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Libros - February 5, 2008

“El Guerrero del Alba”, historia sobre la vida de Vicente Guerrero que pedía a gritos ser contada

La historiadora se adentró
en la vida del prócer a tal grado,
que se llevó más de
quince años en escribir el relato
Foto: Internet

Ciudad de México.- 5 de Febrero del 2008.- (Gabriel Ríos/CONACULTA) Raquel Huerta-Nava reconstruye la figura de Vicente Guerrero en la novela El guerrero del alba (Grijalbo- Mondadori) que inició a la par que la carrera de historia en la Universidad Nacional Autónoma de México. Nunca se imaginó hasta dónde la iba a llevar una investigación que, en palabras sencillas, era cotejar puntos de vista completamente opuestos de la historiografía liberal y la conservadora.

 

La cautivó a tal grado el personaje que lo fue haciendo literario. Platica que, al leer uno de los números de La Gaceta de México, en el Fondo Reservado de la Hemeroteca Nacional, descubrió que la muerte del general Vicente Guerrero, fue anunciada así por la publicación: “El virrey está tan feliz que mandó disparar no se cuántas salvas para celebrar su muerte”.

 

Para Huerta-Nava lo anterior es completamente literario y hermoso. “Me fue capturando ese hombre que era considerado analfabeto, mulero, tenía recuas, era comerciante y le iba muy bien”.

 

No era un Fray Servando Teresa de Mier ni mucho menos, dice la historiadora, pero se defendía, tenía una educación media, sabía leer y escribir perfectamente. “Entonces, me preguntaba, por qué relegarlo de su papel si fue presidente de México y existe un estado con su nombre”.

 

¿Quién fue Vicente Guerrero? Se preguntó la historiadora en la presentación del libro El guerrero del alba, en la que estuvo acompañada por Raymundo Alva y Enriqueta Cabrera, directora del Museo Nacional de las Intervenciones; de un actor disfrazado de Vicente Guerrero y el grupo Los Saraguatos que tocaron música del estado de Guerrero.

 

Huerta-Nava auscultó en las fuentes primarias para responderse que “ahí estaba, una historia que pedía a gritos ser contada. Entonces esta responsabilidad que tiene uno cuando se enamora de la profesión de historiador, me hizo asumir el libro. En realidad me llevó alrededor de quince años,  o quizá más”.

 

La historiadora encontró un documento escrito por Joaquín Amaro, ministro de Defensa en el gobierno del general Lázaro Cárdenas, quien realizó una búsqueda a fondo sobre el prócer originario de Tixtla. En dicho documento descubrió la traición de Picaluga. “Vicente Guerrero murió en Cuilapan, Oaxaca, en 1831 y gracias a este documento se conoce el fin que tuvo; también que Lucas Alamán confesó la intriga y participación de su vicepresidente, Anastasio Bustamante.

 

“La gran libertad que da la novela histórica es que me permitió recrear su infancia, boda, fiestas, la música que escuchaba, lo que es la vida común y corriente de un hombre. Así el lector puede introducirse en el tiempo, conocer las decisiones más importantes de la política nacional que le tocaron y acompañarlo cuando lo hirieron y andaba arrastrándose en las barrancas del sur”, finalizó Raquel Huerta- Nava.

 

Para Raymundo Alva la vida de Vicente Guerrero es la de un ser normal que por azares de la guerra y del destino tiene que dirigir ejércitos. “El sur del virreinato, con sus breñales, cañadas y serranías vio nacer a Vicente, en medio de un de las típicas familias  de la medianía novohispana, una mezcla entre hacendados y comerciantes, avicultores y empresarios”.

 

La familia Guerrero Saldaña –afirma Alva– por el color de su piel pertenecía a una casta, muy a pesar de que en la fe de bautizo del niño nos dijeran que era criollo o blanco. “Basta mirar la iconografía, las pinturas que sobre Vicente Guerrero existen, para darnos cuenta de que justamente fue un afromestizo”.

 

Cuando hablamos entonces de esta tercera raíz, dice Alva, nos sentimos todavía más cercanos a lo que es nuestra identidad nacional. “No solamente somos descendientes de Cuauhtémoc y Cortés, sino también de aquellos negros que vinieron a trabajar a las plantaciones”.

 

El también historiador afirma que es cierto lo que la autora nos dice sobre el héroe: “Pesa sobre el personaje su origen étnico y todos los prejuicios heredados por más de  300 años del periodo novohispano”.

 

Raquel Huerta-Nava revive a quienes convivieron o se cruzaron por el camino del general Guerrero dice Alva. “Los hermanos Galeana, la familia Bravo, Iturbide y Mier y Terán, entre otros”, concluyó.

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