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Por la Espiral - March 10, 2008

Factura pendiente de género

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Factura pendiente de género
-RSC: trabajar por equidad
-Ampliación de criterios

    El Día Internacional de la Mujer sirve para recordar los grandes desafíos en materia de equidad de género en la mayoría de los roles desempeñados en  la esfera cultural, social, profesional, laboral y por supuesto, en lo que refiere a cuestión de oportunidades y retribución salarial.
    Las estadísticas a nivel internacional reveladas constantemente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dan  cuenta de lo que  viven las mujeres de todo el mundo nada más por el hecho de nacer con tal condición.
    En pleno siglo XXI es penoso seguir arrastrando tales disparidades y contradicciones: ser mujer es de entrada un handicap que empeora en la medida en que se trata de una mujer discapacitada, indígena; mujer sin determinada preparación o estar embarazada, ser mujer joven, pasar de los cuarenta años y habría que añadirle el componente cultural comparar una mujer musulmana con una mujer hindú etc. y entonces seguiríamos desnudando un desequilibrio humano por género incomprensible.
    El desbalance figura igualmente en las tasas de desempleo en contra de mujeres jóvenes y maduras; las chicas  encuentran su primer empleo con tabuladores más bajos al respecto de un chico; y los empresarios, en sus decisiones de reducción de plantilla, señalan  siempre primero a una mujer.
    Las primeras “palomeadas” en la lista para recortar empleos son las mujeres, a  ellas se eligen por dos condiciones: ahorrarse el pago a la seguridad social por el estado de gravidez  y segundo, mujeres con más de 10 años en la empresa que puedan representar una “carga” por el fondo de jubilación y  pensión. Las mujeres son más longevas que los hombres, así es que no es lo mismo pagar por la pensión de un trabajador hombre que el de una mujer.
    Empresas y empresarios que en los albores del siglo XXI publicitan sus logros en el renglón de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) deberían hacer más en pro de la mujer trabajadora que es eje de la familia y pieza fundamental en el entramado de una empresa. Generalmente aspectos como fidelidad, capacidad de servicio, honorabilidad,  vocación y responsabilidad son características de mujeres en el trabajo.  
A COLACIÓN
    Los empresarios tienen que ampliar los criterios de la RSC. Es cierto que, de la mano de la ética empresarial emerge la autorregulación empresarial, los consejos de administración han adoptado códigos de conducta, buenas prácticas corporativas, el código interno para los empleados; pero todavía no es suficiente.
    Hay que mejorar el trato con los trabajadores sin discriminación de género.
    Precisamente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que  una empresa socialmente responsable representa la posibilidad de que los consejos de administración  apliquen y respeten en doble vía, los derechos humanos: primero los laborales para sus empleados y en su cara externa los derechos fundamentales refrendados por la ONU,  a fin de lograrse una congruencia con la no contratación de niños; menores de edad; evitar toda práctica de esclavitud; explotación laboral y marginal.
    Así encontramos que en Europa, se analiza el enfoque de la voluntariedad (Business case) a favor de la RSC bajo una serie de aspectos positivos en función del beneficio que dicha estrategia puede suponer para el negocio de la empresa.
La convocatoria hacia las empresas europeas, grandes, medianas o pequeñas, sin poner traba al tamaño, es para que  adopten y apliquen criterios de contribución social destinando un porcentaje  al libre albedrío de lo que consideren prudente para aplicar programas privados con tintes de cooperación y de incidencia comunitaria en: educación, pobreza, microempresas, microcréditos; etc.
    La discusión  avanza en incluir la gestión de la responsabilidad y la lucha contra la corrupción con el modelo ideal de evitar la participación en países  con gobiernos poco transparentes.
    Asimismo se  desarrolla un enfoque de derechos humanos  para moldear  que las empresas europeas, con el criterio del Libre Verde, respeten los derechos humanos de sus trabajadores y de la comunidad.
    Además del criterio europeo encontramos que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refiere  la necesidad de que las empresas, haciendo énfasis, en las grandes multinacionales y transnacionales,  adopten criterios de contribución social sobre todo con el llamado tercer mundo; lleven a cabo la gestión de la responsabilidad por medio de democratizar sus consejos de administración, eliminando las prácticas discriminatorias entre los empleados, elevando tabuladores salariales y aplicando la equidad de género.
    En los criterios ambientales y de sostenibilidad, el llamado de la OIT es hacia refrendar el Pacto Mundial o Pacto de las Naciones Unidas para promover el desarrollo sostenible desde la pirámide de las empresas líderes en el ámbito global.
SERPIENTES Y ESCALERAS
La lucha contra la discriminación en el mundo del trabajo registra progresos, pero existe preocupación porque continúa siendo significativa y persistente con creciente desigualdad de ingresos y oportunidades.
En el informe “La igualdad en el trabajo: afrontar los desafíos que se plantean", la OIT afirma que el  panorama mundial de la lucha por superar la discriminación evidencia un contraste de fracasos.
En la publicación se menciona la resistencia  de las brechas de género en el empleo y la necesidad de políticas integradas para abordar la discriminación en las remuneraciones, la segregación ocupacional y la necesidad de conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares.
De hecho también hay estudios para analizar el doble trabajo realizado por las mujeres, uno en la oficina-remunerado y otro en el hogar-no remunerado, lo hacen tratando de determinar de forma cuantitativa cuánto en ahorro anual doméstico contribuye la mujer al llevar toda una amplia gama de actividades (cocinera, lavandera, costurera, reparadora, educadora, aseo en general) que ejecuta como una pesada loza de obligatoriedad, incluyendo los fines de semana.
Hay demasiados pendientes por resarcir y el tiempo se agota. Quedan siete años para abordar el 2015 y dar cuenta de los resultados que los gobiernos de los países del mundo acumularon en su compromiso por cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La equidad de género es uno de los retos globales más importantes, resta llevarlo del papel signado a la realidad nuestra de cada día.

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