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Música - November 24, 2007

“Alma Calentana” gana el XII Concurso de Sones y Gustos “J. Isaías Salmerón”, en Tlapehuala, Guerrer

El grupo 'Alma Calentana', está
integrado por Ranferi Hernández
Luciano, Job Luciano Andrés,
Julio César Díaz Chamú, Ricardo,
Arcadio y Juan Alonso Valle
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Crónica de un concurso de música tradicional mexicana

"Alma Calentana" gana el XII Concurso de Sones y Gustos “J. Isaías Salmerón”, en Tlapehuala, Guerrero

A Galileo y a la señorita Anagrama, que me pedían esta nota, con afecto.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Tlapehuala, Guerrero. 16 de noviembre de 2007. Son casi las 19 horas cuando arribo a este municipio calentano, procedente de Ciudad Altamirano, donde se realiza la vigésima edición de la Feria del Sombrero. Casi a la entrada, sobre la carretera, se aprecia el monumento dedicado al compositor José Isaías Salmerón Pastenes, legendario músico calentano oriundo de este risueño pueblo. Aquí se elabora el típico sombrero calentano de palma y el pan de suelo o liso. También es la sede del XII Concurso de Sones y Gustos, al que se dan cita los mejores músicos calentanos. O algunos de los mejores.

A pesar de que las sombras empiezan a poblar el horizonte, el calor aún se siente con fuerza. Aunque, para los calentanos, la noche está fresca. El inicio del concurso estaba anunciado a las 18 horas, sin embargo, se ha retrasado. Atravieso la Unidad Deportiva homónima del célebre músico tlapehualense y entro a las instalaciones de la Feria. Me alegra ver en la entrada a don Andrés Galván, violinista y cantor, y más alegría aún me causa que me recuerde. Nos saludamos con un abrazo y quedamos de vernos más al rato.

Hay puestos de pan, joyería, sombreros, dulces, tacos, zapatos, discos, ropa, juegos mecánicos… En las canchas de basquetbol juegan unos jóvenes. Apenas comienza a llegar la gente. Me dirijo hacia el costado derecho, donde se efectuará el concurso. Ya está listo el templete, y las hileras de sillas ya casi están ocupadas en su totalidad. Al fondo, la vistosa escenografía formada por paliacates rojos, sombreros, una pintura de una pareja de bailadores, la torre y la cúpula de la iglesia, un contrabajo, pan y, la cereza del pastel, un enorme sombrero calentano en el centro, como una corona autóctona. También el nombre del concurso y del premio y… unas lamentables y lesivas faltas de ortografía.

Mi llegada al lugar coincide con la de los hermanos Salmerón, grupo de música calentana cuyos integrantes son nativos de Tlapehuala y residentes desde hace muchos años en la capital de la República. Alcanzo a distinguir entre el público a Ángel Huipio, músico de Huetamo, a quien saludo de lejos con un gesto, pues está ocupado con un amigo de San Miguel Totolapan.

Veo algunos músicos, varios muy jóvenes, incluso algunos casi niños, casi adolescentes. Entre las sillas distingo que me llaman la atención con una mano. Es “El Palillo”, menos conocido como J. Natividad Leandro Chávez. “Qué memoria”, pienso al dirigirme a saludar con un sincero abrazo a este gran violinista de Ajuchitlán del Progreso, que frisa los ochenta años. Saludo a su hermano Santiago, a Nemorio, a Félix, sus compañeros músicos. Inquiero por la familia Cambrón Figueroa y me dice “Palillo” que andan por ahí, que ahorita llegan. “¿Vino Galileo?” “No”, me responde. Ni modo, otro día hablaré con este gran apasionado de la música calentana. Quedo de verlos en un rato.

