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Buenas Noticias - February 8, 2008

“Sí habrá Sexto Festival Cultural de la Tierra Caliente”: David Durán Naquid

David, además de promotor,
es integrante de
'Los Jilguerillos del Huerto'
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

El promotor cultural afirmó que, aun sin sede ni fechas definidas, el próximo músico homenajeado será don José García Abarca, director de Nuevo Carrizal, de Arteaga, Michoacán.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 6 de febrero de 2008. La tarde del domingo 9 de diciembre de 2007, justo antes del último concierto del Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente, organizado por Música y Baile Tradicional A.C. en Morelia, charlé con el presidente de esta asociación civil, David Durán Naquid, en la Plazuela de Villalongín o “Plaza de las Tarascas”, por la fuente que la domina, la cual estaba en remodelación. El también miembro y director de Los Jilguerillos del Huerto previamente me informó que a esta fiesta calentana vinieron 35 músicos de cinco grupos, así como bailadores de Arteaga y Turicato.

David, ¿qué se le entregó ayer a don Ricardo Gutiérrez Villa?

Cada año se entrega a los músicos un reconocimiento, pero es uno humano, ya que juntamos a los amigos y a la gente que está dedicada a la música tradicional y subimos al escenario a una figura, y esta vez la figura fue don Ricardo, a quien se le entregó como reconocimiento físico un arpa, pues es la música que él ha conservado durante más de treinta años, a pesar de ser músico de la Cuenca del Balsas que sabe el repertorio de la música de tamborita, el repertorio de la música de Zicuirán, de La Huacana, que le ha dedicado más de veinte años a la música de Apatzingán con el género este del son planeco. Entonces le regalamos un arpa pequeña, mandada a hacer artesanalmente, que le va a servir como de trofeo por su entrega a esta música.

¿Cada año cambia este trofeo o reconocimiento?

Sí, dependiendo del músico. El año pasado don Leandro Corona fue el homenajeado, entonces el reconocimiento fue un cuadro con la placa y su trayectoria, y también lo logramos hacer aquí en Morelia, en el que estuvieron autoridades del Gobierno del Estado. Don Leandro tiene cien años de vida, todo un repertorio de música, de historias sobre la Revolución, de muchas cosas. Él confirma la teoría de que los músicos tradicionales no se dicen a sí mismos músicos. Don Leandro dice “Yo soy campesino, la música es de afición”, y así, si le preguntas a la mayoría, todos te dicen “Soy músico de afición”. No son músicos profesionales, no se sienten músicos a pesar de tener veinte, treinta o cincuenta años en la tradición.

¿Cuáles son los logros y los retos después de haber realizado esta quinta edición del Festival Cultural de la Tierra Caliente?

Con el trabajo que hemos venido desarrollando con la asociación civil sí vemos muchos logros, porque hace cuatro años, casi cinco, que empezamos con el primer festival, pues era muy difícil que las instituciones te echaran la mano, a nadie le interesaba. Le decías a alguien que querías hacer un festival para Tierra Caliente, y te decían “Allá qué hay, allá no hay nada, allá hay narcotráfico, hay violencia, cómo vas a hacer un festival en la Tierra Caliente…”. Para las autoridades no existía nada más que violencia, entonces el primer festival lo realizamos con 25 mil pesos, que conseguimos en un convivio con un funcionario, con eso lo hicimos, porque los músicos no nos cobran. Como ves, en el festival tocan en las mañanas, en la tarde, en el escenario y luego regresan a El Refugio del Juglar y vuelven a tocar, o sea, éste es un festival de ellos, entonces no nos cobran. Lo que hacemos nosotros es tratar de conseguir un apoyo para que estos dos o tres días que están con nosotros no sea de oquis para ellos, porque muchos dejan trabajando peones en las parcelas o cuidando las vacas o las gallinas, entonces algo que se lleven es simbólico. En el primero casi no nos cobraron nada, los 25 mil fueron para traerlos, llevarlos, darles de comer. Ahí, gracias a la gente de la Tierra Caliente, ya que allá es más fácil, la misma gente donde se realizaron los primeros festivales te ponía las tres comidas. Entonces ya después del primero como que las autoridades vieron que sí había gente en la Tierra Caliente, incluso el segundo tuvo el lema de ¡Sí existe la Tierra Caliente!, entre signos de admiración, como para enfatizar su existencia. Así empezaron a surgir algunos apoyos del Gobierno del Estado, más concretos, y se comenzó a hacer más grande. Lo malo del asunto fue que para el tercero, cuando los músicos ya estaban más entusiasmados, comenzaron a disminuir los apoyos. Cuando nosotros hablamos con el gobernador Lázaro Cárdenas, él nos otorgó 200 mil pesos para este festival, que se hacía durante cinco días, en diferentes partes de la Tierra Caliente, un día en cada municipio se puede decir. Pero de todos modos 200 mil pesos no alcanzaban, era poco para lo que se necesitaba, no obstante, con la ayuda de la gente que vive allá, por ejemplo cuando llegas a Zicuirán ven músicos, ven el movimiento y ya cual más se te ofrece, te dice “Qué necesitas, acá vénganse a comer”, etcétera, entonces los gastos disminuían y los hacíamos alcanzar. Sin embargo, estos apoyos fueron decreciendo, esto es lo malo, pero entre las cosas buenas está que las autoridades vieron que sí hay mucha tradición y cultura en la Tierra Caliente.

