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Espectáculos - October 17, 2007

“Alma de Cuba” debuta en Matamoros haciendo un recorrido por los ritmos y música del país antillano

Los organizadores no respetaron
al público ni le hicieron un favor
al Festival, ya que el grupo
actuó sólo con pistas
Foto:
Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Matamoros, Tamaulipas. 17 de octubre de 2007. Ayer por la noche, la magia cubana se esparció por el foro esférico del Parque Cultural Olímpico de esta ciudad con la presentación estelar de “Alma de Cuba”, que, a pesar de empezar media hora después de lo anunciado y pocos apoyos escenográficos, logró irradiar los poderes de los orishas, que iniciaron con “El cabildo de los reyes” esta amalgama de espectáculos cubanos de la provincia de Holguín.

En una noche calurosa pero ideal para el ritmo afrocubano, ante los ojos de los cientos de espectadores se fue desplegando un espectáculo que fue de menos a más, sobre todo porque no se sabía bien a bien qué íbamos a ver esta noche. Después de los orishas tocó el turno a la cantante Lucrecia Marín, que, con su interpretación de “El yerberito moderno” y la inevitable reminiscencia que suscita de Celia Cruz y La Sonora Matancera, puso a bailar a medio mundo y logró que el calor humano se fundiera con el ambiental.

Así, casi como una revista musical, los cubanos fueron prodigando su entusiasmo y disipando un nerviosismo inicial para fascinar al público, que al parecer tiene grabado en su memoria genética esa música de la isla mayor de las Antillas. Luego ocuparon el escenario un par de cantantes líricos de primera, una soprano y un tenor que, la verdad sea dicha, lo hacen muy bien, pero le bajan un poco la temperatura a la presentación.

Cabe mencionar que “Alma de Cuba” trae un excelente cuerpo de ballet (seguramente de Codanza), integrado por tres parejas de bailarines, que refulgen en el escenario por su virtuosismo y gusto con que bailan, los cuales hacen añorar las gloriosas páginas que Cabrera Infante escribiera en “Tres Tristes Tigres” sobre el legendario cabaret Tropicana.

También se presentaron varios actores que encarnaban a los típicos negro y mulata del teatro cubano. El espectáculo prende al público, lo contagia y logra que éste sienta fluir en tropel la sangre por sus venas, pero, desafortunadamente, el espectáculo no es soberbio por dos razones: la ausencia de música en vivo –se utilizaron pistas musicales– y de escenografía. Es cierto, el arte y la entrega de los artistas cubanos superan con creces esta carencia de recursos del festival, pero con esos elementos seguramente ahora estaríamos hablando de un espectáculo inolvidable, de ésos que dejan huella en la mente de los que lo ven y lo gozan.

De acuerdo con Concepción Casals, directora artística de “Alma de Cuba”, este espectáculo se formó a partir de cuatro compañías artísticas: la de Teatro Lírico “Rodrigo Prats” –que también dirige ella–, la compañía de danza contemporánea Codanza, el Teatro Guiñol y la compañía folclórica La campana, todas de Holguín. Asimismo, Lucrecia Marín, cantante de temas populares, que le prendió la mecha al cuete esta noche.

Casals añadió que con “Alma de Cuba” trató de hacer un recorrido por todos los ritmos y tradiciones del país antillano, como una muestra para el público de Matamoros, por eso se montó, exclusivamente para este festival, con el pregón cubano, el mambo, el chachachá, la rumba, el negrito y la mulata, y dos canciones de los trovadores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, para terminar con la típica chancleta.

Informó que en esta ocasión vinieron 20 artistas de la isla, llegando a estar 17 en el escenario, pues, dijo, “uno de los objetivos era que el actor y el solista de lírico bailaran, el bailarín cantara, sin que se fragmentara el espectáculo; en fin, todo es una gran masa, y al final todos bailan la conga santiaguera”.

Por último, afirmó que “Para nosotros es muy importante venir a este festival, es la primera vez que venimos y quisimos hacer un gran espectáculo, de así nació ‘Alma de Cuba’, de varias posibilidades artísticas, y ha sido increíble, fue muy linda la respuesta del público mexicano, que siempre ha mostrado un gran aprecio por las expresiones artísticas cubanas, nos hemos sentido muy bien”, concluyó.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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