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Arte y Cultura - November 30, 2007

“El Cascanueces”, un regalo de Navidad para los habitantes y los visitantes del Distrito Federal

Cartel de un evento musical
inusitado que se ha logrado
gracias al esfuerzo de
un grupo de soñadores
Foto: Cortesía Barush Martínez

Con un espectáculo que busca sentar precedentes, la Orquesta Filarmónica de las Artes y la Academia Mexicana de la Danza montarán este ballet clásico los días 1 y 2 de diciembre en la explanada del Monumento a la Revolución. Barush Martínez nos habla del montaje y de la OFIA, de la que es el Director General.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 29 de noviembre de 2007. El ballet clásico navideño “El cascanueces” será puesto en escena este fin de semana en un espacio público de esta megalópolis. Se trata de una magna coproducción artística de la Academia Mexicana de la Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Orquesta Filarmónica de las Artes (OFIA), la cual tendrá como escenario el citado recinto histórico.

Este tradicional ballet de temporada navideña consta de dos actos, está basado en el cuento de E.T.A. Hoffman, “El cascanueces y el rey de los ratones”, participará en su montaje un elenco de casi 250 personas entre bailarines, músicos y coro, con una adaptación coreográfica de la Academia de la Danza Mexicana sobre la coreografía original de Marius Petipa y música de Pyotr Ilyich Tchaikovsky.

Cabe mencionar que ésta es la primera vez que ambas agrupaciones artísticas unen esfuerzos para realizar una temporada de esta dimensión de manera conjunta. Además, con ella, la Academia de la Danza Mexicana, dirigida por Lydia Romero, celebra su 60 aniversario.

Con motivo de esta novedosa e interesante propuesta, hablamos con Barush Martínez Gallardo, director general de la OFIA, joven y emprendedor músico, quien nos comenta los pormenores de esta producción y los orígenes y retos de esta muy joven agrupación musical. Por cierto, hablando de juventud, Barush tiene 24 años de edad y es el percusionista de la orquesta.

Barush, ¿cómo surgió este proyecto?

La OFIA va a cumplir un año, por lo tanto teníamos planeado hacer en diciembre un programa de gala navideño, que incluía tocar la suite “El cascanueces”, de Tchaikovsky. Entonces, en un café surgió la idea de también montar el ballet; así, una amiga coreógrafa me dijo que la Academia Mexicana de la Danza pensaba montar este ballet en diciembre en el Palacio de Bellas Artes y en el Teatro de la Danza por su 60 aniversario. Le hicimos la propuesta a la Academia, les encantó el proyecto y nos pusimos de acuerdo para hacer “El cascanueces”, en dos actos, con orquesta y coros en vivo. Esto fue aproximadamente hace unos cuatro meses, lo planeamos, platicamos cómo íbamos a desarrollar el proyecto e inmediatamente comenzamos a trabajar.

¿Qué representa montarlo en un espacio tan representativo de la ciudad como es el Monumento a la Revolución?

Los artistas estamos saliendo a la calle, estamos tomando los espacios públicos, en este caso el Monumento a la Revolución, que es superbonito e históricamente es parte de la cultura mexicana Aparte lo vamos a hacer con un “grand support”, un escenario que vamos a adecuar como si fuera un teatro a la italiana. Por obvias razones, por ser un evento al aire libre, el “grand support” no tiene toda la mecánica de un teatro, pero vamos a traer un sistema de proyección multimedia, un sistema bien padre, innovador, que va a dar las sensaciones y los sentimientos como si estuviera una escenografía. Además, tenemos un juego de iluminación superpadre, supernovedoso y abajo del “grand support” se va a hacer un foso de orquesta en el que vamos a tener a 70 músicos y el coro y el ballet. El “grand support” es como un gran templete con un sistema de audio e iluminación superpadre, y va a haber atrás una pantalla donde se va a hacer una proyección en back, que va a hacer las funciones de escenografía, dado que no tenemos ésta, junto con la iluminación.

Desde el punto de vista musical, ¿qué retos implica este montaje?