¿Te refieres a autoridades municipales y estatales?

Estatales y nacionales, porque CONACULTA tiene mucho que ver en la pérdida o el desvío de la atención de dónde y cómo se gastan los recursos, porque Vinculación Regional de CONACULTA, desde la administración pasada, que dirige la misma persona que parece ser la misma que la dirige ahorita… Amparo Sevilla, desde que íbamos a hacer el primer festival hablamos con ellos… Pero antes de Amparo estaba un señor del que no recuerdo su nombre, ellos querían hacer un estudio y no sé qué más para ver qué se podía hacer y qué no en la Tierra Caliente. Nosotros le platicamos que ya teníamos tres años de hacer trabajo de campo, porque cuando empezó la Asociación era Jorge por un lado haciendo su investigación y yo por el otro tocando con los músicos, porque mi profesión [es maestro de Educación Artística] me permitió convivir con los músicos y empezar a tocar la tamborita, los violines, las guitarras… Entonces él hacía su trabajo por un lado y yo el mío por el otro, nos juntamos y en tres años logramos tener material grabado, el primer libro, que era un manual que se llamaba “Vamos a fandanguear”, logramos editarlo y regalar los ejemplares que teníamos. Después de esto, de haber platicado ahora sí que con las autoridades nacionales para apoyar este programa, no hubo mucho éxito, el asunto al parecer no les hizo gracia, como que no les gustó la idea de que ya había gente trabajando desde años atrás en algo que a ellos apenas se les había ocurrido. Entonces ya cuando se empezó a ver el trabajo, CONACULTA lo que hizo fue ahora sí que tomar los proyectos y tratar de hacerlos ellos mismos, así se duplica la acción, porque se pone de acuerdo con la Secretaría de Cultura de Michoacán (SECUM) y con el Instituto Guerrerense de la Cultura y hacen sus vinculaciones directamente con los gobiernos, y a su vez, las secretarías y los institutos hacen la gestión directa con los municipios. Normalmente, la gente que se dedica a la política no conoce mucho de la tradición, en la misma Tierra Caliente si tú le preguntas a un funcionario acerca de la música y el baile tradicional, verás que no sabe. Hace cuatro años les preguntabas a los de Huetamo por don Faustino o don Rafael Ramírez y no te sabían decir ni qué onda. “Ah, sí, esos musiquitos, pero así músicos buenos no hay”. O sea, los funcionarios no están realmente en comunicación con las comunidades, con la gente que vive ahí y mucho menos los de por allá de México. Entonces se empezaron a generar algunos programas para la Tierra Caliente, pero desarticulados completamente con lo que estábamos haciendo nosotros, incluso en dos o tres eventos hemos chocado y no podemos asistir al de ellos y ellos, por lo tanto, pues nunca han asistido al de nosotros. Entonces ésa es la parte que no nos parece, que no nos gusta, sentimos que no es conveniente, porque si se aprovechara el trabajo de siete años de investigación, de conocer a la gente, pues no se producen esos así como conflictos, porque mucha de la gente que está en el festival, pues está por vocación, por ganas de hacer las cosas y no nos ha cobrado. Entonces llega la SECUM o llega CONACULTA ya con dinero y generalmente jala al primero que le dicen, al amigo del presidente o al amigo del funcionario que está en ese momento. ¿Y qué pasa? Que ese cuate, ese amigo que tiene, pues no es el que le entró sin lana, no es el que le ha estado metiendo al asunto de rescatar su tradición sin que le paguen, sino que es el músico al que si no le pagas, pues no hace nada. Entonces ésos son los músicos con los que se vincula la SECUM y CONACULTA, y a los músicos como los que hemos estado trabajando, pues muy poco los empiezan a jalar, y si los jalan, hacen que se peleen con nosotros, ya no son nuestros amigos, les empiezan a decir cosas como que nosotros nos estamos haciendo ricos con la gestión que realizamos, cosas así. Entonces los músicos comienzan a generarse conflicto y ya no tenemos la misma amistad con algunos músicos, como con Los Capoteños, por ejemplo, que los estuvimos impulsando y lograron obtener la presea “Cirilo Marmolejo” en Jalisco, en el Encuentro de Mariachi Tradicional, y por cuestiones de la SECUM, porque ellos querían manejarlos, no que los manejáramos nosotros como asociación civil, sino que se vincularan directamente con la SECUM, ¿qué pasa con Los Capoteños?, pues que ya no están accesibles ni para su gente, porque ya solamente si la SECUM los mueve, ellos se mueven, y si no, pues se acaba ese trato que ellos tenían con la gente de las comunidades, porque pues estos músicos permanecían a salvo, aunque era completamente desconocida su tradición, pero estaban a salvo de este rollo de meterse en políticas y dineros y todo esto, ya cuando hay intereses de por medio la cosa cambia, pues, por ejemplo, la SECUM comenzó a meter pedradas con don Ricardo Gutiérrez, sabiendo ellos que lo íbamos a homenajear este año, le estuvieron insistiendo en que se fuera a Jalpan, cuando ya nosotros le habíamos dicho a Amparo desde hace como dos o tres meses que él era el homenajeado y la SECUM, desde que empezamos a gestionar el festival, sabía que era el homenajeado. Entonces le decían, “No, véngase a Jalpan, que acá va a estar mejor…”.

