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Música - January 16, 2008

Ecos del Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente

'Los Caporales' de Santa
Ana Amatlán, avecindados
en Apatzingán y una bailadora
que siente el ritmo
en la sangre
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Este importante acontecimiento se llevó a cabo los días 7, 8 y 9 de diciembre de 2007 en distintas plazas públicas de la capital michoacana.

Respetuosamente, a la memoria de don Juan Reynoso Portillo

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 16 de enero de 2008. Inicialmente anunciado para comenzar en la Plaza del Carmen de Morelia, el Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente (QFCTC) arrancó el viernes 7 de diciembre de 2007 en la hermosa y amplia Plaza de San Francisco, frente a la iglesia del mismo nombre. Junto a un iluminado pino navideño se montaron el templete y las gradas para el público. La hora programada para empezar era las 18:30; por diversos motivos –un accidente de uno de los voluntarios que apoyaba la logística, falta de equipo de sonido, de toma de energía eléctrica y de apoyo institucional…– no se pudo iniciar puntualmente ninguno de los tres días de festival terracalenteño.

Como lo hace cada año, esta edición del FCTC, organizado por Música y Baile Tradicional de Morelia, asociación civil encabezada por David Durán Naquid y Jorge Amós Martínez Ayala, rindió homenaje a don Ricardo Gutiérrez Villa, violinista fundador del conjunto de arpa Los Caporales de Santa Ana Amatlán, “los verdaderos”, se insistió durante ese viernes inaugural del festival, en el que por la mañana se realizaron conferencias y talleres en la Casa de la Cultura moreliana.

A pesar del frío que se sentía esa noche, alrededor de doscientas personas pudieron apreciar y disfrutar de las expresiones musicales del FCTC, que por primera vez se llevó a cabo en la capital de Michoacán, a diferencia de las otras ediciones, efectuadas en diversos municipios de la Tierra Caliente de los estados de Guerrero, de México y Michoacán. Así, los morelianos y los visitantes –como el investigador Alejandro Martínez de la Rosa, que sólo estuvo ese viernes– de esta ciudad colonial, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1991, gozaron con la música de los grupos Media Luna, de Morelia; Nuevo Carrizal, de Arteaga; Los Jaraberos de Cieneguillas del Huerto y Los Jilguerillos del Huerto, de Turicato, así como con Los Caporales de Santa Ana Amatlán, avecindados en Apatzingán.

El homenajeado Don Ricardo
Gutiérrez Villa, violinista
fundador del conjunto de arpa
'Los Caporales de
Santa Ana Amatlán'
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

David Durán, quien fungió como maestro de ceremonias, señaló que el FCTC “tiene como cometido homenajear a los músicos de Tierra Caliente en vida, y esta ocasión toca a don Ricardo Gutiérrez Villa, a quien acompañan su mujer e hija desde Apatzingán; él ha tenido una larga trayectoria y conoce casi todo el repertorio de este tipo de música, ya que ha recorrido toda la Tierra Caliente”, palabras que fueron secundadas por los aplausos de los asistentes.

El músico y promotor cultural me comentó que Jorge Amós no estaba en Morelia porque al fin habían decidido dejar escuchar su voz en “Son Raíz. Diálogo Musical entre Regiones”, encuentro de intérpretes y promotores de música tradicional mexicana organizado por el CONACULTA, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes y municipios queretanos en Jalpan de Serra, Querétaro, evento simultáneo al FCTC.

Además, Durán Naquid aprovechó para hacer público su agradecimiento al Gobierno del Estado y a la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) –por su apoyo para la realización de los cinco festivales–, al Ayuntamiento de Morelia y a todas las personas que hicieron posible esa quinta edición del FCTC.

