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Música - November 9, 2007

Amatlán, Veracruz, la fiesta popular de huapango más importante de la Huasteca

Cartel de un evento musical,
gastronómico y cultural que
nadie querrá perderse.
¡Allá nos vemos!
Foto: Cortesía Patronato Pro
Huapango y Cultura Huasteca A.C.

Así lo afirma Santiago Pérez Gómez, presidente del Patronato Pro Huapango y Cultura Huasteca A.C. de este poblado, considerado como el primer eslabón de la Sierra de Otontepec, en el norte de Veracruz, y casi un santuario para los amantes de esta expresión musical

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 9 de noviembre de 2007. El pueblo de Amatlán se localiza a unos 12 kilómetros de Naranjos, en la huasteca veracruzana; en taxi, son 15 minutos desde esta cabecera municipal al pueblo. De la ciudad de México a Naranjos, en autobús cuyo origen es la Central del Norte, son siete horas de viaje. En automóvil debe de ser aproximadamente una hora menos, pues la ruta es la misma y la carretera sinuosa no permite ir a altas velocidades ni rebasar con frecuencia.

Pero, ¿cuál es la importancia de Amatlán? Su historia se remonta a tiempos prehispánicos, como lo atestigua el monolito de 1.70 metros que adorna su plaza, el cual se estima que data del siglo XIII y que es de influencia tolteca. Desde ese tiempo ha sido habitado por los teenek (huastecos), lengua que aún se habla en un barrio del pueblo; hoy, como en todo el país, predomina el mestizaje. Por el auge petrolero de inicios del siglo XX tuvo cierta relevancia, pero sólo durante un tiempo. Incluso, Samuel Manzano Lozano lo menciona en una estrofa de su famosa canción “Tampico hermoso”:

Mata Redonda, Chinampa y Amatlán,
Cozacomistle, Potrero y Cerro Azul,
Están rodeados de pozos sin contar,
Siendo un conjunto de gran excentritud…

Como en muchos pueblos de esta región eminentemente huapanguera, en Amatlán el son huasteco era el rey en fiestas y celebraciones civiles y religiosas por igual cuando no existían los medios de comunicación que hoy conocemos y que todo lo uniforman, todo lo homogenizan… Pero hubo un tiempo largo de sequía –algunos dicen que unos 30 años, como de 1950 a 1980; otros dicen que más, otros, que menos…; otros lo niegan–, en que casi no se oía huapango, en que sobrevivió a duras penas, en cantinas, en comunidades aisladas… En Amatlán, por ejemplo, hay ancianos que aún recuerdan a los viejos huapangueros locales, que no olvidan la vez que fue al pueblo el trío Cantores de Pánuco, del insigne violinista Juan Coronel Guerrero.

Sin embargo, hace 18 años, Amatlán comenzó a convertirse en el buque insignia de lo que podría denominarse la Armada del renacimiento del huapango, de la fiesta huasteca, de la cultura huasteca. En 1990, por iniciativa del maestro y pintor David Celestinos Isaacs y otros amatecos, se efectuó la Primera Fiesta Anual del Huapango, también denominada “Encuentro de las Huastecas”, simiente de la que, hoy por hoy, es la mejor fiesta popular de la región y, de paso, del auge que experimenta esta cultura en sus distintas manifestaciones, musical y dancística, principalmente, pero también en versería, libros de historia, antropología, de recuerdos, publicaciones diversas, impresas y electrónicas, y la proliferación de fiestas en otros pueblos huastecos veracruzanos que han seguido su ejemplo (Colatlán, Citlaltépetl y San Sebastián, por mencionar algunas; el Festival de la Huasteca, que lleva 12 ediciones, no puede entenderse cabalmente sin Amatlán, así como éste, en alguna medida, sin San Joaquín, Querétaro).

Con el transcurso de los años, la fiesta anual de Amatlán fue adquiriendo más fuerza e influencia entre los miles de huastecos interesados en conservar sus tradiciones, diseminados por la misma región –que ahora comprende a los estados de Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Puebla– y particularmente en toda la zona metropolitana de la capital de la República, conocida como la séptima huasteca: la chilanguense, que anualmente se dan cita en Amatlán para vivir tres días de fiesta, de convivio, de huapango.

Entre los factores que consolidaron la labor desarrollada por el pueblo de Amatlán, que año con año abre sus puertas a los miles de visitantes para hospedarlos –ahora, en los días de la fiesta, son más los visitantes que los habitantes–, se encuentran la formación del Patronato Pro Huapango y Cultura Huasteca A.C. y la entrega de un reconocimiento a los más destacados exponentes de la cultura huasteca: Sol Poniente, en honor del ídolo prehispánico que domina su plaza, ambos sucesos en 1993, año decisivo para la historia del huapango en México, aún pendiente de escritura. También 1999, cuando Miguel Alemán Velasco, entonces gobernador de Veracruz, acude a Amatlán y lo declara Catedral del Huapango, lo que le dio aún más impulso a esta fiesta huasteca.

Así, tras largos años de esfuerzos y logros, hoy Amatlán es un pueblo emblemático de la Huasteca, cónclave y cita obligada de huapangueros, versadores, bailadores y de todos los amantes del huapango –término que engloba tanto la expresión musical como la fiesta misma–. Santiago Pérez Gómez, joven y entusiasta promotor cultural, es integrante del Patronato amateco desde 2001, cuando era asistente encargado de oficina; actualmente es su presidente, y hoy nos habla en entrevista de la XVIII Fiesta Anual del Huapango, por celebrarse los días 23, 24 y 25 de noviembre.

Santiago Pérez Gómez, joven
y entusiasta promotor cultural,
es integrante del Patronato
amateco desde 2001
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Santiago, ¿cuántas personas han estado en las tres últimas ediciones de su fiesta?