¿Quién planeó antes sus actividades: ustedes o CONACULTA, o es casualidad?

Nosotros fuimos los primeros que comenzamos con los festivales… Realmente es casualidad y no es casualidad, porque el festival este que están haciendo de Son Raíz lo empezaron a hacer hace tres años y nosotros les dijimos, porque estuvimos presentes, “¿Saben qué?, en las fechas que ustedes proponen está el Festival Cultural de la Tierra Caliente (FCTC) y queremos que éste se vaya quedando en la misma fecha, para que se vuelva cotidiano para la gente, que sepan que cada año tienen un festival y se va a homenajear un músico”, pero a ellos no les interesó, entonces cedimos nosotros y cambiamos la fecha, y ahí entre dimes y diretes ellos volvieron a cambiar la fecha y volvieron a ponerlo en los mismos días del FCTC. Entonces este año decidimos no preguntarles si iban a hacer su encuentro o no, pusimos las fechas más bien en función de las necesidades de los músicos, porque antes lo hacíamos hasta el 12 de diciembre, acabábamos hasta el 12, pero los músicos nos decían, “No hagan el festival en estos días porque se nos va mucha chamba de la fiesta de la Virgen de Guadalupe”, ya que muchos o casi todos los músicos tocan para las fiestas de la iglesia, pues sí, tenían razón, no les pagamos bien acá y además los quitamos de ganar allá, lo que se ganan ellos el puro 12 de diciembre es como lo triple de lo que se ganarían en todo el festival. Entonces decidimos cambiárselos y ahora este año ya no preguntamos y siguen las mismas fechas, ellos siguen las mismas fechas que tenemos nosotros como festival. Lo bueno fue que Jorge [Amós Martínez Ayala] este año pudo ir a exponer algunas de las propuestas que hemos desarrollado en Música y Baile Tradicional.

¿Y cómo están las cosas en el ámbito estatal?

