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Arte y Cultura - November 2, 2007

Ofrenda “chontal” con máscaras e instrumentos musicales típicos en el Museo Nacional de Antropología

El maíz y el cacao, son los
dos elementos centrales
de los presentes que se
ofrecen a los muertos
Foto: Cortesía INAH

Ciudad de México.- 2 de Noviembre del 2007.- (CONACULTA) Además de que son preparados para recibir el alma de sus difuntos en estas fechas, los altares instalados por los Chontales en el estado de Tabasco, representan uno de los medios fundamentales de vinculación de esta etnia con sus antepasados, a quienes les piden que intercedan por los vivos y den  buenas cosechas para la comunidad.

 

En ocasión de la celebración del Día de Muertos, a partir de este 31 de octubre en el Museo Nacional de Antropología (MNA), el público podrá apreciar un altar de los grupos chontales de grandes dimensiones, que ha sido instalado en el interior de una vivienda típica que ha sido recreada especialmente para la ocasión.

 

Miguel Ángel Rubio Jiménez, etnólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que este montaje forma parte de la exposición titulada Ancestros, viejos y sombras. Ofrendas chontales para los muertos, que ha sido montada conjuntamente con habitantes de la comunidad chontal de Tucta.

 

“La muestra no sólo incluye la ofrenda, sino también máscaras e instrumentos musicales típicos y se ha recreado el espacio doméstico en el que se llevan a cabo estas celebraciones, con la finalidad de que el público se adentre a la atmósfera en la que se efectúan estos rituales”, detalló.

 

Los altares domésticos dedicados a los muertos, detalló el investigador, se instalan los días 1 y 2 de noviembre. Consisten en grandes armazones verticales divididos en tres o cuatro partes donde colocan alimentos y productos cosechados en la región como sandía, melón, camote, plátano, entre otros.

 

“Cada elemento de la ofrenda tiene un simbolismo implícito, donde el punto central o el corazón esta representado por el maíz y el cacao, que mezclados dan origen a la bebida llamada pozol, que se sirve con un ramita de albácar encima”, abundó el etnólogo.

 

La instalación de las ofrendas, aseveró Rubio Jiménez, toma una tónica distinta al resto de otras poblaciones, toda vez que además de servir para dar la bienvenida a los difuntos en forma de ánimas, aires, sombras o espíritus, éstas son usadas como medio de petición, como en el caso de los santos patronos.

 

Mediante oraciones de los rezanderos y viejos patrones, los familiares invocan a sus muertos para pedirles favores para la reproducción de sus cosechas, pesca y actividades cotidianas, describió el investigador del INAH, al referir que no obstante esta tradición ha comenzado a tener  transformaciones por los cambios que presentan los chontales en términos de su religiosidad, con la llegada de nuevas doctrinas.

 

“Aunado a ello, se ha modificado su contexto cultural, social, económico y tecnológico, de manera que hoy los grandes altares de muertos que antes se realizaban, ahora son pequeños y con un número limitado de elementos”, dijo.

 

“Entonces esta ofrenda en el MNA busca reproducir este contexto en transición que en los próximos años ya no se podrán ver en las comunidades chontales”, concluyó el etnólogo.

 

El altar de Ancestros, viejos y sombras. Ofrendas chontales para los muertos, estará vigente durante 15 días en el vestíbulo del MNA, conjuntamente con una colección de fotografías de gran formato, una colección de máscaras que se usan durante los ritos de ofrecimiento e instrumentos musicales que acompañan estos actos.

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