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Por la Espiral - October 24, 2007

Carstens, reconocimiento

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Carstens, reconocimiento
-La apuesta del presidente
-Reconocimiento internacional

Encontramos mexicanos que van ganándose un respaldo internacional por su currículo  y su denodada experiencia financiera y comercial para encajar al dedillo en un mundo neoliberal, volcado hacia las razones del mercado.
    Generalmente son profesionistas expertos,  no siempre pragmáticos y totalmente  encaminados a  los números, las estadísticas, preocupados por lo cuantitativo más que por lo cualitativo.  El común denominador de todos ellos es su formación en maestrías y en doctorados en el extranjero, una buena parte en universidades en Estados Unidos.
    Casi todos han tenido que ver con el manejo de las finanzas en México, la política comercial, social y la estadística.
 Curiosamente los de primera línea son varones, ya hablaremos de ellos; los de segunda línea, son mujeres mexicanas, casos contados: Cecilia Martínez Leal, nombrada hace un par de meses como jefe de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa ONU-Hábitat; así como Alicia Bárcena,   secretaria general adjunta de Administración y Gestión de la ONU.
    Resulta muy interesante el contraste hacia el impulso y la promoción de carácter internacional de profesionistas mujeres versus profesionistas varones, aunque no por ello debemos dejar de mencionar que afortunadamente cada vez más mexicanos destacan en distintos asientos de organismos mundiales con un liderazgo admirable y con la responsabilidad de incidir más allá del entorno nacional.
    Entre los más notables sobresalen Agustín Carstens, José Ángel Gurría, Carlos M. Jarque y  Santiago Levy. Además del ex presidente Ernesto Zedillo, quien, sin ocupar, hasta el momento, asiento de cabeza en algún organismo internacional, goza en Estados Unidos de un papel destacable como asesor de distintas empresas, investigador universitario y conferenciante global.
A COLACIÓN
    Estos días nos enteramos del reconocimiento de “Secretario de Finanzas del Año” otorgado a Agustín Carstens, titular de la Secretaría de Hacienda, por la revista Emerging Markets del grupo Euromoney.
    El anuncio toma sitio en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional  (FMI) y del Banco Mundial (BM) en la ciudad de Washington.
    La distinción para Carstens, quien acaba de cumplir apenas un año al frente de la conducción de la política fiscal de México, llega después  de la aprobación del paquete fiscal y presupuestal del país para el 2008 en un Congreso que mantuvo muchos menos roces, en comparación con años pasados cuando incluso se llegó a paralizar el paquete económico hasta el linde del 31 de diciembre.
    Puede ser considerada una señal que el actual Congreso y Carstens, junto con su equipo, al frente de Hacienda, puedan en verdad trabajar por perfilar  esa gran reforma fiscal que todos estamos esperando: la progresiva no la regresiva.
    Es notorio que Carstens regresó a la esfera nacional demostrando una capacidad de corrección de los errores del pasado, sobre todo cuando, siendo subsecretario de Hacienda en el gobierno del presidente Vicente Fox y bajo la tutela de Francisco Gil Díaz, como titular, fue evidente  que la combinación resultó fatal.
    Después de los traspiés la salida de Carstens hacia el FMI, como subdirector gerente, le dio un bagaje y una nueva experiencia en un puesto que combina no sólo el conocimiento sino también obliga a hacer política de  alta intensidad.  
Me parece que ello nutrió y preparó al actual secretario para saber que su responsabilidad en Hacienda no descansa únicamente en su capacidad para correr modelos econométricos, ni en formular estrategias financieras o en detectar cismas económicos: Necesita igualmente hacer política, vender sus ideas, las iniciativas para reformar, tener habilidad para cabildear, convencer o corregir; para explicar los cambios financieros en un plano terrenal.
La presea de Emerging Markets es particularmente relevante, a pesar de ser “tempranera” y es anuncio de que en este sexenio quizá podemos avanzar en las reformas fiscales requeridas.
Del secretario Carstens esperamos todo su profesionalismo y dedicación, esa mismo que le acompañó durante muchos años cuando estuvo al frente de Investigaciones Económicas del Banco de México y que convirtió a dicha área en la más preciada para los jóvenes economistas en formación.
Las mayores solicitudes de becarios, de universidades privadas y públicas, señalaban hacia el Banco de México en cuanto a Investigaciones Económicas a pesar de ser la dirección  más árida del instituto central.
    En lo personal cuando estuve como becaria en Banco de México, no elegí Investigaciones Económicas, más bien el sistema financiero y me ubicaron en la Gerencia de Programación Monetaria. Fue una oportunidad gratificante.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Entre los profesionistas que van acumulando experiencia nacional e internacional así como Carstens, este año el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) contrató a  Santiago Levy,  como economista jefe y gerente general del Departamento de Investigación del organismo.
    Levy con tan polémico papel al frente del IMSS logró colarse a la esfera externa.
    Otro que no deja el BID es Carlos M. Jarque, el ex director del INEGI, quien  ha ocupado diversos cargos en la cartera del banco, pasando por el Departamento de Desarrollo Sostenible hasta el actual en el Escritorio de Parcerías Estratégicas.
    Otro personaje con buen puesto es José Ángel Gurría al frente de la Secretaría General  de la  Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
    Gurría, quien como secretario de Hacienda con el presidente Ernesto Zedillo tuvo sus sinsabores,  cada que pasa por México no deja de levantar ampollas por su marcado acento a favor de la privatización y el libre mercado.
    Como titular de la OCDE promueve la idea de la privatización del campo mexicano y, es más, dejó un estudio en cuestión en manos del Senado.
    De forma notoria cada vez más profesionistas mexicanos son presentados para las candidaturas de organismos  internacionales y otros buscan acomodo aunque sea en puestos menores pero afuera del país.
    En México habrá gente que se incomode con estos personajes, les parecerán indiferentes o bien objeto de toda su crítica porque como funcionarios en áreas torales tuvieron un desempeño rebosante de claroscuros.
    De hecho habrá quienes los recuerden como alfiles del capitalismo voraz. La mayoría no se hizo entender ni nos gustaron las políticas que aplicaron. Habrá quien los tache a todos de áridos como común denominador pero por algo, además de una buena recomendación, están donde están.

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