Hay varios aspectos, para nosotros como músicos sinfónicos es más difícil tocar al aire libre porque no tenemos la misma acústica que en una sala de conciertos, pero vamos a tener un juego de micrófonos para cada instrumento y un ingeniero de audio se va a encargar de ecualizar todo para que suene superbién, y va a haber un equipo de bocinas con buena sonorización para que suene muy bien.

¿Saldrá “El cascanueces” al interior del país?

Nos han hecho algunas propuestas para provincia, pero después del 12 de diciembre la Academia de Danza Mexicana empieza su temporada en Bellas Artes, por eso no nos da tiempo, sólo tendríamos el fin de semana del 7 y 8 de diciembre para alguna función. Hasta el momento no nos han hecho propuestas para estas fechas, así que creo que por el momento no las vamos a dar. En realidad, el objetivo principal del proyecto es acercar al público, crear un nuevo público, porque no toda la gente tiene la capacidad de pagar cierta cantidad de dinero para un lugar cerrado, de cupo limitado. Por ello, nosotros estamos siendo accesibles para que la gente vaya, para que la gente nos conozca. Otro propósito de los artistas es mostrar al público lo que mejor saben hacer, y qué mejor que en el Monumento a la Revolución, ya que es un espacio superbonito, al que se le van a hacer muchas adecuaciones para que vaya la gente. Estamos esperando un aforo de 800 a mil personas por función y llegar al público de una manera libre. Además, el Monumento a la Revolución es muy accesible, pueden llegar por el metro o Metrobús, y Reforma e Insurgentes están muy cerca. Así, es como un regalo de Navidad para la ciudadanía.

¿Hay antecedentes en México de una producción similar?

Barush es un joven y
emprendedor músico de sólo
24 años de edad y además es
el percusionista de la orquesta
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Es la primera producción de este tipo que se hace en México; se hace “El lago de los cisnes” en el islote del lago de Chapultepec, con la Compañía Nacional de Danza, con apoyos de CONACULTA, de diversas instituciones oficiales y patrocinadores privados. Entonces ellos ya tienen todo un aparato que permite que eso funcione, en cambio nosotros, con nuestros escasos recursos, estamos intentando hacer un proyecto de esas magnitudes. Así, “El cascanueces” es la primera vez que sale a la calle y en un “grand support” para todo público, con entrada libre, así, pues, tenemos la primicia y esperamos hacerlo superbién para que la gente lo disfrute y se vuelva una tradición cada año, una tradición navideña, y no sólo en el Monumento a la Revolución, sino también buscar otras sedes y salir al interior de la República quizás al extranjero. Como te digo, el propósito es consolidarnos, por eso nos estamos aventando este proyecto grande y toda la gente, los músicos, los bailarines y los técnicos queremos hacer una representación artística de gran calidad, todos estamos con la mejor disposición de hacer un excelente trabajo.

¿Qué nos puedes decir de la Orquesta Filarmónica de las Artes?

Es una orquesta integrada por amigos, cuyos músicos son de todas las instituciones musicales del país, de las mejores, como el Conservatorio, la Escuela Nacional de Música de la UNAM, de la Escuela Superior de Música –donde yo estudio–, de la Ollin Yoliztli, de la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, de la Orquesta Sinfónica de Marina…

¿Quién los subvenciona, qué apoyos tienen?

No contamos con recursos, somos una orquesta independiente. Para esta gran función, tenemos el apoyo de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, la cual nos pone el “grand support” y cubre las necesidades técnico-operativas. También en la Academia Mexicana de la Danza el vestuario y demás corre a cuenta de los alumnos, de la propia escuela. Por otro lado, nosotros estamos sufragando los costos de la orquesta, ya que no nos apoya ninguna institución, así las cosas hemos tratado de gestionar en la iniciativa privada donaciones. Nuestro objetivo es consolidarnos como una orquesta profesional, competitiva y ser una de las mejores del país.

En este sentido, ¿qué se puede esperar de la orquesta este fin de semana?