Añadió que don Ricardo andaba un poco ronco y llevaba más de 55 años de músico, ha tocado en muchos lugares, como Acapulco y Garibaldi, ya sea como mariachi, solista y violinista en otros grupos, se preocupa por preservar la tradición y enseña en Apatzingán a los interesados en aprender a tocar, incluso dijo que a uno de los jilguerillos le intercambió un violín y le dio uno mejor. Así, presentó a un adolescente que es alumno de don Ricardo, que ocupó el lugar del segunda vara y tocó varios sones, entre ellos “La peineta”. También, mientras Los Caporales de Santa Ana tocaban en esa primera noche de fandango, indicó que la tarima seguía abierta para los que quisieran bailar.

El alumno, interrogado por David, dijo que su interés por esta música nació en la casa del homenajeado, primero se había interesado en la guitarra, pero luego tocó el violín y le gustó más, así que se decidió por éste, el cual no le parece aburrido ni difícil, y su deseo es mantener la tradición; después tocaron “El pollo”, “El saucito” y “La renca” (valona), siendo ovacionados por el público, que les solicitaba otra, otra, otra…

A continuación, Durán solicitó aplausos para los bailadores, que con su zapateo son parte del ritmo de la música, y para dos miembros de Soneros de México que estaban entre el público, el violinista Gerardo Lerma Arredondo y la primera voz Teresa Villalobos Ornelas. Este grupo de Guadalajara estaba considerado para participar en el festival, lo que ocurrió el domingo 9. Agregó que uno de los principales objetivos del FCTC es que los grupos convivan, por lo que Los Jilguerillos de Huerto se unirían con otro grupo michoacano para tocar. Mientras se alistaba el ensamble, informó que uno de sus ayudantes voluntarios atropelló a un motociclista imprudente, por lo que “vamos a pasar el sombrero para que nos apoyen, pues tenemos que pagar cinco mil pesos para poderlo sacar y otros cinco para el abogado”.

Después, Los Jilguerillos del Huerto tocaron música de la Cuenca del Río Balsas, entre las que se cuentan las piezas “No sean tan bobos” y “Felicidades”, dedicada a don Ricardo. Nuevamente, me sorprenden los avances en el violín de Huber Figueroa Ziranda, que a pasos firmes y seguros sigue preparándose para llenar el hueco que dejó en esta música don Juan Reynoso.

Finalmente, Durán les avisó a los músicos que cenarían en el mismo lugar donde comieron –El Rincón del Juglar– e invitó a los presentes a asistir el sábado, a partir de las 10 de la mañana, a la Casa de la Cultura, donde los grupos participantes darían talleres de música y danza tradicional a todos los interesados.

Los talleres

Al día siguiente, después de desayunar en El Rincón del Juglar, ubicado en Bartolomé de Las Casas 564, en el Centro Histórico, nos encaminamos al ex convento del Carmen, hoy Casa de la Cultura de Morelia, sede también de la Secum. Como no había vehículos suficientes para transportar a todos los músicos, me tocó caminar gustosamente las diez calles, de ida y otras tantas de vuelta, con José de Jesús Álvarez Molina, “El costal”, integrante de Nuevo Carrizal y compañero lleno de anécdotas.

El enorme patio de la Casa de la Cultura era un bastión terracalenteño. En un extremo, Los Jilguerillos del Huerto, rodeados de un grupo de personas, tocaban corridos, sones y hasta alguna ranchera fortalecidos por la hermosa voz de su primo Martín Dagio. A un costado, don Odilón Aguilar enseñaba sus secretos a dos jóvenes morelianos.

En el interior de un salón tocaba el magnífico grupo Nuevo Carrizal al tiempo que más de una veintena de personas, alineadas a las paredes, bailaban siguiendo los pasos de la señora María de Jesús Capi Madrigal y del adolescente Uriel Trejo Velázquez, pareja de bailadores de Arteaga. Ahí, los hermanos Erandi, Ireri, Netzahualcóyotl e Irepan Mejía Almonte, del grupo Media Luna, no perdían detalle, ya sea siguiendo a “El costal” en el violín o los “cacheteos” al arpa. En otro salón, Los Caporales de Santa Ana tocaban sones que eran ejecutados en la tabla por una bella moreliana y admirados por varias personas que los escuchaban y solicitaban piezas a don Ricardo.

