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Ciencia y Tecnología - February 16, 2008

Códices “San Lucas Yataú” y “Yatiní”, serán analizados por experto en cultura e historia zapotecas

Provienen de los siglos
XVII-XVIII y refieren aspectos
históricos, cartográficos y
genealógicos del otrora pueblo
de San Lucas Yatao, hoy
San Miguel Amatlán
Foto: Cortesía
Héctor Montaño/CONACULTA

Ciudad de México.- 16 de Febrero del 2008.- Los códices San Lucas Yataú y Yatiní depositados desde hace casi medio siglo en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), a petición de la  comunidad de San Miguel Amatlán, en la sierra norte de Oaxaca, serán motivo de estudio por parte del doctor Michel Robert Oudijk, uno de los principales expertos en la cultura e historia zapotecas.

 

Ambos lienzos (siglos XVII-XVIII) refieren aspectos históricos, cartográficos y genealógicos del otrora pueblo de San Lucas Yatao, hoy San Miguel Amatlán, así como las colindancias y linderos que corresponden a terrenos comunales a favor de esa población y de las localidades aledañas Lachatao y Yavesía. Tales límites fueron confirmados por decreto presidencial en 1961.

 

De acuerdo con Carolusa González Tirado, subdirectora de Documentación de la BNAH, se trata de los documentos históricos menos investigados del acervo de la biblioteca, en parte porque poseen caracteres en zapoteco antiguo. Pese a que fueron realizados durante la Colonia, por su estilo indígena, los documentos merecen la denominación de Códices mesoamericanos.

 

El Códice San Lucas Yataú (“Árbol grande”) está pintado al óleo sobre un soporte de tela de 105 por 86 centímetros, y muestra la existencia de la raza zapoteca que habitaba esa zona antes de la conquista española, así como el encuentro con los invasores en el año de 1615. En tanto, el Códice Yatiní (“Árbol quemado por el rayo”) está pintado sobre una tela de 160 por 117 centímetros.

 

Durante la visita de las nuevas autoridades de San Miguel Amatlán (municipio de Ixtlán de Juárez) para constatar el estado de conservación de sus códices, Julieta Gil Elorduy, directora de la BNAH, confirmó la aceptación del doctor Oudijk, para analizar los mismos.

 

“Inclusive el investigador Michel Oudijk ya entregó un previo en torno a las características generales de estos documentos, pero su trabajo también implicará llevar a cabo un recorrido de reconocimiento por los sitios que éstos señalan”, comentó Gil Elorduy ante las 12 autoridades tradicionales que entraron en funciones en enero  pasado.

 

En ese sentido, Óscar Juárez Pérez, presidente municipal de San Miguel Amatlán, mostró su interés porque los niños y jóvenes del lugar también acudan un par de veces a las instalaciones de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México, para admirar esa parte de su legado. Esta iniciativa fue recibida con agrado por parte de las autoridades de la biblioteca.

 

“Este  proyecto de visitas nos tiene muy entusiasmados, es necesario que nuestros niños conozcan los escritos antiguos donde se refieren los límites de la comunidad; pero también queremos que ellos empiecen a reconocer de manera directa esos lugares”.

 

Bajo condiciones estables de conservación —con una humedad relativa entre el 40 y 55 por ciento, y una temperatura que varía de los 10 a los 25 grados centígrados—, los códices San Lucas Yataú y Yatiní forman parte de la colección de códices que resguarda la BNAH y que, desde 1997, son "Memoria del Mundo" por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 

Con el fin de evitar deterioros debido a la manipulación, la BNAH los digitalizó en alta resolución y así están disponibles para la consulta. También, en 2005, los integrantes de la comunidad de San Miguel Amatlán recibió reproducciones fotográficas de tamaño natural, a fin de que se exhiban de forma permanente en el palacio municipal de la localidad.  

 

Documentos vivos

 

Los códices San Lucas Yataú y Yatiní, son los únicos que resguarda la BNAH en calidad de depósito; sin embargo, numerosas poblaciones de Oaxaca, Puebla, Guerrero y Tlaxcala, entre otros estados, mantienen en su poder este tipo de documentos histórico-cartográficos.

 

En opinión de la doctora María Teresa Sepúlveda, también de la BNAH, “se trata de documentos vivos porque todavía se realizan ritos y ceremonias en torno a ellos, y además les transmiten a los jóvenes la tradición oral, es decir, qué es lo que representa el documento. También los utilizan hasta el día de hoy como sostén jurídico para la defensa de sus tierras”.

 

Reiteró la invitación, por parte de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), para que varias de estas comunidades tengan la confianza de entregar estos códices, en calidad de depósito. De esa manera la institución se hace responsable de su conservación.

 

La biblioteca intenta motivar a varias comunidades —independientemente de que entreguen sus documentos en custodia— para que traigan sus códices y aquí se les brinde un tratamiento de conservación; a su vez se les entrega una copia, facsimilar o fotografías en color, para que resguarden los originales”, concluyó.

 

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