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Buenas Noticias - December 28, 2007

Conservan “graniceros” ritos prehispánicos de fin de año en el Iztaccíhuatl

Los 'graniceros' encienden
sahumadores y adornan el sitio,
para después efectuar rezos y
colocar ofrendas con las que
agradecen a los espíritus
Foto: Cortesía jornada.unam.mx

Ciudad de México.- 28 de Diciembre del 2007.- Grupos campesinos del Altiplano Central, conocidos como “graniceros”, preservan con dificultad los rituales de origen prehispánico y prácticas adivinatorias relacionadas con el ciclo agrícola, que desde tiempos remotos se realizan con motivo del fin de año y la llegada del nuevo.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los rituales, que están en riesgo de desaparecer, se realizan dos veces al año, el primero en mayo para la petición de las lluvias y el segundo en invierno al término del ciclo agrícola.

Stanislaw Iwaniszewsky, investigador y docente de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), informó que el desarrollo del ritual que se efectúa entre los meses de noviembre y diciembre, tiene como fin agradecer a los ancestros las lluvias y las cosechas obtenidas durante el año.

Uno de estos ejemplos es el que se realiza en la comunidad de San Pedro Nexapa, Estado de México, donde la población y los “graniceros” (personajes relacionados con la petición de lluvias y el control del granizo) ascienden a las faldas del Iztaccíhuatl hasta llegar al sitio llamado María Blanca, a la orilla de un arroyo que proviene del propio volcán.

En este lugar sagrado, explicó, está un templo en el que los “graniceros” encienden sahumadores y adornan el sitio, para después efectuar rezos y colocar ofrendas con las que agradecen a los espíritus de los trabajadores temporaleros y “graniceros” fallecidos, la conclusión del ciclo agrícola”.

Esta práctica de reminiscencia prehispánica en décadas anteriores se llevaba a cabo cada 2 de noviembre, mientras que actualmente la fecha es movible.

“Las fechas se han desfasado porque ahora la gente ya no sólo se dedica a la agricultura y tienen otras ocupaciones, entonces únicamente pueden reunirse en domingo. Sólo saben que hay que abrir y cerrar el ciclo pero en distintas fechas, a diferencia de hace 30 años cuando el 2 de noviembre era el día sagrado para ofrendar”, precisó.

El investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, comentó que otra de las prácticas a las que aún recurren los también llamados “tiemperos”, son las cabañuelas, que consiste en un método tradicional para predecir las condiciones climáticas del año venidero.

El periodo de las cabañuelas va del 25 de diciembre al 5 de enero, es decir que durante cada uno de estos días se observan las condiciones del tiempo que imperan y ese será el pronóstico del clima para el mes respectivo.

Por ejemplo, el 25 corresponde a enero, el 26 a febrero y así subsecuentemente, explicó Iwaniszewsky.

En la antigüedad, añadió, este sistema predictivo era más complejo y posiblemente pudo iniciar el 1 de enero, pero por tradición comienza el día de la natividad.

Esta costumbre de orígenes europeos, aún está en uso, en este caso por los “graniceros”, personajes que entre sus funciones está también la de predecir los fenómenos meteorológicos.

“Este método aún se usa y un ejemplo de ello es el calendario de Galván, cuyos pronósticos están hechos con base en las cabañuelas, pero cada “granicero” que tiene la función de alejar el granizo y pedir el agua, lleva sus observaciones y anotaciones, igual que como se hace en Rusia, Japón, o en los países andinos, donde los fenómenos atmosféricos pueden destruir cosechas”, concluyó el arqueoastrónomo. (Notimex)

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