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Arte y Cultura - October 16, 2007

Descubren vestigios de la primera Misión fundada por el padre jesuita Francisco Eusebio Kino

La Misión de Nuestra Señora de
los Dolores Cósari fue el
principal lugar de residencia
del evangelizador jesuita
Foto: Cortesía (Mauricio Marat/INAH)

Sonora, México.- 16 de octubre del 2007 .- Restos de lo que fue la primera población fundada por el padre Francisco Eusebio Kino, la Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Cósari en Sonora, fueron descubiertos por arqueólogos del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia en ese estado, hallazgo que representa una ventana a la vida cotidiana del periodo jesuita de fines del siglo XVII e inicios del XVIII.

           

Como parte del Proyecto de Arqueología Histórica de las Misiones de la Pimería Alta, cuyo responsable es el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, se pudo detectar mediante calas –cortes de excavación que variaron de los nueve a los 13 metros de largo por uno de ancho– muros de piedra que no eran visibles en superficie y que habían sido cubiertos por la desintegración misma del adobe.

 

De acuerdo con el especialista, estos muros, de entre 0.60 y 1.20 m de ancho, formaron parte de los edificios del núcleo de la Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Cósari, principal lugar de residencia del padre Kino (1645-1711). El sitio se convirtió en la cabecera del rectorado de Dolores que tuvo bajo su jurisdicción puntos distantes como San Xavier del Bac –cercano a Tucson, Arizona– o la Purísima Concepción de Caborca.

 

Martínez comentó que el principal resultado de esta iniciativa de estudio que sería a mediano plazo, consiste en la reconstrucción del ordenamiento y disposición del área religiosa y habitacional del núcleo de una misión jesuita de principios del siglo XVII, cuya estructura podría tener dimensiones de más de 70 metros de largo por unos 40 de ancho.

 

Sobre el hallazgo, precisó que asociados a los muros se encontraron fragmentos de ollas grisáceas decoradas con líneas de color rojo terracota, “cerámica desconocida para los arqueólogos y que probablemente fue elaborada por los pimas himeris, de los que ya no hay memoria.”

 

“Las excavaciones se realizaron hasta un metro de profundidad. Aún en este nivel localizamos huellas de un poste, evidencia de la planta de una habitación indígena que debió pertenecer a los antepasados de los pimas himeris pues los restos cerámicos se relacionaron con los grupos de la cultura Casa Grandes –en el extremo oeste del estado de Chihuahua–, tipos Ramos y Carretas, manufacturados desde el año 900 a.C.”

 

A finales de 2006 durante la primera etapa del proyecto que consistió en una prospección de la zona –una mesa donde se asentaba el núcleo del pueblo de la misión ubicada en terrenos de lo que hoy es el rancho ecoturístico conocido como Las Golondrinas–, se pudo concluir que aún se conservaban evidencias arqueológicas (fragmentos de cerámica, vidrio, piedra y hueso) en superficie.

 

Lo anterior, “nos ofreció una pequeña ventana a la complejidad de las relaciones humanas de los pimas altos y su nueva interacción con el mundo occidental, representado en un primer momento por la figura del padre Kino, quien  entró a la Pimería Alta en marzo de 1687.”

 

La Misión de Nuestra Señora de los Dolores de Cósari, en el Valle de San Miguel, se dedicó a dicha advocación mariana debido a una pintura que de esa imagen obsequió el artista Juan Correa al padre Kino.

 

La villa estuvo en funciones por aproximadamente 60 años, no obstante en 1732 una epidemia mermó a gran parte de la población indígena y fue casi abandonada. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, se olvidó por completo.

 

“Recientemente el lugar ha vuelto a ser recordado, cada año se celebra una misa para conmemorar la llegada del padre Kino. Sin embargo, su importancia arqueológica es aún más relevante, se trata de un asentamiento de fines del siglo XVII y principios del XVIII con poca perturbación humana posterior. La mayoría de las misiones ahora son ciudades o pueblos, y sus templos sufrieron considerables modificaciones tras el arribo de los franciscanos.

 

“De esa manera, la ex misión de Cósari puede brindar datos sobre la vida de los indígenas recién reducidos o concentrados y la vida cotidiana de las misiones, especialmente en la sede de un rectorado con alta circulación de población y bienes”, expresó Martínez Ramírez.

 

En ese sentido, en un basurero se recuperaron más de 30 kilos de hueso de animal, diversas semillas carbonizadas y una alta densidad de cerámica, todo ello permitirá definir con claridad el patrón alimenticio de la época. Actualmente se está a la espera de los resultados de laboratorio para el fechamiento de estos materiales.

 

Para una siguiente fase se pretende utilizar tecnología de prospección electromagnética mediante la cual se podrá reconstruir la planta arquitectónica de un pueblo de misión jesuita de la Pimería Alta, información que es casi desconocida en la actualidad.

 

En una segunda temporada, concluyó Júpiter Martínez, se llevarán a cabo excavaciones en el sector este del sitio, donde se encontró parte del muro exterior –con parte del recubrimiento original– del conjunto misional, e incluso, existe la posibilidad de encontrar la pintura del interior de los cuartos.

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