En una mesa colocada ex profeso frente al escenario comienza el registro de los grupos participantes. Se les pide el nombre del grupo, de los integrantes, lugar de procedencia y del tema. En total suman ocho, la mayoría de Tlapehuala. Así, con un retraso aproximado de dos horas respecto del horario anunciado, inicia el XII Concurso de Sones y Gustos “J. Isaías Salmerón”, Premio Bardomiano Flores Frías, con la participación musical de Los Salmerón, que acompañan en el escenario a unos invitados especiales, unos bailadores de Zirándaro de los Chávez, famoso lugar precisamente por su amor al baile calentano, encabezados por Juan Mora. A pesar de bailar en cemento, se aprecia el arte, la pasión y el amor por la tradición de dos parejas adultas, tres niñas y dos niños, que se suceden por parejas durante cada pieza e incluso terminan todos juntos en el escenario. Después subió al estrado un grupo de niños de Huetamo, que ya cultivan la música de sus ancestros.

A continuación, Carlos Mondragón, el maestro de ceremonias, pidió que subieran los bailadores zirandenses, para entregarles un reconocimiento. En tanto llegaban éstos, Juan Mora pidió la palabra, y habló con voz fuerte: “Muy buenas noches a todas las personas que acompañan este importante evento, quiero hacer mi participación no a manera de reclamo, sino a modo de sugerencia. El baile calentano cada día se está perdiendo, pero mientras haya músicos, y buenos músicos, como los tiene Tlapehuala, nuestro baile, el baile de los nuestros, no va a desaparecer. Zirándaro, nuestro pueblo querido, es parte de esa tradición de bailadores, bailadores de tradición, pues no hemos aprendido a bailar en las academias de Bellas Artes o de la Escuela de Danza de Acapulco, sino que hemos venido aprendiendo de nuestros padres, de nuestros abuelos y de generaciones atrás. Desafortunadamente, la manera en que acondicionaron este local no fue el óptimo, ya que estamos acostumbrados, y permítanme jactarme de ello, a hacerlo como se hace tradicionalmente: en una tabla, la tabla en una cepa, en la cepa, dos cántaros, y ésa es la manera de como estamos acostumbrados a bailar los sones y gustos de nuestros antepasados. Yo los invito, señores organizadores, que si quieren preservar bien nuestras tradiciones, empecemos con esa acción. Bailar en cemento no es nada fácil, el cansancio de nuestros compañeros participantes y el propio hubiera sido motivo para que en el primer son y gusto quedáramos ahí, cansadísimos… El bailar en la tabla demuestra quién es el buen bailador, por eso yo los invito a que preserven esta tradición haciéndolo como debe ser, muchas gracias”.

Los aplausos del público intentaron mostrar que lo apoyaban en sus justas apreciaciones. Incluso no faltó quien gritara a voz en cuello: “Muchas gracias, Zirándaro, bienvenidos a Tlapehuala”. Por su parte, Julio César Parra Santamaría, presidente del Comité Organizador de la XX Feria del Sombrero Tlapehuala 2007, sólo atinó a decir: “La verdad, tienes toda la razón”.

Posteriormente, Parra Santamaría hizo entrega de reconocimientos, a nombre del H. Ayuntamiento de Tlapehuala y del Comité que preside, a José Luis Rojas Manzanares, “por haber organizado la primera feria, que se realizó del 12 al 20 de noviembre de 1988 en los terrenos del Campo Deportivo Otoniel Radiela”, a Evaristo Rodríguez Hernández, a Mario Antunez Uriostegui –quien mencionó que en la Quinta Feria del Sombrero se organizó el primer concurso del son calentano– y a Lauro Vicente Arzola, quien invitó a todos los tlapehualenses “a contribuir para que esta feria se supere y ponga el alto el nombre de nuestro pueblo”, y señaló que el grupo de Los Salmerón siempre se ha distinguido por mostrar su amor a Tlapehuala. Según los organizadores, todos ellos fueron fundamentales para la realización de la Feria del Sombrero.

Enseguida, Anabel Balbuena, secretaria del Comité, llevó a cabo el sorteo para ver en qué orden participarían los grupos inscritos en el concurso y añadió de manera casual: “Precisamente quisimos traer a los bailadores de Zirándaro para llamar la atención de los jóvenes y rescatar el baile a la manera tradicional”. Mientras se definía el orden de participación, Mario Ruiz Santamaría, director de Arte y Cultura del municipio de Pungarabato, anunció la realización del Primer Concurso de Música Regional Calentana, en dos etapas, los días 24 de noviembre y 1 de diciembre en la Expo de Ciudad Altamirano.