Lo que nos ha afectado más que lo que hace CONACULTA es lo que hace el Gobierno del Estado por medio de la SECUM, porque en vez de ampliarnos el presupuesto para que siga creciendo el festival, porque ha habido momentos en que músicos de la tradición se nos acercaban “¿Ustedes organizan en Festival? Sí. Por qué no nos invita, nosotros también tocamos, pero somos del rancho tal, pero allá no hay ni luz, no sabíamos…”, entonces iba creciendo demasiado, en el último festival que hicimos hubo 16 grupos y otros se quedaron fuera, esto en el cuarto festival en Churumuco, Zicuirán y Arteaga. En esa parte de la Tierra Caliente hay muchos músicos, igual en las Cieneguillas, hay músicos hasta abajo de las piedras. Entonces se generó una no muy buena vibra con la gente de la tradición, que por qué a unos músicos sí y a otros no, pero lo que pasó fue que se fue reduciendo el presupuesto, porque la SECUM creó un nuevo programa denominado Encuentro de Músicos Tradicionales, que tiene un formato similar a lo que hacemos con el festival, pero solamente en la parte del escenario ellos contratan a dos o tres grupos de música tradicional y eso entre comillas, los presentan en una plaza pública de un pueblo y a eso le llaman Encuentro de Músicos Tradicionales. Precisamente la discusión en el último encuentro que hicieron en La Huacana fue que por qué contratan a Los Reales de Michoacán y a los Hermanos Jiménez, que son músicos gruperos, ellos decidieron dejar la música tradicional hace ya varios años y dedicarse a la música popular. Los Hermanos Jiménez tienen mucha lana, triunfan en el extranjero y en toda la región con los narcocorridos y otro tipo de música que no es la tradicional, nomás se quitan la ropa de luces y colores y se ponen la manta y ya les pagan por presentarse en un escenario de música tradicional, eso sí lo peleamos mucho porque estos espacios no existían. Fuimos a La Huacana a ver qué estaba sucediendo porque Los Jilguerillos del Huerto, que son de Turicato, del mismo lugar del que son Los Reales, pues son unos chavos que en verdad son excepcionales y la verdad necesitan que los apoyen, son trece de familia, no tienen beca, nada, lo poco que han hecho en estos últimos años ha sido a través de lo que les hemos conseguido a través de la asociación, como presentaciones, los llevamos a ver músicos, o sea su formación musical, aparte de la que ellos ya tenían como músicos tradicionales, de conocer otro repertorio, la hemos sostenido nosotros como asociación. Entonces ésa era la pregunta con la SECUM, por qué no contratan a Los Jilguerillos, y la respuesta fue que ya los habían contratado para el homenaje a don Juan Reynoso, pero es que Los Jilguerillos son chavos, es el único grupo en Michoacán de niños y jóvenes que está haciendo música tradicional, no tienen por qué limitarlos en las contrataciones, aparte de que lo necesitan, porque eso es lo que queremos, que ellos se den cuenta de que en la música tradicional también se puede hacer futuro, que pueden mantenerse de eso, por que, ¿cuántos grupos se mantienen de la música?, y qué mejor que sea un grupo que viene de la tradición y que está haciendo música tradicional, además de que la traen de herencia. Entonces la discusión fue ésa, de que el papá de Los Reales también fue músico tradicional, pero ellos ya no se dedican a la música tradicional, ellos tocan ya con órganos, sintetizadores, le meten violines, yo no digo que no, pero no por eso va a ser música tradicional, hay que ubicar, la gente de la tradición es gente del campo, gente que hace la música a través del trabajo cotidiano con la tierra, que convive con la naturaleza…

¿Cuál crees que sea el mecanismo para que las cosas fluyan entre instancias como la SECUM o CONACULTA con asociaciones como las de ustedes?

Creemos que deberíamos ponernos de acuerdo, yo estoy con la idea de que los funcionarios tienen una parte importante en el asunto, pero su parte es administrar, si el funcionario se convierte, aparte de administrador, en gestor y ejecutor, aquí es donde se genera el conflicto, porque hay gente como nosotros que estamos trabajando en las comunidades o en la zona, que necesitamos los dineros que ellos manejan, pero si el mismo funcionario hace el proyecto y decide cómo emplear los recursos, ¿en qué papel dejan a una asociación como la de nosotros, que está trabajando sin sueldo, sin recursos, sin nada? Por decirte algo, tenemos ahí dos camionetas descompuestas, son nuestras camionetas, son nuestros recursos. Yo trabajo el pan para sostener a mi familia, Jorge hace otras cosas para obtener dinero, todos, cada una de las personas que intervienen en el proyecto, tienen otra fuente de ingresos, no es de esto de lo que nos mantenemos, pero sí sería importante que realmente se vinculara el trabajo y que ellos gestionaran y que la gente que sabe cómo está la cosa lo implementara, ¿no? Porque sucede como pasó en Coahuayutla, Guerrero, hace tres años, que estábamos viendo a un grupo muy bueno, ahí ya se acabó casi por completo la tradición, hay como cuatro músicos que conocen la música que se tocaba en esa parte de Guerrero, y había un maestro que no sabía tocar nada, pero se sabía la letra de todos los sones que esos señores sabían tocar, se juntan e inmediatamente ahí está de nuevo la música de Coahuayutla. Entonces CONACULTA desde allá dice “Vamos a darles una beca”, de éstas que dan siete mil pesos mensuales, del FONCA, se les gestiona una, pero también hay que saber cómo darle el dinero a la gente de la tradición, porque ¿qué pasó con ese dinero?, que no lo supieron administrar y esos señores ya no se hablan y otra vez ya no hay música de Coahuayutla, se pelearon por los siete mil pesos mensuales, porque al final fueron uno o dos los beneficiados y se acabó el asunto. Si realmente no hay gente ahí que sepa cómo administrar los recursos, pues esto va a seguir en decadencia, y nuestra propuesta es ésa, si no nos quieres dar chamba, porque pueden decir que “Yo ya tengo mi gente2, no nos des chamba, danos la oportunidad de realizar nuestros proyectos, que al fin y al cabo es la gente con la que estamos trabajando, la gente de la tradición. Ayer en la noche, cuando los llevaba a dormir, estaba platicando con todos los músicos y de ellos mismos salió la propuesta de que el próximo homenaje sea para don José García Abarca, de Nuevo Carrizal. Me dicen, “Oye, David, ¿por qué no vamos viendo que el próximo homenajeado sea don José?”. Entonces ellos son parte del festival, pues pueden decidir este tipo de cosas.

