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Por la Espiral - November 13, 2007

La otra Cumbre

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La otra Cumbre
-Castigo de la IED
-Los retrógradas

Hemos insistido en la necesidad de cambiar formatos y contenidos en las distintas cumbres, foros, encuentros y asambleas anuales que tienen epicentro en distintos lugares del planeta, lo mismo para el conclave de los países más desarrollados que para los  atrasados.
    La pasada Cumbre Iberoamericana deja en evidencia lo lejos que está América Latina de encontrar puntos de comunión para avanzar hacia estructurar un orden común mediante un bloque único.
    Una vez perdido el liderazgo de México en el concierto latinoamericano, aparecen dos posiciones muy claras encaminadas a escindir en dos bloques económicos al continente americano: el bloque del Norte con el TLCAN-NAFTA que podría llegar hasta Panamá; y el Sur con la Comunidad Sudamericana de Naciones y una posible unión energética.
    Las diferencias ideológicas entre los políticos y gobernantes de América Latina son la manzana de la discordia para los que asumen un rol  anticapitalista, globalifóbico y antiyankee y por ello chocan  contra de otros grupos que consideran que de ese discurso ya tuvo suficiente la región en sus horas más bajas.
    Hay una imposibilidad actual de entendimiento y de conciliar intereses a favor de apostar por la democracia y la maniobra de la política económica, fiscal y social para corregir desigualdades.
    La figura de Hugo Chávez en pos de dictador en Venezuela es anacrónica cuando el mundo intenta construir en el andamiaje de la democracia los ladrillos de la oportunidad económica que suscita el libre mercado, nuevamente por encima de las urnas surgen lidercillos peligrosos de discurso facilón, de quehacer populista y de mano dura que le roban a su pueblo y sus generaciones la oportunidad de mejorar en bienestar, desarrollo y crecimiento.
 Un pueblo sometido jamás será un pueblo feliz, ni capaz de sacar lo mejor de sí mismo para innovar, crear, competir, buscar oportunidades de superación. 
Lo de Chávez y Venezuela es asunto de los venezolanos, lo de buscar contaminar a otros países de la región nos inmiscuye a los latinoamericanos y es por ello de peligrosa comparsa que otros mandatarios lo secunden.
A COLACIÓN
    El peligro del populismo de mano dura amenaza a los flujos de capitales que llegan a América Latina, así como a las notas de las empresas calificadoras y eso, en un mundo con tanta competencia global para atraer flujos de divisas es demasiado riesgoso.
    El reciente roce internacional conocido por todos gracias a los medios de comunicación,  entre Chávez, el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el Rey Juan Carlos, atrapa en el trasfondo las tensas relaciones entre el poder ejercido por Chávez y el papel económico de las empresas multinacionales y transnacionales  españolas asentadas en Venezuela.
    Aunque Chávez afirma que el socialismo que él busca imponer en su país comulga con la iniciativa privada, lo que no ha matizado es que, lo que no quiere, es la iniciativa privada extranjera.
    La Ley de Hidrocarburos de mayo del 2006 permitió al gobierno de Chávez que las empresas extranjeras ligadas a la energía y el petróleo se convirtieran en socias minoritarias del Estado, de tal forma las empresas estadounidenses ChevronTexaco y ExxonMobil, la británica British Petroleum, la francesa Total, la española Repsol YPF y la noruega Statoil  tuvieron que firmar la nueva conformación accionaria de las empresas en Venezuela dando a PDVSA más del 60% de su respectivo paquete accionario.
    Más de un año después Chávez podría estar encaminándose hacia la nacionalización de la Banca extranjera, en donde la presencia española es muy fuerte al igual que en el resto de América Latina.
    En el sector bancario venezolano tanto el BSCH como el BBVA tienen fuertes posiciones; otras empresas españolas en el país bolivariano son: Grupo Prisa, Repsol YPF, Telefónica y MAPFRE.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    La Inversión Extranjera Directa (IED) es una condición necesaria más no suficiente para el impulso de un país en su búsqueda de canales de desarrollo.
    En una balanza tendríamos que poner a la IED para sopesar sus beneficios y perjuicios  ocasionados en los países donde se anida, deberíamos decir que no siempre es la culpable de las distorsiones sino que avanza hasta donde cada gobierno y su política le dejan hacer; muchas veces con abusos, violando legislaciones, arrasando en los ecosistemas como depredadores industriales, castigando las conquistas laborales y a veces ni siquiera aumentan los niveles laborales. Eso es cierto.
    Habría que añadir que se apropian de los recursos naturales y energéticos de los países y eso tarde o temprano tiene que disgustar. Pero quién tiene la culpa: ¿el gobernante que primero les abrió las puertas de par en par con todas las facilidades y promesas? ¿O las multinacionales y transnacionales cuyos accionistas decidieron arriesgar e invertir fuera de sus fronteras en países que son un volado?.
    Demasiado se ha tergiversado el uso de la IED, cuando debería apostarse por flujos orientados hacia proyectos de calidad, definidos así por un eje rector que tiene que ser en este caso puesto en firme por el gobierno receptor.
    Los males se presentan cuando no hay eje rector y entonces la IED se aprovecha.
    Siempre hemos dicho que Argentina nos ha brindado un referente negativo a fin de evitar que en México suceda una privatización de PEMEX como la que allá hicieron con YPF.     Otro referente, igual en lo negativo, lo proporciona Venezuela. 
Así es que para asegurarnos IED de calidad debemos darle a ésta un marco de certeza de que somos socios serios, negociadores de nivel y lo suficientemente listos para delinearles hasta donde pueden llegar, hasta donde queremos  y necesitamos los recursos foráneos.
    Malas negociaciones y malas privatizaciones son un riesgo a futuro. Veámoslo en  México en las concesiones a los  bancos extranjeros, ni el Banco de México, ni la Comisión Nacional Bancaria y de Valores frenan las  comisiones y su costo.
    La Banca es hoy en día más ineficiente y llena de fraudes que en ningún en otro tiempo pasado.
    ¿Quién tiene la culpa? Todos aquellos que no pusieron las reglas del juego con letras mayúsculas y es que es muy diferente entrar por la libre, hacer y deshacer; a aceptar, respetar y acogerse a condiciones. 
    Lo que no se hizo a tiempo los populistas como Chávez se lo cobran, eso genera desconfianza, nadie deseará invertir con mayor incertidumbre y un país sin inversión foránea es anacrónico  también. China e India dan el ejemplo.

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