En realidad, los talleres integraron a gente interesada en esta expresión cultural, sobre todo en el baile, ya que en el aspecto musical no pasaban de diez los interesados, en cambio en el baile calculo que eran veinte personas o más las que sudaban al zapatear. Sin duda, este tipo de interactividad dejó sembrada la semilla de esta música a todos los que tuvieron el interés o la curiosidad o la suerte de asistir a los talleres –gratuitos, hasta donde me enteré–.

Segundo día

Después de los talleres había que regresar caminando a El Rincón del Juglar –¡más que nunca justificado el nombre de este restaurante-bar!– para la comida. Ahí se creaba otro ambiente de cordialidad y convivencia entre los músicos y los bailadores. Posteriormente, llegaba el momento de preparar el concierto. Otra vez había que trasladarse al lugar, esta vez en la Plaza del Carmen. De nueva cuenta, Media Luna tuvo el honor de abrir las actividades musicales del FCTC. Un grupo moreliano entusiasta y en pleno proceso de integración y de afirmación musical. Entre otros temas, tocaron “La gallina” y “La perra”.

Esa noche también iniciaron pasadas las 19 horas, debido principalmente a que no habían llegado los de “la luz” del H. Ayuntamiento y no sabían de dónde tomar energía eléctrica para los aparatos. Los conductores del programa fueron, alternadamente, el promotor cultural José Luis Rodríguez Avalos y David Durán. El primero encomió la labor realizada por Música y Baile Tradicional A.C., organizadora del FCTC, que incluye el Campamento de Verano, el cual ha logrado que niños y jóvenes se integren a la tradición.

Por su parte, Durán manifestó: “Estamos contentos de celebrar este Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente por primera vez en Morelia. La Tierra Caliente es muy grande, abarca cinco estados y podrían ser hasta seis, ahí confluyen músicos y bailadores, antes eran más notorias las características de cada región, pues los músicos campesinos iban y venían, pero algunos se quedaron en Apatzingán y se fueron formando híbridos, queremos mostrarles que aún existen los géneros en las comunidades, gente como los músicos que aquí están, para que vean que la Tierra Caliente tiene mucho. Ahora vamos a interpretar música de la Cuenca del Balsas”, y anunció a Los Jilguerillos del Huerto, miembros de una familia de trece hermanos, todos dedicados a la música y algunos al cultivo de la tierra.

Ya que Alain Figueroa Ziranda –que sabe tocar todos los instrumentos, a decir de David– tuvo una guitarra en las manos y una silla para sentarse, pues no puede tocar de pie, interpretaron “El gusto federal”, “Tócame si puedes” y un danzón, entre otros temas. Después, Durán, agradeció al Gobierno del Estado de Michoacán su apoyo durante los cinco festivales, “sin su apoyo no hubieran sido posibles”, al funcionario Manuel García Contreras, a El Rincón del Juglar, a Santa Herejía –responsable de toda la logística del evento– y a todos los voluntarios. Además, ofreció una disculpa por no haber iniciado a la hora anunciada por causas ajenas a ellos.

Enseguida presentó a Los Jaraberos de las Cieneguillas del Huerto y añadió que los jarabes son un género muy importante de la Tierra Caliente, que en sus pueblos los músicos no están acostumbrados a este tipo de actuaciones, que don Odilón Aguilar es músico de segunda generación y preserva una tradición de más de 80 años, y dijo “yo no le toco a los micrófonos”. Por cierto, esa noche se encontraba entre el público Nicolas Carlier, pintor belga que prepara una exposición de su obra reciente en Morelia y quien aseguró que disfrutaba mucho de la música terracalenteña.

Por su parte, Rodríguez Avalos anunció los talleres del siguiente día, así como que el programa de Radio Nicolaíta de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) transmitiría en vivo de 10 a 12 horas el domingo 9 desde la Casa de la Cultura. A continuación, presentó a Nuevo Carrizal y señaló que este año [2007] ganó el Concurso de Mariachi Tradicional en Guadalajara, el mismo que antes ganaron Los Capoteños, mariachi tradicional de Turicato, con lo que Michoacán ha obtenido dos veces la medalla “Cirilo Marmolejo”. “La hormiga” fue uno de los temas que tocó este excelente grupo (y no es hipérbole).

Después llamó a David para que dirigiera unas palabras al público y a su vez Durán pidió al funcionario estatal Manuel García Contreras que subiera al escenario. “Es un honor para mí traer la representación del gobernador Lázaro Cárdenas Batel, quien me ha pedido saludar a todos los músicos y bailadores que se congregaron esta noche tan importante, especialmente a don Ricardo”, dijo y le entregó un arpa de pequeño formato a nombre de Música y Baile Tradicional, y ensalzó su fructífera trayectoria. Además, aprovechó para reconocer públicamente la labor de promoción cultural realizada –sobre todo en Morelia– por José Luis Rodríguez Avalos, a quien conoce desde hace muchos años.

Don Ricardo agradeció al público el aprecio que le tiene “a este viejito” y David pidió un aplauso para todos los músicos tradicionales que hicieron posible el festival. Luego ocuparon el escenario Los Caporales de Santa Ana, que hicieron las delicias del público, mientras que las tres tarimas colocadas entre el escenario y las gradas fueron ocupadas por bailadores. Al término de la actuación del grupo de arpa grande, Durán nuevamente pidió cooperación al público para sufragar los gastos derivados del accidente en que se vio involucrado uno de los voluntarios. Más tarde, informó que juntaron 800 pesos y ayer, 655.

Posteriormente, comentó que Los Jilguerillos del Huerto tienen una característica muy importante, “normalmente en la Tierra Caliente los músicos son de edad ya mayor, como don Odilón, y ellos son uno de los cinco grupos de toda la Tierra Caliente, de los cinco estados, que tocan de herencia, que no se dedican sólo a la música, sino al campo, y por gusto a la música”, y anticipó que iban a tocar música de su tierra, de los Balcones de la Tierra Caliente, reforzados por Martín Dagio, recién desempacado de Estados Unidos. Entre otros temas, tocaron “Chaparrita de mi vida”, con lo cual cerraron brillantemente el segundo día de actividades del FCTC. De ahí, a El Rincón del Juglar a cenar musical y –casi– familiarmente. Por cierto, después de la cena tuve oportunidad de departir nuevamente en la casa del profesor y amigo Gerardo Méndez Cisneros, entusiasta promotor y difusor de nuestras tradiciones.

Tercer día

El domingo 9 fue la apoteosis de un festival que fue de menos a más. Al mediodía, después de desayunar, las actividades se centraron en los talleres en la Casa de la Cultura, donde José Luis Rodríguez Avalos transmitió en vivo su programa en Radio Nicolaíta, y junto con David Durán hablaron con músicos y bailadores. Por cierto, ese mediodía llegaron otros dos integrantes de Soneros de México, el director Nacho del Río Ramos y Víctor Manuel Neri Hernández, quien fue acompañado de su joven hijo, también músico, y tocaron unos sones al aire. Además, por supuesto, de la continuación y clausura de los talleres.

Después de comer, todos se prepararon para el concierto final en la Cerrada de San Agustín, a un costado de la Catedral de Morelia, sin duda, un espacio ideal para cerrar con broche de oro el festival. Comenzaron las actividades pasadas de las 19 horas, ya colmadas las gradas y el pedazo de calle que dejaba libre el escenario, con Media Luna, que interpretó “Dime, morenita mía”, “El Amapoleón” y “La tortolita”, entre otras piezas.

Enseguida tocó el turno a Los Jilguerillos del Huerto, que tocaron tres temas –uno de ellos con letra de homenaje a don Juan Reynoso–, para después llamar al escenario a dos hermanos pequeños que aún no se integran al grupo, pero que a sus doce o trece años, máximo, ya tocan instrumentos de cuerda y cantan muy bien. Estos niños Figueroa Ziranda interpretaron un corrido muy bueno, de letra picaresca, que supongo se llama “Mi capitán Quevedo”: “Ahora que ya llegó febrero/ tenía ganas de verte, mi capitán Quevedo/ tú me enseñaste a robarme las muchachas…”.