¿Quién es la gente que ha participado en esta edición?

Es algo bien padre porque convencimos a gente de la capital, gente que de alguna manera está involucrada en el teatro, en la cultura, entonces se armó un equipo de trabajo bien padre, con El Refugio del Juglar, con Paulina, que colabora en otra asociación civil de mujeres, y con Renata, que trabaja con Paulina, con los chavos de aquí que tocan en una tuna, entonces los convencemos de que es importante lo que se tiene que hacer para rescatar esta tradición y enseñársela también a la gente de la capital. Empezamos a hacer talleres y ahora es mucha gente de Morelia que participa, gracias a ellos se está haciendo el festival, porque, por ejemplo, el escenario nos costaba 12 mil pesos diarios, y estos chavos, con diez mil pesos que nos otorgó una oficina de Gobierno, hicieron magia para los tres días, ellos desmontan las gradas, son como cuatro o cinco cuates, las llevan, las montan, hacen todo el escenario solitos, están haciendo una superchamba para tener un escenario digno para homenajear a don Ricardo, que es uno de los objetivos. Sí, el equipo es nuevo, de Morelia, pero de una manera u otra están enamorados de la música. Tú lo viste ayer, Camilo es un genio de la escenografía, cómo diseñó los trazos para los escenarios, él fue quien está haciendo el nicho para el arpa de don Ricardo, al que hoy se le va a entregar su reconocimiento más en forma, mejorado. Creo que este festival ha cumplido su cometido nuevamente, porque uno de los principales objetivos es que los músicos que nos acompañan se sientan bien, a gusto, a pesar de las pobrezas con las que los atendemos, que no sientan pesar de haber venido. La verdad yo me he dado cuenta de que no se quieren ir, están a gusto, contentos, y eso, aunque no saliera lo del escenario, que la gente de Morelia no entendiera la música de Tierra Caliente, ahora sí que con que ellos se sientan a gusto y digan que se está haciendo un trabajo para dignificar su labor ante la sociedad, ya con eso nosotros nos damos por satisfechos. Ojalá que el año que entra, que tendremos nuevo gobernador, entienda un poco más el sentir de la sociedad civil y le sume a los proyectos, y que de los primeros beneficiados sea la gente de la tradición.

¿Habrá entonces sexta edición del festival?

Sí, va a haber sexto festival, lo único que sabemos ahorita es que el siguiente homenajeado será don José García, por decisión de sus compañeros, y qué bueno que nos quitaron esa responsabilidad, porque es una muy grande escoger con tino al músico adecuado que sí represente a la tradición, aún no sabemos el lugar, pero vamos a tratar de sostener las mismas fechas del festival y además le vamos a meter el doble de trabajo a los campamentos de verano para involucrar cada vez a más jóvenes.

Gracias, David.

No, a ti, por tu interés y presencia en el festival.

Al final, ya rumbo a la Catedral, pues a un costado de ésta se haría el concierto, David Durán Naquid quiso expresar su agradecimiento a una persona que los ha ayudado mucho: “Durante una gira con Los Jilguerillos del Huerto conocimos a la señora Patricia Gordillo, quien se enamoró de nuestra labor, ella nos ha apoyado fuertemente. Incluso sin venir al festival, pues también fue a Jalpan de Serra a Son Raíz, quiero agradecerle por este medio todo su valioso apoyo”.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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