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Por la Espiral - March 19, 2008

Maseca y su labor de RSC

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Maseca y su labor de RSC
-La tendencia empresarial
-Beneficio en doble vía

 
    Hace  unos días, Grupo Industrial Maseca (GIMSA) recibió de parte del Centro Mexicano de Filantropía la acreditación de Empresa Socialmente Responsable (ESR) que encaja dentro del marco global de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), es decir, un distintivo en el presente que es pasaporte al futuro.
Este reconocimiento  permite a las empresas consolidar su estrategia de mercado, dado que facilita su identificación ante inversionistas, clientes, competidores y la sociedad en general como una empresa que, más allá de la actividad de negocio, tiene una gestión responsable, ética y amigable con el medio ambiente.
De acuerdo con la filosofía de GIMSA, desde su fundación hace casi 60 años, la responsabilidad social es el compromiso que tiene como empresa ante la sociedad para elaborar productos de alta calidad, nutritivos y a precio justo.
    La empresa regiomontana ha participado activamente en el desarrollo de sus clientes a quienes considera socios en la implementación  de sus negocios. Al igual que a sus proveedores, especialmente los productores de maíz, con quienes mantiene una excelente relación de negocio.
Asimismo, promueve la gastronomía mexicana a nivel nacional e internacional; apoya a la comunidad en contingencias y desastres naturales, como los ocurridos recientemente en Tabasco y Chiapas, a través de la Fundación Gruma y el Patronato Cerralvo.
En los últimos meses GIMSA al igual que otras empresas que aspiran a obtener la certificación ESR se sometió a un proceso de autodiagnóstico, el cual mediante la revisión de 120 indicadores analizó el nivel de aplicación y desarrollo de su responsabilidad social.
    Finalmente, hace unos días el Centro Mexicano de Filantropía aprobó  una acreditación para el  grupo comandado por Roberto González Barrera.
A COLACIÓN
    Fundada en 1949, GIMSA, S.A.B. de C.V. (“GIMSA”) es el productor más grande de harina de maíz en México. GIMSA se dedica principalmente a la producción, distribución y venta de harina de maíz en México, la cual vende bajo la marca MASECA®. GIMSA cuenta con 17 plantas distribuidas en todo el país con una capacidad anual estimada de 2.4 millones de toneladas de  harina de maíz.
La harina de maíz de GIMSA se utiliza principalmente en la elaboración de tortillas y otros productos relacionados.  
Dentro de los resultados financieros reportados por la empresa, encontramos que el volumen de ventas de GIMSA disminuyó 1% a 448 mil toneladas durante el cuarto trimestre  del 2007.
El volumen de ventas de harina de maíz creció 1% a 415 mil toneladas. Estos incrementos derivaron de  mayores ventas a supermercados, ya que las tortillerías dentro de sus tiendas atrajeron consumidores mediante la promoción de tortillas a menores precios que las tortillerías de fuera; y  mayores ventas a DICONSA, el programa de abasto rural del gobierno, el cual promovió la venta de harina de maíz a un precio menor.
El volumen de ventas de otros productos disminuyó 11% a 33 mil toneladas debido a la discontinuación del negocio de tortilla de GIMSA.
Las ventas netas aumentaron 11% a 2 mil 245 millones de pesos reflejando los incrementos de precios implementados durante el cuarto trimestre del 2006, los cuales fueron orientados a compensar parcialmente los mayores costos de maíz.
El costo de ventas como porcentaje de ventas netas aumentó a 72.7% de 70.4% principalmente como resultado de mayores costos de maíz. En términos absolutos, el costo de ventas aumentó 14%, debido primordialmente a los incrementos en costos de maíz ya mencionados.
En enero del año pasado, el gobierno mexicano y varios participantes en la cadena de suministro de maíz, harina de maíz y tortilla firmaron un acuerdo para fijar el precio de maíz y productos relacionados para prevenir aumentos significativos en el precio de la tortilla.
Como resultado, GIMSA acordó un precio de harina de maíz de 5 mil pesos por tonelada en todo México hasta finales de abril.
El 25 de abril del 2007, el gobierno anunció un segundo acuerdo que extendió el plazo hasta el 15 de agosto del mismo año.  GIMSA se comprometió a mantener el precio de la harina de maíz hasta finales de marzo del 2008.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Hasta la fecha no existe una definición internacionalmente aceptada y única de responsabilidad social corporativa o responsabilidad empresarial o responsabilidad social empresarial, a la que muchas veces se le confunde como sinónimo de sustentabilidad empresarial o práctica amigable con el medio ambiente.
Quizá sea porque al indagarse en los orígenes de los conceptos que pudieron llegar a parir a la RSC se encuentran autores como Coase (1960), con estudios sobre la relación de la empresa y la contaminación ambiental.
    En “el problema del Coste Social”, Coase determinó el costo de transacción entre un propietario de un fábrica que generaba vertidos fluviales y los agricultores locales. El autor se planteaba como, al largo plazo, la instalación de un sistema de filtros aunque representaba un gasto inmediato para el empresario a la larga se convertía en un beneficio de doble partida por el lado del incremento de la rentabilidad y la aceptación social de los consumidores.
En 1970, Milton Friedman, uno de los padres del neoliberalismo económico  e impulsor del monetarismo aseguraba de forma visionaria que tarde o temprano las grandes empresas ejercerían un rol esencial en el mundo, donde el quehacer de la política y el comercio tendrían muchos vasos comunicantes. Friedman no se equivocó.
    Tres años después,  K.J. Arrow, señaló en “social responsability and economic efficiency”, que las empresas estadounidenses con perfil  transcontinental llegarían al punto de adaptar criterios constreñidos a la esfera de la acción de las políticas públicas en el sentido de la aplicación de los programas sociales.
De la RSC, el Libro Verde (The Green Paper) se refiere como “la integración voluntaria, por parte de las  empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores.       Ser  socialmente responsable no significa solamente cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento invirtiendo más en el capital humano, el entorno y las relaciones con los interlocutores”.
Poco a poco van sumándose las empresas mexicanas a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) sabedoras de que los consumidores premiarán con su compra a las empresas comprometidas.

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