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Cosas Veredes del Mío Cid - January 24, 2008

Caballo grande y lentón, casi siempre ovachón…

COSAS VEREDES MIO CID
Roberto Montes Vázquez

Caballo grande y lentón, casi siempre ovachón… Rubén Figueroa Figueroa, que fuera gobernador de su estado (Guerrero) en tiempos de la presidencia de Luis Echeverría, fue un sátrapa, pintoresco, folclórico y charlatán precursor en la comicidad del eterno rey feo veracruzano. Fidel tres patines Herrera Beltrán acuñó una frase cáustica al referirse a los aspirantes de la sucesión presidencial 1976-1982, que sigue utilizándose en forma despectiva para describir políticos que dan lástima por lo lánguido de sus actuaciones: La caballada está flaca.

Quizás por antonomasia se me llega a la mente el concepto vertido sobre los caballos de Fernando Noailles en Ecuestre en Línea, sobre el uso de las riendas largas porque creado este hábito, con el dorso fuerte, nos dedicamos a corregir la posición de la cabeza, de acuerdo a nuestro gusto, necesidad, disciplina o bienestar del caballo. Y todas estas aclaraciones son válidas, ya que según el entorno en que uno se mueva, podrá apreciarse las diferentes costumbres, gustos o necesidades que los distintos jinetes tienen respecto a la altura y posición de la cabeza en relación con el cuello de su caballo.

Dicho esto porque las actuaciones de dos secretarios de Estado se articulan como el cuello y la cabeza de los equinos, pero estos en lo inservible. A uno le decían el caballo negro cuando le hizo al Tío Lolo en las pasadas elecciones presidenciales y sigue sin sacudirse tal actitud en la SAGARPA y confirma ser duro de cabeza; el otro ya le dicen El Cuello, porque en sus movimientos bursátiles preelectorales, tenía como lema y pantalla la frase Copelas… o cuello. Y a los dos les falta rienda por que no manda el jinete.

En 1910, en la capital, Porfirio Díaz encabezó las festividades del Centenario de la Independencia: se inauguraron edificios públicos, monumentos y escuelas; se realizaron bailes y banquetes y un magno desfile al que asistieron personalidades de todo el mundo. La nueva arquitectura de hierro y cristal se introdujo en el país; un buen ejemplo es el Palacio de Exposiciones conocido actualmente como Museo del Chopo. En este ambiente de fiesta y lujo, nadie se imaginaba que pronto estallaría una violenta revolución.

Porfirio Díaz, en el año 1876, protagonizó una prolongada serie de acciones militares y derrocó al presidente Sebastián Lerdo de Tejada, asumiendo la presidencia de la República. Según la Constitución Mexicana, no podía permanecer en la presidencia durante dos mandatos consecutivos por lo que tuvo que renunciar en 1880 aunque continuó en el gobierno como Secretario de Fomento. Fue reelegido en 1884 y consiguió la aprobación de una enmienda a la Constitución que permitía la sucesión de mandatos presidenciales, permaneciendo en el poder hasta 1911. Durante su mandato presumía de que  la economía de México se estabilizó y de que  el país experimentó un desarrollo económico sin precedentes: se invirtió capital extranjero en la explotación de los recursos mineros del país; la industria minera, la textil y otras experimentaron una gran expansión; se construyeron vías férreas y líneas telegráficas; y el comercio exterior aumentó. Por otra parte, los inversionistas extranjeros agotar  on gran parte de la riqueza del país, casi todos los antiguos terrenos comunales (ejidos) de los indígenas pasaron a manos de un pequeño grupo de terratenientes, y se extendió la pobreza y el analfabetismo. Las manifestaciones del descontento social (como la que preparan actualmente los campesinos para protestar por el TLC) fueron reprimidas duramente y se hizo famosa su frase Mátenlos en caliente, hasta que se produjo la Revolución de 1911, encabezada por Francisco I. Madero.

En Sonora, en la mina de Cananea,  los mineros del cobre exigieron que el tiempo de trabajo se redujera a ocho horas, que se les pagara igual que a los extranjeros y que se quitara a los capataces más crueles. El dueño de la mina, la Cananea Consolidated Company, llamó a los guardias rurales y a soldados de Estados Unidos para que acabaran con la huelga. Y en el estado de Veracruz, los obreros de la fábrica de telas de Río Blanco quemaron la tienda de raya para protestar por los abusos. En esta ocasión, el dueño, que era francés, llamó al ejército y hubo muchos muertos y heridos.

Porfirio Díaz, se apoyaba en su ejército hasta para ir a la tienda de la esquina y creó una guardia especial a quien llamaban los rurales,  para proteger a sus cuates empresarios, que copelaban, a producto de gallina. Lucía unos elegantes uniformes galardonados, pero a el no le quedaban grandes y los relumbraba con su porte militar, pues era de origen castrense.

A poco tiempo de celebrar un aniversario especial de la Revolución Mexicana, no sé qué tengo en la vista que puros soldados veo, en todas las ciudades de la república, y encuentro alguna semejanza con la época del porfiriato ya que los rurales ahora se le llama AFIS y cuidan a los que copelalon con la campaña de don Felipe Vallas Altas. Los mineros y los campesinos siguen igual de jodidos.

 Nada hay nuevo bajo el sol.

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