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Por la Espiral - October 9, 2007

Armas: negocio en popa

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Armas: negocio en popa
-EUA  a la lista mundial
-ONU cambiar estatutos

La maquinaria de los conflictos moviliza un caudal de dinero al detonar la  demanda por armamento, equipo y tecnología militar. Aún sin Guerra Fría de por medio las chequeras de los gobiernos engrosan los presupuestos de un mayor gasto militar, el rearme está devuelta.
    No hay más mundo dividido entre capitalistas y comunistas, pero las amenazas desestabilizadoras se ciernen lo mismo en la figura de Bin Laden y Al Qaeda que de las FARC en Colombia o el EPR en México.
    El punto es que el mundo no está en paz, el dinero que los gobiernos deberían estar gastando en educación, sanidad y obra pública, lo destinan a gastos de defensa.
    Miremos los anuncios: ¿Es joven y quiere encontrar un empleo casi de forma inmediata? Acuda al Ministerio de Defensa de su país y seguro será reclutado.
    Los efectivos que son insertados al Ejército participan tanto en acciones de combate, como en las misiones de paz, sin olvidar los grupos desertores que forman cuerpos de elite para vender sus servicios de forma privada a empresas multinacionales y transnacionales localizadas en zonas de conflictividad.
    A la par de estos modernos mercenarios, otros grupos de desertores igual de peligrosos pasan a engrosar las filas de grupos desestabilizadores muy propios de América Latina y África.
    De acuerdo con el  Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI) al cierre del año pasado había en activo 17 grandes conflictos armados en el mundo: África (Burundi, Sudán y Uganda); América (Colombia, Perú y Estados Unidos); Asia (Afganistán, India, Myanmar, Nepal, Filipinas y Sri Lanka); Europa (Rusia, Chechenia); Medio Oriente (Irak, Israel y Turquía).
    El SIPRI menciona que el  costo combinado de las misiones de paz de la ONU, la UE y la OTAN llegó a un nivel récord de 5 mil 500 millones de dólares en 2006.
    En contraste, las estimaciones del organismo independiente apuntan  a que, al cierre del año pasado, el gasto militar mundial registró el equivalente al 2.5% del PIB mundial.
    Estados Unidos encabeza el grupo de los diez países con mayor gasto militar con 528 mil 700 millones de dólares, cada americano gasta 1 mil 756 dólares anuales en mantener la defensa y las operaciones  de un país que busca consolidarse como hiperpotencia.
    Las asignaciones de Estados Unidos para la defensa nacional aumentaron 53% en términos reales entre 2001 y 2006, sobre todo como resultado de los 381 mil millones de dólares para las operaciones militares en Afganistán, Irak y otros lugares.
A continuación presentamos la lista completa: 2) Rusia con 59 mil 200 millones de dólares. 3) Francia con 53 mil 100 millones de dólares. 4) China con 49 mil 500 millones de dólares. 5) Japón con 43 mil 700 millones de dólares. 6) Alemania, 37 mil millones de dólares. 7) Rusia, 34 mil 700 millones de dólares. 8) Italia con 29 mil 900 millones de dólares. 9) Arabia Saudita, 29 mil millones de dólares. 10) India con 23 mil 900 millones de dólares.
En total el conjunto de los diez gastaron el año pasado 888 mil 700 millones de dólares.
A COLACIÓN
Dentro de los análisis del SIPRI y el World Policy Institute encontramos que el  mercado mundial de armas está en pocas manos: más del 80% de las transferencias de armas convencionales corren a cargo de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, China y Francia.
El dilema moral de ser miembro de un Consejo supuestamente a favor de la paz mundial queda en entredicho y resulta una reverenda hipocresía ante tantas evidencias.
Simplemente el caso de Estados Unidos por si solo es patético: es el primer proveedor de armas a nivel global; el primero en la venta de mísiles de tierra y aire, de 2001 a 2005, vendió dos mil 099 mísiles Sparrow y AMRAAM; además es el primer país en la venta de barcos militares; destaca  como proveedor de técnicos de entrenamiento militar, no es únicamente cuestión de comprar armas sino de saber usarlas.
Para las armas el mercado mundial es demasiado ancho, prácticamente cada país productor alimenta un conflicto: le vende armas al gobierno, al bando contrario, a las milicias, los insurgentes. Un mismo proveedor para todo aunque el tráfico negro vende igualmente los stocks de rezagos de armas y ojivas soviéticas.
Así, Estados Unidos surte de armas lo mismo a  Israel, Egipto y Arabia Saudita.  Buena parte de la industria del diamante en Israel es usada para el armamento de nueva generación que se fabrica en Estados Unidos.
Por su parte, Rusia le provee de armas a Argelia, Qatar, Jordania, Siria e Irán; y Francia, entre sus compradores destaca a Libia. En conjunto la Unión Europea vende armamento y equipo a Marruecos, Turquía y casi toda África. Además del Reino Unido y Francia, España sobresale como exportador de armamento.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Hace tiempo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dejó de desempeñar un rol toral en el concierto internacional, a mi juicio fue la Guerra de los Balcanes y el desastre de Kosovo lo que terminó por sepultar toda credibilidad hacia la fuerza de un organismo de paz. El involucramiento de los cascos azules dejó mucho que desear.
Después del 11 de septiembre, sin ninguna fuerza como actor, Estados Unidos se subió peligrosamente a la mesa de los acuerdos globales, algunos tan frágiles como Kyoto o la Convención de Ginebra.
Hasta el momento Estados Unidos sigue desplazándose de forma injerencista, beligerante y unipolar, sin embargo, no está solo. Del otro lado, hay ocho países más que poseen fuerza nuclear suficiente como para destruirse mutuamente y llevarnos en medio a todo el  mundo.
Información del SIPRI en “Armaments, disarmaments and international security” advierte de la fabricación de cabezas nucleares en Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Aproximadamente  26 mil cabezas nucleares.
Ese peligro potencial bastaría para no dejar dormir a nadie. Serviría para poner patas arriba a la ONU y exigir una reorganización y modernización del estatuto y del Consejo para enfrentar las circunstancias.
Y es que sino se regula el buen entendimiento entre los países con el  respeto al derecho ajeno, a estas alturas quién vela porque no se comercie o trafique en el mercado negro con ojivas nucleares si lo que reina es el negocio por encima de la vida humana.  
Por eso surgen grupos de secuestradores que piden rescates multimillonarios para financiar su terrorismo de grupo con dinero de gente inocente que a cambio les sirve para comprar armas provenientes de Estados Unidos, de Rusia o de Francia.

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