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Por la Espiral - February 4, 2008

Agricultores uníos

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Agricultores uníos
-Hasta en la UE les apoyan
-Heterogeneidad, realidad

    En contra de las críticas por el movimiento campesino anti  TLCAN, debemos señalar que las protestas debieron cundir de forma seria, decidida y sin ánimos de servilismo político, desde hace muchos, muchos años. Todavía no es tarde.
    En general, la mayoría de las actividades primarias de la producción padecen por un anacronismo, baja productividad, heterogeneidad, servilismo y en muchos casos una especie de feudalismo acendrado.
    Los productores inmersos en distintas actividades agropecuarias nunca debieron dejarse convencer por sus respectivos líderes ni mucho  menos por los negociadores del TLCAN o NAFTA con promesas de rentabilidad que nunca llegaron.
    En mi caso particular no soy apologista de la economía cerrada ni tampoco fanática del mercado  libre al arbitrio de las fuerzas de oferta y demanda, lo que sí propugno es la participación del Estado como eje conductor de la rentabilidad,  productividad y defensor de lo propio.
    El punto es que México aceptó una negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)  con todas las aristas en contra sobre todo en el sector primario de la producción.
    A diferencia de otros acuerdos integracionistas como el de la Unión Europea (UE), México llegó maniatado dispuesto a aceptar todas las cláusulas a fin de presumir ser miembro de la OCDE, un emergente dentro del primer mundo y obtener la fiabilidad de ser garante de la inversión extranjera.
    Cuantas equivocaciones, comenzando por creer que podíamos ser socios de primera línea sin estipularlo en el papel. En la negociación del TLCAN existieron  premuras y arbitrariedades y no es cuestión de tratar de convencer como dice Jaime Serra Puche de que “los mejores limones y jitomates mexicanos están en la mesa de los estadounidenses gracias al tratado”, cuando nuestra soberanía alimentaria no descansa en ninguno de estos dos insumos que exportamos.
    Cuantos errores cometidos por creernos del primer mundo en una economía equidistante donde lo mismo tenemos al  más rico del mundo con el más pobre.
    Las actividades primarias de la producción no han dejado de darnos preocupaciones, por un lado cae la producción interna, aumentan las importaciones, hipotecamos nuestra soberanía y nuestros productores cada vez son más endebles y muchos de sus trabajadores optan por dejar de recoger brócoli a 0.40 centavos de peso a cambio de irse a Florida  a la pizca de la fresa o  la naranja por 24 dólares diarios.
A COLACIÓN
    Es año de liberalización total de las importaciones primarias. Lo sabíamos. Lo vimos venir hace años atrás y no se hizo nada para fortalecer a las actividades agrícolas y ganaderas porque las pecuarias todavía  siguen en pie hasta que el mercado caiga ante el pescado barato y congelado proveniente de Canadá y Estados Unidos.
    Apostar por un acuerdo comercial y de integración debe tener el aliciente de mejorar, conquistar mercados, aumentar la productividad, competitividad y rentabilidad nada de eso se ha logrado ni con la agricultura ni con la ganadería mexicana.    
    El hecho más sintomático es que, cuando se negoció el TLCAN o NAFTA, México al encontrarse en desventaja frente a Canadá y Estados Unidos debió negociar una serie de apoyos y ayudas mediante programas extra fronteras para fortalecer a las actividades primarias sujetarlas a monitoreos internacionales para garantizar que, efectivamente, después del 2008, estábamos listos para las fronteras abiertas.
    No obstante nunca se hizo. México guiado de la mano del presidente Carlos Salinas de Gortari y su equipo negociador (Serra, Zabludosvky, Blanco, etc) se pusieron de rodillas para aceptarlo todo con tal de venderle a los mexicanos la idea del primer mundo.
    Lo hemos perdido todo, desde luego la soberanía alimentaria. Somos  importadores de granos, el maíz y el frijol son la base de nuestra alimentación y si llegan a faltar en la mesa no dudemos en una segunda Revolución.
En ambos granos prevalecen las importaciones y debiera ser suficiente evidencia para apoyar a nuestros hermanos del campo,  exigir una Comisión tripartita.
    Desde hace más de diez años sabíamos que el campo mexicano no podría competir con la agricultura ni con la ganadería estadounidense que tienen características de mercado y que reciben apoyos directos del presupuesto estadounidense.
    Todo lo contrario en México son los líderes de las diversas organizaciones del campo los que se enriquecen y los apoyos del gobierno se consumen entre la burocracia, el pasar de mano en mano va dejando allí su cuota monetaria y al final de cuentas los productores se quedan sin nada, eso sí usados a diestra y siniestra por los políticos y sus partidos.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Son cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y  Alimentación (SAGARPA), de 2005 a 2006  recrudeció el déficit en la balanza comercial  agroalimentaria y pesquera del país.
    Si acaso, las exportaciones pesqueras se salvan al ser mayores que las importaciones, empero, en el campo y la ganadería, las importaciones  siguen predominando sobre todo en maíz, frijol común, leche y productos avícolas.
    Aunque la mayor complejidad la detectamos en el rubro del azúcar, su comercialización atraviesa por severos problemas ante un alza exorbitante de las importaciones: de 2005 a 2006 aumentaron un 341.3 por ciento.
    ¿Qué se hará al respecto de apuntalar no sólo a los productores de caña de azúcar sino a todo el sector? Entendámoslo el problema actual no es culpa de presidente Felipe Calderón, sino resultado de una mala negociación original del tratado, más bien a Calderón le están reventando los problemas como le vendrá sucediendo a los futuros presidentes.
    Sin embargo, no pueden quedarse en la inacción, hay que presionar a Estados Unidos y Canadá por un panel trilateral y reubicar la problemática actual y sacar  el compromiso de un fondo trilateral con recursos de los tres países para capitalizar y rentabilizar al campo mexicano.
    Es nuestro futuro. En Europa se ubica a México dentro del mapa de riesgos inmediatos por la falta de suficiencia alimentaria y la creciente dependencia externa sobre todo partiendo de un escenario donde los granos  encarecerán y harán falta para el consumo humano debido a su utilización en la bioenergía.
    Si la Unión Europea demuestra bondades ante sus países miembros para apuntalarles y apoyarles con recursos constantes y sonantes para lograr la rentabilidad en el campo, por ejemplo, véase el caso de las ayudas a Rumania y Bulgaria, ¿por qué México no puede lograr lo propio con Estados Unidos y Canadá?

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