Para aprovechar el tiempo, Carlos Mondragón nombró a las personalidades que nos acompañaban esta noche. En la mesa de honor están Aurelio Santamaría Bahena, presidente municipal, el síndico procurador Sotero Castro de la Concha, Julio Parra Santamaría, presidente del Comité de la feria, Anabel Balbuena, secretaria del Comité… Asimismo, mencionó a los integrantes del jurado, “cuya decisión será inapelable: José María Aburto Duarte, escritor y cronista de Ciudad Altamirano; el ingeniero Vicente Téllez Navarro, de Santa Ana del Águila, del municipio de San Miguel, y Damián Cortés Braulio [espero haber escuchado bien este nombre entre el barullo del momento], músico reconocido y responsable del jurado”.

Luego nombró a los otros invitados especiales: Lauro Vicente Arzola, Mario Antunez Uriostegui, José Santos Reyes Laguna, Bolívar Ochoa Díaz –cronista municipal de San Miguel Totolapan–, Evaristo Rodríguez Hernández, José Luis Rojas Manzanares, Fulgencio Díaz, Verónica Leonides González, de Ajuchitlán, Ángel Huipio Santibáñez, de Huetamo, Emilia Mendoza Salgado, de Arcelia, entre otros. Además de las bellezas: Brenda Maldonado Mendoza, reina de la Feria del Sombrero 2007; Griselda Santamaría Arroyo, reina del 60 aniversario del H. Ayuntamiento de Tlapehuala, y Sohemi Téllez Salinas, reina de las Fiestas Patrias de Tlapehuala.

Aurelio Santamaría, Presidente
Municipal de Tlapehuala y
J. Natividad Leandro Chávez,
“El Palillo”, gran violinista de
Ajuchitlán del Progreso, bien
acompañados por bellezas del lugar
Foto: Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Ya definida la lista de participación, se dio paso al concurso, con el primer participante, el Grupo Regional Flaviovitan, de Tlapehuala, que interpretó “Canto a Tlapehuala”. Luego siguieron Los Salmerón, formado por Hugo, Rigoberto, Juan y José Guadalupe Salmerón García, que cantaron una composición de este último: “Así es mi tierra”. Antes de tocar, Rigoberto, director del grupo, leyó una síntesis de la obra musical de Isaías Salmerón.

El siguiente participante fue Juan Alonso Valle, de Tlapehuala, con el tema “Gusto a mi región”, que fue acompañado por el grupo Flaviovitan. Después tocó el turno al Grupo Regional Calentano, originario de El Cantón de Guerrero, municipio de Ajuchitlán, integrado por Pedro Ignacio Pablo, Benigno Julio Crispín, Magdaleno Braulio y Maximiliano Julio Crispín, con el tema “Tradiciones”, de Pedro Ignacio, quien invitó a los presentes a escuchar con atención la letra de su gusto, en el que habló del apego a sus costumbres y que los identifican como calentanos, que cerraba el estribillo: “Ya no volverán…”.

Luego siguió el grupo Alma Calentana, de San Juan Mina, Tlapehuala, integrado por Ranferi Hernández Luciano, Job Luciano Andrés, Julio César Díaz Chamú, Ricardo, Arcadio y Juan Alonso Valle –quien así participó en tres ocasiones– , con el tema “A mi Tlapehuala”, de Ranferi, quien dedicó su gusto a los artesanos de sombreros de las comunidades tlapehualenses.