Luego David Durán Naquid dio una explicación sobre la música de Tierra Caliente y la importancia del jarabe. Más adelante, presentó a Soneros de México, de Guadalajara, que, a decir de Neri Hernández, se han dedicado a investigar y tocar música folclórica nacional y latinoamericana, y ahora tocan música tradicional, el público los recibió con aplausos. Ellos tocaron “El tamarindo” y “Juan Colorado”, entre otros temas y fueron acompañados por Alain Figueroa Ziranda en el contrabajo.

Después David pidió que subieran al escenario don Odilón Aguilar, de 80 años, y Los Jaraberos de las Cieneguillas del Huerto, y añadió “todo lo que se está presentando en este festival es difícil de escuchar en otro lado y más aún de conseguir”. El estilo de este grupo michoacano es de un sabor antiguo fascinante, el cual cautivó a los presentes, que apreciaron la entrega de don Odilón y sus compañeros y les pedían más jarabes.

Pero el tiempo apremiaba y había más grupos esperando su turno de tocar. Así, Durán explicó: “Los tres días de convivencia permiten que los músicos intercambien experiencias y toquen juntos”, pidió aplausos a los bailadores y anunció uno de los platos fuertes de la noche, don José García y su grupo Nuevo Carrizal, y dijo que lo que oiríamos esa noche no se escuchaba desde hace más de cuarenta años, “por suerte, don José ya se los está enseñando a sus díscípulos”.

Este grupo nuevamente cautivó a los asistentes que tuvieron la fortuna de escucharlo. En verdad este grupo conserva música de gran calidad. Me parece que tocaron “La chamaca”, “El novio” (¿?), “El toro rabón” y otro tema cuyo nombre desconozco. Muy peculiar es el grito de “vuelta” que lanza don José García al concluir alguna pieza.

Posteriormente, David señaló: “Cada año se reconoce a un músico, y ahora tenemos a una leyenda de la Tierra Caliente, región cultural con características similares, tenemos la oportunidad de homenajear a un gran artista, don Ricardo Gutiérrez Villa, violinista, director de los ‘verdaderos’ Caporales de Santa Ana Amatlán. Todos los músicos en el escenario, por favor, porque queremos hacer un homenaje a don Ricardo en vida, todos somos sus amigos, un aplauso para él, le decimos gracias por conservar la música tradicional y enseñársela a las nuevas generaciones”, y uno de Los Jilguerillos le entregó su reconocimiento. Todos se quedaron en el escenario para escuchar a don Ricardo Gutiérrez Villa y a Los Caporales de Santa Ana Amatlán, y así se fueron sucediendo sones y jarabes (“Juan Colorado”, “Son de La Negra”, “El caporal”…) y la entrega de reconocimientos a los participantes en el FCTC: otro jilguerillo a don José García, uno de los Soneros de México a don Odilón Aguilar, otro jilguerillo a los Soneros de México…

David Durán también hizo un recuento de las actividades: “Este Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente ha ido in crescendo, iniciamos un poco tristes, ayer estuvo más feliz el día y hoy estamos rebosantes de felicidad, porque estamos todos juntos y los grupos que invitamos se la han pasado muy padre, nos comentaron que están muy a gusto en Morelia, pero el primer día fue muy difícil para nosotros pues tuvimos un accidente como agrupación, uno de nuestros muchachos se accidentó, atropelló a otra persona sin intención y, bueno, vamos ayudar a la familia de este amigo con algún dinero que se tuvo que pagar para gastos de abogado, fianzas (siete mil pesos), algunos de ustedes han de saber de estos asuntos, vamos a pasar nuevamente el sombrero, lo hicimos antier, ayer y lo vamos a pasar hoy, a ver si nos pueden ayudar a ayudar a la gente que se nos accidentó, por favor, la familia de nuestro amigo no tiene lana, nosotros tampoco, pero NO ES UN COBRO”, aclaró.