En cada una de las últimas ediciones de este evento cultural han pisado tierra amateca alrededor de seis a ocho mil personas durante los tres días de fiesta, entre los que están los participantes que son, en promedio, de mil 100 a mil 200, ya sean bailadores, tríos, versadores, investigadores y expositores, provenientes de distintas partes del país, pero sobre todo de la región huasteca.

¿Qué los ha llevado a ser la mejor fiesta popular de huapango en México, como proclama el cartel de este año?

La antigüedad y que, gracias a la voluntad del pueblo de Amatlán, la fiesta sigue, porque en ocasiones hay apoyos de los institutos de Cultura, pero en otras no; a pesar de ello, el evento sigue siendo vigente y exitoso. Además, porque los participantes así nos lo manifiestan, nos dicen que es la primera fiesta popular de huapango en la Huasteca. Claro, hay otros concursos, festivales, etcétera, pero como fiesta del pueblo y para el pueblo es la primera. También hay que mencionar que todos los que llegan tienen su participación, nunca se ha excluido a nadie; porque no hay cartelera, los que única y exclusivamente van a participar en el evento, no; participan todos los que llegan a registrarse. Otro punto importante es la hospitalidad de los habitantes del pueblo, que abren las puertas de sus hogares para albergar a miles de visitantes. Y, por último, es y seguirá siendo el foro que impulsa a las nuevas generaciones, a los bailadores tradicionales y a los de academia, a los tríos, decimistas…, donde se hace entrega del máximo reconocimiento a las personas que han dedicado gran parte de su vida al rescate, preservación y difusión del huapango, el Sol Poniente de Amatlán, que consiste en entregar una réplica en bronce de la escultura prehispánica localizada en el centro del pueblo. Esta presea ha sido otorgada desde el año de 1993 a infinidad de personajes de la cultura huasteca, a personalidades como el “Viejo” Elpidio, Los Cantores de Río Pánuco, Raúl Pazzi Sequera, Paty Florencia, el doctor Norberto Treviño Zapata, Serapio “el güero” Nieto, los Hermanos Calderón, Juan Franco Loya, Nicandro Castillo, el “Negro” Marcelino, el doctor José Sierra Flores, Frumencio Olguín Nápoles del trío Armonía Huasteca, Heliodoro Copado de Los Camperos de Valles, los Hermanos Ledesma de San Joaquín, Querétaro, Epifanio Ramírez, Juan Francisco Nieto Gómez, Víctor Samuel Martínez Segura, Serafín Fuentes Marín, Darío Salazar, Humberto Munguía Morones, Epifanio Sarmiento Rubio, Rosita Del Ángel Valdés, Serafín Galindo, Elías Chessani y sus Huapangueros de Río Verde, Joel Castro, Víctor Escudero Estrada, Socorro Perea, Salvador Arteaga Pérez del trío Caporales de la Huasteca, Leopoldo Palencia, Ponciano Fajardo Martínez, Genaro Martínez Alonso y otros más de todas las regiones huastecas, quienes se han distinguido por ejecutar el huapango con maestría, por bailar o versar con propiedad, riqueza y soltura. También se le concedió a una institución educativa, que es la Máxima Casa de Estudios del estado, la Universidad Veracruzana.

¿Ya tienen alguna programación para este año?

La característica de esta festividad es que el programa de participación se va haciendo sobre la marcha, de acuerdo con las inscripciones de los tríos, versadores, trovadores, grupos de danza folclórica tradicionales y académicos. Lo único que se programa con anticipación son las presentaciones de materiales discográficos, libros… Por ejemplo, este año tenemos confirmadas hasta el momento las presentaciones de los discos de Griselda Rocha, de Pánuco; el de Misión Queretana, de Pinal de Amoles, Querétaro; el del trío Herencia Poblana, de Huauchinango, Puebla; y así, lo que surja sobre la marcha. Además, como es costumbre, nuestras tradicionales huapangueadas en el parque central.

¿Hay alguna sorpresa o evento especial para esta edición de la fiesta?
 
Sí, con el apoyo del antropólogo Román Güemes Jiménez, se está proyectando para este año el Maratón de Trovadores, para el que se ha convocado a participar a todos los trovadores de la región huasteca. Además, el Encuentro de Danzas Tradicionales y Autóctonas de la Huasteca, que ya se ha venido realizando en los últimos tres años por iniciativa del fundador del “Encuentro de las Huastecas”, el maestro David Celestinos Isaacs. Por último, en esta edición contaremos con algunas delegaciones estatales de la Comisión de Pueblos Indígenas.

Por último, Santiago, ¿qué significa para ti estar ahora al frente del Patronato?

Para mí es un cargo muy honroso y estoy contento de seguir trabajando para que este Patronato continúe con el propósito de su fundación, que es organizar la Fiesta Anual del Huapango “Encuentro de las Huastecas” y de esta manera poder continuar con el fortalecimiento de nuestra cultura, e ir teniendo una mejor logística, que cada vez es más difícil, pero no imposible, por la cuestión de los espacios del pueblo, que, como sabes, es rústico, no es cabecera municipal, pero, aun con las carencias que te menciono, los visitantes se van muy contentos por haber disfrutado tres días de fiesta auténtica. Ése es nuestro mayor reto: brindarles las condiciones adecuadas de infraestructura, haciendo gestión ante las autoridades municipales y estatales, así como seguir siendo considerados como la fiesta popular de huapango más importante de la Huasteca.

Si desea vivir una experiencia inolvidable y conocer más de nuestras auténticas tradiciones, visite este pueblo del norte de Veracruz, que espera a los visitantes con los brazos abiertos y su proverbial hospitalidad. Para más información, consulte la página del municipio: www.naranjosamatlan.gob.mx.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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