Es la primera vez que hacemos un proyecto de este tipo porque siempre hemos tocado conciertos, sinfonías, sonatas…, cosas así, pero es la primera vez que tocamos este tipo de música. No es lo mismo tocar música sinfónica que acompañar a un ballet, y en este caso somos acompañantes de un ballet, por lo tanto sí es un reto para nosotros y también para Abraham Vélez Godoy, el director de la OFIA, muy joven, capaz y talentoso, será un gran reto para él dirigir a la orquesta, pues debe hacer los ajustes necesarios para los tiempos de los bailarines, y guiar a los músicos, evitar que se desinfle la orquesta. Sí, es un reto para nosotros, pero esperamos dar una excelente función, un concierto de gala que le guste a la gente. Al ser acompañantes, tenemos que dar el tiempo de los bailarines, en una sinfonía uno sigue al director, pero ahora éste seguirá a los bailarines, entonces el reto es hacer una conjunción interdisciplinaria para que todo esto funcione. Además, musicalmente hablando, Tchaikovsky no es nada fácil, parece fácil, pero no lo es. El director lleva seis meses estudiando la partitura, ensayando con la orquesta para hacer un excelente trabajo. A final de cuentas, el reto final es que a la gente le guste. En este sentido, todo lo que hacemos los bailarines, los músicos y los técnicos es por el público, por ello, si al público le gusta, si no deja de aplaudir, ésa será nuestra mejor paga. También hay que señalar estamos trabajando con unas chicas que se llaman CUE 7, Gea Hernández y Jessica Elizondo, ellas están haciendo la producción.

¿Cómo crees que será la reacción del público?

Bueno, vamos a captar un público diverso, que tal vez no sabe lo que va a ver. La semana pasada fuimos a repartir invitaciones en la calle, cerca del Monumento, pues queremos captar todo tipo de público y crear uno nuevo. Hay que tener presente que “El cascanueces” es un cuento para niños, maravilloso, muy accesible, más digerible, no es como otras obras de ballet que exigen cierto tipo de conocimiento artístico para entenderlas, por eso esperamos que la gente lo disfrute, ya que las proyecciones multimedia son muy padres y el vestuario es muy bonito. La gente nunca dejará de estar atenta, tendrá al ballet, la orquesta, así habrá varios puntos de atención que puede enfocar. Sin duda, sí es un reto estar en un espacio abierto haciendo este tipo de espectáculos, pues no sabemos qué respuesta tendrá la gente, pero creo que les va a encantar.

¿Qué tal suena la OFIA?

Me da mucho gusto decirlo, mira, la primera vez que tuvimos la idea de formarla nos juntamos Abraham, Mario Salas y yo, hicimos una convocatoria, invitamos a amigos… El primer ensayo fue algo muy chistoso, pues sólo había una flauta transversa, dos clarinetes, un contrabajo, una viola, un chelo y las percusiones, entonces pensamos que había sido un fracaso, pero seguimos trabajando y antes de los seis meses ya éramos 60 músicos. Hoy por hoy ya somos setenta músicos y la OFIA, dentro del gremio musical, ya es conocida e incluso nos estamos dando el lujo de audicionar a nuestros instrumentistas. Así, te puedo decir que la sección de maderas es una de las mejores de México, ya que tenemos excelentes fagotistas, flautistas, oboístas… De esto puedo sentirme orgulloso, todavía no somos la OFUNAM, por ejemplo, pero, en nuestra breve existencia, tenemos un buen nivel artístico-musical.

¿Entonces el inicio fue desalentador?

