Home Por la Espiral FMI: renovarse o morir
Por la Espiral - December 13, 2007

FMI: renovarse o morir

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-FMI: renovarse o morir
-Reestructuración clave
-Cuotas y nuevos tiempos

    En 2007 dos organismos internacionales sufrieron tremendas sacudidas: el Banco Mundial (BM), por el escándalo de Wolfowitz y el salario de privilegio concedido a su novia, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) con la salida anticipada de Rodrigo Rato, su director gerente.  Actualmente, en ambos organismos, son planteadas reformas para recobrar credibilidad y hegemonía.
    En el Banco Mundial, el estadounidense Robert Zoellick, asume la  situación tras “el descalabro Wolfowitz” que llegó directo  a la Casa Blanca al ser considerado uno de los brazos fuertes del presidente George W. Bush.
    En tanto, en el FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn,  lleva poco más de un mes en el asiento de director Gerente, tiempo que no le resta nada de importancia a la firme vocación de una reforma para darle nuevos bríos a un organismo desinflado en la última década y desubicado como le pasa a otros organismos internacionales tras la nueva recomposición geopolítica y económica emanada del desmantelamiento del bloque socialista y después de las manifestaciones del terrorismo como factor global con el 11 de septiembre.
    El  FMI es un organismo que agrupa a 185 países miembros,  realiza una labor de supervisión de la economía mundial. Para los países en vías de desarrollo ha fungido de “policía de Estados Unidos”, y su labor siempre ha sido calificada de injerencista.
    Las reformas planteadas están orientadas a reforzar la relevancia y la legitimidad del FMI y mantener la solidez financiera.  El objetivo es reestructurar rápidamente la institución.
     Las medidas comprenderán recortes del presupuesto y el número de funcionarios de la  institución.
    Para Strauss-Kahn hay que recobrar la eficacia y dos  cuestiones principales: por una parte, la relevancia y la legitimidad del FMI; por otra, su solidez financiera.
A COLACIÓN
    De acuerdo con información del FMI, el proceso iniciado para refocalizar  sus  operaciones y al mismo tiempo afrontar la tarea de introducir un nuevo modelo de ingreso para la institución, comprende una reducción significativa de los gastos presupuestarios.
Durante la reunión de primavera, en abril del 2008, serán anunciadas las nuevas bases de ingreso, de acuerdo con el cambio de modelo y el marco de gasto.
El organismo que alguna vez se convirtió en el principal acreedor mundial, principalmente en la década de los setenta y ochenta, modificará sus esquemas de aprovisionamiento de recursos, financiamiento y préstamo.
De no hacerlo, el FMI podría registrar un déficit anual de 400 millones  de dólares  para el 2010.
“Aunque el FMI no se enfrenta a una crisis financiera inmediata, la comisión de notables establecida para analizar esta cuestión (el grupo Crockett) reconoció a principios de este año que el actual modelo que depende de las entradas generadas por los préstamos no es sostenible”.
 El comité recomendó la adopción de un conjunto de medidas para generar ingresos, como la inversión de una parte de los recursos derivados de las cuotas suscritas por los países miembros y la venta limitada de las tenencias de oro del FMI.
    Con la reestructuración esperada, el organismo podría comprender un ahorro presupuestario de alrededor de 100 millones de dólares al año y una reducción del número de funcionarios de la institución de entre 300 y 400. El FMI tiene actualmente más de 2 mil 600 funcionarios.
    Así es que viene un recorte en la plantilla que afectará a todas las extensiones del organismo en sus diversas oficinas diseminadas en el mundo.
SERPIENTES Y ESCALERAS    
          Increíble, pero cierto: por vez primera se reconoce públicamente que el organismo, oxígeno financiero de muchos países en distintas crisis, enfrenta falta de liquidez. Paradójico.
Como se espera, los próximos meses serán de grandes cambios para el FMI,  no sólo es cuestión de la supervivencia financiera proveniente de la aportación de las cuotas realizadas por los países miembros sino del nuevo papel, estratégico del FMI en las nuevas condiciones imperantes en el actual orden mundial.
Parece que estamos a punto también de darle un carpetazo a los créditos stand by por alguna otra modalidad igualmente condicionante a la ortodoxia y la magnesia del FMI en la pulcritud macroeconómica exigida.
Esos códigos de buena conducta a cumplir pueden variar por otro amplio catálogo máxime cuando los principales problemas como crisis de balanza de pagos, fuga de capitales, endeudamiento externo, hiperinflación han venido siendo sustituidos por otros como los de corte climático versus desplazamientos humanos y la alteración de la naturaleza con profundo impacto en países dependientes del turismo.
En cuanto a las fuentes de obtención de los recursos, el FMI señala que la mayoría de los  recursos para financiar los préstamos que otorga proceden de los países miembros, principalmente del pago de cuotas.
“Los préstamos concesionarios y el alivio de la deuda para los países de bajo ingreso se financian mediante otros fondos fiduciarios basados en aportaciones”.
Tradicionalmente, los gastos de operación anuales del FMI se cubren en gran medida con la diferencia entre lo que recibe la institución y lo que paga por concepto de intereses; no obstante, el FMI está reexaminando este modelo de generación de ingresos como parte de su estrategia a mediano plazo.
En enero del 2007, una Comisión de Notables presentó un informe al FMI que recomienda nuevas fuentes de ingresos más acordes a la variedad de funciones que el FMI desempeña, tales como la supervisión y la asistencia técnica.
A cada país miembro del FMI se le asigna una cuota —basada en general en el tamaño de la economía del país en relación con la economía mundial— que determina su contribución a los recursos financieros de la institución. Cuando un país ingresa al FMI, suele pagar hasta la cuarta parte de su cuota en divisas ampliamente aceptadas (como el dólar de Estados Unidos,  el euro, el yen o la libra esterlina) o en derechos especiales de giro (DEG). Las tres cuartas partes restantes se pagan en la moneda del país.
Las cuotas se revisan cada cinco años, como mínimo. La revisión de 1998 dio lugar a un aumento del 45% en las cuotas del FMI. La revisión que concluyó en enero del 2003 no modificó las cuotas.
Como primer paso de un programa de reformas a dos años, se aumentaron las cuotas en otro 1.8%, mediante incrementos selectivos de cuotas del 2006. El total de cuotas ascendió  a alrededor de 338 mil millones de dólares para fines de septiembre del 2007.
Desde el año pasado China, Corea, México y Turquía aumentaron sus cuotas de participación en el FMI. Vienen más cambios.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *