cercana a Berlín donde en 1936 Hitler vetó el triunfo de la selección peruana en las olimpiadas de 1936 frente a la selección de su tierra natal (Austria). El Perú se retiró de los juegos acusando a los auspiciadores de promover el racismo. Ahora, al igual que en 1936, no se utiliza ningún argumento racial.

La FIFA, a diferencia de Hitler, proclama ser democrática y antirracista. Sin embargo, las connotaciones de ese dictamen discriminan a pueblos montañeses de raza amarilla. Se ha creado un precedente para que ahora se vete el derecho de los pueblos serranos de poder jugar o presenciar partidos internacionales en sus respectivos suelos. Se quedarían sin poder jugar como locales en copas libertadores o sudamericana los clubes de Toluca; Cuzco y un tercio de las capitales departamentales del Perú; de lugares donde vive la mayoría de los ecuatorianos; y de seis de las siete mayores urbes bolivianas.

Más grave aún, ese veto podría conducir a que en los campeonatos nacionales los equipos serranos no puedan jugar en sus tierras. También podría ampliarse al resto de disciplinas deportivas. La orden de la FIFA afecta poderosamente al deporte, el turismo, la cultura y la economía de las zonas altas del mundo.

Hace que algunos países nunca puedan jugar como locales en torneos internacionales o que puedan ser sedes de un mundial (aunque sea de una sub-17). El argumento oficial de la FIFA es que se busca proteger la salud de los jugadores y eliminar factores muy ventajosos para los locales. Ambos argumentos carecen de fundamentos.

Como experiencia personal puedo decir que he vivido a pocos metros del Estadio Hernando Siles en La Paz (a 3,577 msnm) y del estadio Oruro Royal (por encima de los 3,700 msnm). También he trabajado muchos años en lo que ahora es el estadio del famoso club Arsenal de Londres (casi al nivel del mar). Si me preguntan donde prefiero jugar el balompié opto por La Paz y Oruro donde las temperaturas no varían tanto y nunca me he enfermado jugando la pelota. En cambio, en Londres el frío –debido a la alta humedad- puede ser más duro y cuando nieva, graniza o llueve torrencialmente afecta bastante. En varias oportunidades las inclemencias del clima inglés me han llevado a contraer fiebre.

Si bien es cierto que un equipo de la costa sufre al jugar en la altura, también es cierto que un elenco andino ha de padecer jugando bajo cero en Europa, con harto calor en Brasil, el Caribe o África, con mucha humedad en Londres o Buenos Aires, o donde tenga que viajar largas travesías. Uno de los primeros juegos de pelota con el pie se dio en el altiplano mexicano prehispánico, a más de 2,500 msnm. El Azteca es el único estadio en el cual se han disputado el match final de dos mundiales (1970 y 1986). Este se encuentra a 250 metros debajo de la marca de los 2,500 msnsm.

La resolución de la FIFA atiza el resentimiento. A Evo Morales y Rafael Correa, dos presidentes izquierdistas, ello les ha de servir para tornarse populares movilizando a las serranías en una disputa por su derecho a ser respetadas. Las izquierdas y el nacionalismo indio sabrán sacar tajada de dicho enfrentamiento y querer aparecer como los campeones del orgullo andino mancillado. El veto a las alturas abre una caja de Pandora que daña profundamente al carácter universal del deporte.  Este debe anularse y permitirse que cada nación tenga el derecho a jugar partidos internacionales en casa.

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