Mira, al principio hubo un poco de apatía, pero yo creo que todo se resuelve con trabajo. La relación entre los músicos es muy cordial, todos somos amigos, así, cuando tocamos, el director en el podio y nosotros somos músicos, pero una vez que se acaba la música y el director se baja del podio todos somos grandes amigos, todos nos divertimos, esto es algo muy bonito, es algo que me gusta mucho. A veces sí hay algunos roces, pero nos juntamos después de las funciones y hacemos una retroalimentación, estamos todos y empezamos a comentar lo sucedido, los aciertos y los errores. La retroalimentación es bien positiva y hace que los músicos se sientan parte del proyecto, ellos ya dicen “Toco en la OFIA” y se sienten orgullosos, eso a mí me llena porque es como si fuera mi bebé, algo que soñé e imaginé en un momento dado, y con trabajo y disciplina se ha dado. Voy a citar a Jean Paul Sartre, quien dijo “El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños”, y eso es bien cierto. Entonces, hay que creer en lo que uno quiere y hacerlo con mucha pasión, ser apasionado, ya lo demás viene solo, aunque no todo son éxitos, pues para estar en donde estamos, en el poco tiempo que tenemos, hemos superado muchas dificultades artísticas. También tenemos un problema muy grande: no tenemos recursos, todas las empresas para apoyarte dicen que necesitas ser muy reconocido y las instituciones oficiales ya tienen destinadas sus partidas presupuestales, aparte, en los dos últimos sexenios, ha habido recortes a la cultura, entonces cada vez hay menos presupuesto. Pero en realidad no es un gran problema, lo interesante aquí es poder mediar entre las instituciones y la iniciativa privada, hacer una conjunción y tener éxito, pues precisamente muchas orquestas se han formado y han fracasado por este factor, ya que no es lo mismo tener un grupo de cámara o una pequeña orquesta que tener una sinfónica, que involucra muchas cosas más, más músicos, más logística, y nosotros queremos ser una de las mejores orquestas del país. Esto es el pan de cada día, lo que hemos hecho es ser nuestros propios productores, planeamos nuestra propia temporada, hacemos presupuesto de acuerdo con ésta y vamos con empresas. Hay patrocinadores que nos apoyan en especie, con carteles, programas de mano; otro, con el “catering”; otro, con el transporte; en el gobierno hay mucha burocracia y muy poco apoyo. Por nuestra parte, hacemos mucha difusión para que la gente vaya y disfrute un concierto, y lo que sale es para pagar los gastos de la producción, nosotros no nos llevamos nada, pero el objetivo es poder llegar a un gran patrocinador, y si no lo encontramos no importa, pero debemos ver la forma de poder seguir siendo autosustentables, es difícil, parece imposible, pero estamos viendo patrocinios económicos y en instituciones de gobierno. Así, poco a poco, ahora somos autosustentables, pero no lo vamos a ser todo el tiempo, es muy cansado, los músicos dicen “Nos encanta este proyecto, pero también necesitamos ganar dinero”, y tienen razón, entonces estamos llegando a acuerdos, pues el objetivo es lograr que la OFIA tenga apoyo privado y gubernamental. Más o menos, se requieren 10 millones de pesos para sostener una temporada anual de la orquesta. Después de “El cascanueces”, y hasta abril de 2008, tenemos una gira que incluye Guadalajara, Monterrey y Cancún, además aquí, en la ciudad de México, tenemos una serie de conciertos en la Casa del Lago, en el Monumento a David Alfaro Siqueiros… También tocamos para corporativos y tenemos varias funciones. De esta manera, este bebé va gateando, da señales de vida.

¿Algo más, Barush?

Invito al público a que nos vaya a ver, que lleve ropa abrigadora, que llegue con tiempo suficiente para apartar su lugar, más o menos una media hora antes de la función, porque seguramente va a haber mucha gente. Deseo que disfruten “El cascanueces”, esto es lo más importante, que la gente vaya, que lleve a los niños, y se todos se lleven un buen sabor de boca. La orquesta estará en el extremo opuesto del Monumento y atrás está el gran plantón de los maestros, que por supuesto también están invitados, concluye con una sonrisa este joven músico, amable y emprendedor.

Las funciones de “El cascanueces” se efectuarán el sábado 1 y el domingo 2 de diciembre a las 19 horas en el Monumento a la Revolución, sito en la Plaza de la República, muy cerca de las estaciones del metro Revolución e Hidalgo, de la línea 2. La entrada es libre.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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