Home Arte y Cultura Extravagante y escandaloso, salvaje y principesco fue el bailarín ruso, Rudolf Nureyev
Arte y Cultura - March 16, 2008

Extravagante y escandaloso, salvaje y principesco fue el bailarín ruso, Rudolf Nureyev

Nureyev, fue el primero
en elevar la danza masculina
a niveles estelares, que a
decir de los críticos rompía
el viento cuando bailaba
Foto: Cortesía informadanza.com

Ciudad de México.- 16 de Marzo del 2008.-  El bailarín ruso Rudolf Hametovich Nureyev, fue el primero en elevar la danza masculina a niveles estelares, que a decir de los críticos "rompía el viento cuando bailaba", nació el 17 de marzo de 1938.

Nacido a bordo de un tren camino a la provincia rusa de Vladivostok, Nureyev vino al mundo en el seno de una familia marxista en plena era de la Rusia socialista, país donde con apenas siete años de edad dio sus primeros pasos en la danza folcórica y a los ocho presenció su primer ballet.

Tres años después estudió danza clásica con Anna Udeltsora, del Ballet de Ufa, para continuar su formación con Elena Vaitovich y más tarde audicionar para la primera institución coreográfica en sentar las bases del ballet del país comunista, la Escuela Vaganova, en la antigua sede del Ballet Kirov.

Luego de estudiar en la escuela de ballet de Leningrado (hoy San Petersburgo), se convirtió en primer bailarín del Ballet Kirov, época en la que decidió dejar la antigua Unión Soviética durante una gira por Francia, país al que solicitó asilo político.

Auxiliado por el Marqués de Cuevas, fue invitado a formar parte de su compañía, el Convent Garden, en la que debutó en 1962 con "Giselle", de Jules Perrot, al lado de su gran compañera en la danza, la bailarina británica Margot Fonteyn.

Ese mismo año se asoció con el Britain Royal Ballet, realizando la primera de muchas actuaciones con Fonteyn; además bailó con el American Ballet Theatre y la compañía de Martha Graham, entre otras.

Pronto, grandes coreógrafos de la época crearon obras para él y lo dirigieron, como "La canción del compañero errante", de Maurice Bjart, "Dance at Gathering" de Jerome Robbins, "Lucifer", de Martha Graham, "Margarita y Armando", de Frederich Ashton, y "Paradise Lost" de Roland Petit, éstas dos últimas escritas para el dúo Nureyev-Fonteyn.

Además de obras del afamado bailarín José Limón, creador de la técnica que lleva su nombre, Nureyev protagonizó "Romeo y Julieta", basada en la obra de William Shakespeare.

En 1962 publicó su autobiografía, "Nureyev", para dos años más tarde iniciar una serie de reconstrucciones coreográficas en clásicos como "El lago de los cisnes" y continuar en 1973 con "Don Quijote" y otros ballets del coreógrafo Marius Petipa.

Un año antes, el cineasta Pierre Jourdain filmó la película "I am a dancer", basada en la vida de Nureyev y que él mismo protagonizó al lado de Margot Fonteyn, Lynn Seymour, Deanne Bergsma, Carla Fracci y Sabine Sale.

Desde 1983 y hasta 1989 dirigió el Ballet de la ópera de París, con el que realizó versiones de "El Cascanueces", del coreógrafo Lev Ivanov, "Raymonda", "La bella durmiente" y "Don Quijote" de Marius Petipa.

Además, por esos mismos años actuó en las cintas "That`s dancing", "Exposed", "Romeo y Julieta" y "Valentino".

En 1988, el gobierno francés lo distinguió con el rango de "Chevalier de la Legion d"Honneur" (Caballero de la Legión de Honor), y cuatro años más tarde, antes de realizar su última actuación en la pieza clásica "La Bayadera", fue nombrado "Commandeur des Arts et des Lettres".

Su recorrido por la danza lo llevó a colaborar con inumerables compañías, entre las que destacan el Royal Ballet de Londres, el Ballet de la Opera de París, el Australian Ballet, el Ballet de la Opera de Zurich y el Ballet del Teatro Alla Scala de Milán.

Su vida, caraterizada por su personalidad salvaje y principesca, extravagante y escandalosa, llegó a su fin a causa del Síndrome de Inmunodeficiencia Adqurida (Sida) el 6 de enero de 1993. (Notimex)

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