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Cine - March 18, 2008

“El viaje de Teo”, cine mexicano sobre la migración

Escena de la cinta que
aborda algunas de las
peripecias que sufren los
que cruzan la frontera
Foto: Cortesía FICG

Por Benjamín Solís
Reportero Azteca 21

Guadalajara, Jalisco. 18 marzo de 2008. “El viaje de Teo”, tercer largometraje de Walter Doehner (“La habitación azul”, 2001), estrenado en el marco del XXIII Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en la Sección Oficial Largometraje Mexicano de Ficción, es una cinta sobre el drama de la migración, la persecución de los ilegales y la descomposición social de la frontera, el caso de Nogales, aunque también puede ser cualquier otra ciudad fronteriza: donde sólo se va de paso, porque para cumplir el sueño que está del otro lado hay que aguantar un poco y esperar que un coyote lo cruce a uno; sin embargo, para muchos de los que van la espera puede demorar años o toda la vida.  

Teo, un niño oaxaqueño que lleva una existencia apacible en su comunidad, su vida pronto tendrá un giro inesperado y violento al realizar un viaje a la frontera norte en compañía de su padre. Como para cualquier otro pequeño de su edad, el mundo es un gran juego y todo es nuevo e inocente bajo la mirada infantil, así hasta que un buen día aparece Wenceslao (Damián Alcázar), su padre, que viene por él para llevarlo consigo a los Estados Unidos y así reencontrarse con la madre del pequeño. La película nos presenta la trágica aventura de los inmigrantes: la salida del lugar de origen, sin más equipaje que las esperanzas de una vida nueva.

Ya en la frontera, y con el “servicio” de los polleros, al intentar cruzar bajo la luna del desierto, el grupo de ilegales donde van Teo y su padre es atacado por unos salteadores (ladrones de ilegales que operan en el lado mexicano, muchas veces en contubernio con los polleros o la policía), el padre es brutalmente golpeado, y Teo se pierde en la oscuridad del desierto, pero en su desenfrenada huida recibe la ayuda de Chuy, un pollero adolescente que lo ayuda a volver a la ciudad donde a Teo sólo le queda esperar por su papá afuera de la garita de Nogales, el lugar donde son devueltos los ilegales a México. La espera es larga, y poco a poco va surgiendo una gran amistad entre Chuy y Teo, la película gira así, en torno a las vivencias de estos dos amigos en medio de la desolación y desesperanza de la frontera; otros personajes se cruzarán en su camino, sea para ayudarlos o para intentar aprovecharse de ellos.

“El viaje de Teo” es una película que no pretende ser más de lo que es: una historia bien dirigida bajo la lente de W. Doehner, donde hay que destacar la aportación de su excelente reparto, varios de ellos actores de primera línea, consiguen un cine de ficción con un realismo equilibrado, sin fatalismos ni evocaciones de la televisión; se presentan las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas, o al menos no fuera de lo verosímil del cine.

“El viaje de Teo” (México, 2007), guión: Leo Mendoza, Walter Doehner; fotografía: Guillermo Granillo; música: Ricardo Martín; sonido: Antonio Diego; arte: Ariel Chávez, Carlos Herrera; edición: W. Doehner, Fernando Fernández; reparto: Erick Cañete Guerrero (Teo), Andrés Márquez (Chuy), Damián Alcázar (Wenceslao), Silverio Palacios (Oaxacas), Joaquín Cosío (Manlio), Raúl Méndez (Alejandro).

Comentarios a esta nota: benjamin.solis@azteca21.com

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