La belleza y la música de
nuestra tierra se conjugan
en el dueto
'Media Luna' de Morelia
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Luego una integrante de Media Luna entregó el reconocimiento a uno de Los Jilguerillos, mientras seguía la música de Los Caporales de Santa Ana, ya con el joven discípulo de don Ricardo en el violín; José de Jesús, de Nuevo Carrizal, entregó reconocimiento a Erandi Mejía, de Media Luna. David aprovechó para presentar a un grupo de talleristas de Morelia, de la asociación civil que preside: Cuco, violín; David, guitarra, Amanda (debutando), arpa; Homero, vihuela; Chester, cacheteando el arpa, y Camilo, voz y violín; tocaron sentidamente "El pollo". Entre el público tuve la suerte de encontrar y saludar al historiador Ramón Sánchez Reyna, quien facilitó una casa familiar para hospedar a los músicos y a quien esto escribe. Gracias nuevamente, Ramón, por tu hospitalidad, que por segunda ocasión tuve oportunidad de disfrutar.

David pidió un aplauso doble para Camilo, “aparte de estar en el violín, ha estado en todo, las luces, el sonido…”; Amanda recibió su reconocimiento de don Ricardo, y Los Caporales de Santa Ana aún seguían tocando. Durán agradeció la cooperación, pues juntaron 916 pesos en el sombrero. Finalmente, pasaron Paulina y Minerva, miembros de Música y Baile Tradicional, que le dieron reconocimiento (con abrazo y beso incluidos) a don Ricardo Gutiérrez Villa. Paulina agradeció a la Secum, a la Secretaría de Desarrollo Social por el apoyo a varios proyectos, a Maribel y Rodrigo, a Casita Pangea, a Ramón Sánchez, a los Mejía, a Juan, Camilo, Chester… a El Rincón del Juglar, a Migración “por la renta de gradas”, a Lola, a Renata… Cabe mencionar que Lola estuvo grabando los tres días del festival, pues piensa realizar un documental –le deseo suerte y desde ya espero verlo–.

Por último, David Durán agradeció a los músicos tradicionales, que “no cobran, lo que les damos es sólo un apoyo, que no tiene que ver con lo que ellos cobrarían por tocar una hora en su pueblo. También agradezco su presencia, cada vez nos acompaña más gente, pero… tenemos que retirarnos. ¡Sí existe la Tierra Caliente! Don Ricardo, enhorabuena, gracias”. La música siguió otro rato, el público entusiasmado pedía otra, otra, otra… Y Los Caporales de Santa Ana lo complació, hasta que fue imposible continuar, pues se debían respetar los tiempos establecidos con el Ayuntamiento, explicó David, quien volvió a dar las gracias a la gente por acompañarlos, al Gobierno del Estado, a la Casa de la Cultura, a todos los compañeros que los apoyaron. Y José Luis Rodríguez Avalos anunció que el 27 de febrero sería el próximo festejo importante en Zicuirán, en el cumpleaños de don Leandro Corona. Ah, David también dijo que los músicos ya habían decidido quién sería el próximo homenajeado en diciembre de 2008: don José García Abarca.

Atrás del escenario los músicos tenían su propio fandango con el público que se les acercó a reconocerlos y manifestarles su agradecimiento, a cantar con ellos, a participar de sus mismas raíces culturales; incluso hubo reencuentros de parientes. Don José García, José de Jesús, los Soneros de México, Los Jilguerillos del Huerto, Uriel, María de Jesús… Todos felices y contentos aún, antes de la despedida.

Una viejecita indigente, que debía de rondar los noventa años, bailaba con el cacheteador –y buen bailador…– del arpa de Nuevo Carrizal, en una imagen increíble para cerrar el Quinto Festival Cultural de la Tierra Caliente. Por mi parte, lamenté mucho tener que dirigirme a la Central de Autobuses para tomar el último autobús del día a la ciudad de México, pues el fandango en El Rincón del Juglar prometía ser inolvidable… como este histórico festival terracalenteño en Morelia. Hasta el próximo.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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