A continuación subió al escenario el grupo El Gavilancillo del Violín, de Tlapehuala, formado por Pedro Paredes Chamú, Gustavo Paredes Nájera, Esteban Maldonado Miranda y Cristian Salmerón Bejarano, que participaron con el tema “Pueblo primoroso”. Luego siguió el Conjunto Regional Ajuchitlán, integrado por J. Natividad Leandro Chávez, Nemorio, Santiago Leandro Chávez y Félix Feliciano Rayo, que fueron presentados por la maestra Jovita Cambrón Figueroa, quien hizo un esbozo biográfico de “El Palillo” –a mi parecer, un digno candidato al Premio Nacional de Ciencias y Artes– y pidió un aplauso a los maestros de esta música tradicional mexicana como Ángel Tavira Maldonado, Juan Reynoso Portillo, Zacarías Salmerón, el Conjunto Regional de Alfonso Salgado, Evaristo Galarza, Plutarco Ignacio, Bardomiano Flores, Juan Bartolo Tavira, Guadalupe Tavira y “todos los que se me puedan escapar en este momento”. El tema con el que participaron fue “De Ajuchitlán a Tlapehuala”.

Finalmente, el último de los participantes fue el grupo de Los Ticuchis, presentados como de Zirándaro de los Chávez, Guerrero, integrado por Andrés Galván, Faustino Gutiérrez y José Cruz –estos dos radicados en Huetamo, Michoacán– , con el tema: “El presidente”. Sin duda, músicos con un sabor y tono antiguo, en periodo de desaparición. Desafortunadamente, no cumplieron con todos los requisitos de la convocatoria.

Posteriormente, un suceso feliz: J. Natividad Leandro Chávez recibió un homenaje y un estímulo económico por parte del Comité de la feria, el H. Ayuntamiento y el pueblo de Tlapehuala –que se honran al honrarlo– por su gran trayectoria musical. Sin lugar a dudas, como lo dijo el maestro de ceremonias, retórica y sentidamente, “lo consideramos un digno representante de la música folclórica regional… un hombre cumplido, un caballero, ejemplo vivo de apego al deber, espiritualmente más noble… En esta ocasión, le rendimos tributo al hombre, al músico por excelencia, hoy, los tlapehualenses, custodios de la música folclórica regional, de la mano del icono de la misma, nuestro orgullo, don Isaías Salmerón Pastenes, queremos reconocerle sus merecidísimos aportes a la música regional… Maestro insigne, al que todos admiramos, señor, amigo querido, maestro excelso, hombre cabal, usted representa el mejor testimonio de nuestra historia musical, desde los inicios del siglo XX, que su ejemplo perdure, que la juventud se enseñe y su recuerdo los conforte, hombre de paz y de bien, felicitaciones”.

Enseguida hizo uso de la palabra el presidente municipal de Tlapehuala, Aurelio Santamaría Bahena, quien agradeció, a nombre del Ayuntamiento que preside, la participación de los músicos en el XII Concurso de Gustos y Sones “J. Isaías Salmerón” y dio la bienvenida a los visitantes de los diferentes municipios de Tierra Caliente presentes esta noche. Agregó: “Quiero resaltar que fue una decisión del comité organizador y de este honorable Cabildo reconocer a los creadores de esta feria, ellos decidieron que Tlapehuala tuviera su Feria del Sombrero, hoy seguramente estarán satisfechos de lo que sembraron, pues gracias a ellos Tlapehuala y los tlapehualenses tenemos una feria muy bonita”.

También destacó la labor realizada por el Comité de la Feria, “a Julio Parra Santamaría, a Anabel Balbuena, al contador Santiago y a todos sus integrantes”. Añadió que el 20 de noviembre Tlapehuala cumple 60 años como municipio, por lo que se les rendirá un homenaje a los forjadores, como Andrés Jaimes Rojas, y finalizó con un “Viva Tlapehuala”.

Además, dijo que fue decisión del Cabildo y del Comité de la Feria entregar un reconocimiento a “quien ya se le considera una leyenda viviente, un gran violinista, el señor J. Natividad Leandro Chávez, más conocido como ‘El Palillo’, un aplauso porque hoy lo tenemos vivo, y queremos entregarle este reconocimiento, muy humilde, pero un reconocimiento de este pueblo generoso que es Tlapehuala. Me voy a permitir entregarle este reconocimiento y este estímulo, un aplauso para ‘El Palillo’, que se oiga, de su corazón, pase, señor, por favor. [‘El Palillo’ se acerca al frente del escenario.] A nombre del Comité y el Ayuntamiento, le hago entrega de este reconocimiento y este estímulo, por su gran trayectoria, que le reconoce el pueblo de Tlapehuala y todos los presentes”, le entrega un diploma y un sobre y le da un abrazo. Aplauso del público y vivas al músico de Las Lajas.

Mientras se da a conocer el fallo del jurado, un poeta sube a declamar un poema de su inspiración. Lamentablemente no pude hablar con él ni escuché su nombre, pero sí unos versos dedicados al sombrero de Tlapehuala, que comienza así:

Sombrero tlapehualense
Sombrero tan bien armado
Tu calidad me convence
Porque eres tan afamado
Mi sombrero calentano
Cómo luces muy ufano
En tus trenzas y color
En tu palma entretejida
De mi pueblo está la vida
De tu artesana labor…

Luego, Anabel Balbuena anuncia que, según el jurado, hay un empate entre Alma Calentana y Conjunto Regional Ajuchitlán con 79 puntos, y los jueces dispusieron que vuelvan a interpretar su tema. Así, sube en primer lugar el grupo Alma Calentana, seguido del Conjunto Regional Ajuchitlán. Para este momento, el público ya se ha formado un pronóstico. Hay un consenso: Pedro Ignacio o “El Palillo” por el primer lugar.

El jurado delibera; la maestra Jovita anuncia que el Conjunto Regional Ajuchitlán tocará un son, pues no sólo hay artesanos de sombreros en Tlapehuala, sino también panaderos, que hacen el pan liso o de suelo, por lo que tocarán el son “Los panaderos”. Entonces J. Natividad le dice a Jovita que no hay bailadores, que antes ese son se bailaba, así que la maestra invita al público a bailar en el escenario. Este son es muy parecido a los que se denominan “sones de costumbre” en la región huasteca. Nadie baila. “El Palillo” liga continuamente “El gusto federal” y “La tortolita”, que son aplaudidos por la concurrencia.

Posteriormente, Julio Parra Santamaría y Brenda I suben al escenario. Parra anuncia los premios: tercer lugar, con 77 puntos, Conjunto Regional Calentano de Pedro Ignacio, la gente grita “fraude, fraude…”, le entrega tres sombreros y mil pesos en efectivo; segundo lugar, con 80 puntos, J. Natividad, dos mil pesos y tres sombreros, el público celebra con algunos “bravo”; primer lugar, Alma Calentana, con 81 puntos, tres mil pesos y tres sombreros. Se escuchan algunos aplausos, que no son suficientes para acallar los gritos de “fraude, fraude…” del público, que da señales de ser mejor juez que los que integran el jurado.

Pasan de las 22 horas. La gente, súbitamente, comienza a dispersarse, a caminar por los pasillos de la feria, a comentar lo sucedido. Julio aún tiene tiempo para agregar: “Quiero agradecer a todos los participantes su presencia y decirle al pueblo de Tlapehuala que CONACULTA no nos quiso apoyar para los premios, tampoco el gobierno federal ni el estatal, la premiación corrió a cargo del comité de la XX Feria del Sombrero y el H. Ayuntamiento de Tlapehuala. Muchísimas gracias, quedan invitados al 20 de noviembre a partir de las cinco de la tarde…”. Los técnicos del sonido de inmediato ponen música de banda que sale estruendosa por sus grandes bocinas. Me encamino, con varios de los músicos, a cenar pozole en un puesto de la Feria, cortesía del Comité. Me cruzo con Pedro Ignacio. Triste, algo dolido, me dice que su mayor inconformidad se debe al jurado, a que fueron personas que no sabían de música. “Ponlo en tu nota. El jurado debe ser gente que conozca de esta música, no personas improvisadas”. Mientras ceno, me doy cuenta que el calor persiste y el cielo está estrellado. Así es la Tierra Caliente de Guerrero, cuna de grandes músicos, artistas y artesanos. Y esta crónica también está dedicada a ellos.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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