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Música - October 8, 2007

Francisco Gabilondo Soler, hizo cantar a cientos de niños en Bellas Artes y el Bosque de Chapultepec

La Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos
Chávez, el Coro Infantil de la
República, Pepe Frank, Elba
Rodríguez y el grupo Son de la
Ciudad participaron en el concierto
Foto: Cortesía
Arturo López/CONACULTA

Ciudad de México.- 8 de octubre del 2007.- (Ángel Trejo/CONACULTA) Centenares de infantes capitalinos celebraron los 100 años del natalicio del compositor Francisco Gabilondo Soler con un concierto de música en la explanada del Palacio de Bellas Artes interpretado por Pepe Frank, Elba Rodríguez, el grupo Son de la Ciudad y los propios festejantes, quienes además de cantar las Mañanitas a Cri Crí, pudieron compartir un pedazo de pastel conmemorativo al lado de un Grillito Cantor de cinco metros de alto construido por el cartonero Sotero Lemus.

 

El cumpleaños de Cri Crí fue recordado también por los niños y las niñas asistentes con la entrega del cancionero ¿Y quién ese señor?, cuadernillo que contiene 12 de las composiciones más conocidas de Gabilondo Soler, cuya versión es fiel reproducción de la Antología ilustrada de un grillito fabulista y cantador. El folleto fue distribuido gratuitamente por el programa Alas y Raíces a los Niños del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, organizador del homenaje junto con el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

 

El programa en la explanada de Bellas Artes incluyó la interpretación de El jicote aguamilero, Jota de la J y El chinito Chong-Ki-Fu por cuenta del músico Pepe Frank, quien contó con el apoyo de Omar Guzmán y Carlos García para el arreglo de las piezas de Gabilondo a la tesitura de su voz. La trovadora Elba Rodríguez cantó La patita, El chorrito y Cochinitos dormilones a ritmo y tono de son michoacano, enseñando a los niños a bailar las danzas tradicionales de la región calentana.

 

El grupo Son de la Ciudad interpretó las canciones Metete Teté, La guacamaya y El gato de barrio, con base en la adaptación de la música de Cri Crí a tres sones distintos: jarocho, huasteco y jalisciense, lo cual vertió en un concierto polifónico muy atractivo para los infantes, que en todo momento bailaron. El propio Son de la Ciudad acompañó la cantata de las Mañanitas, con las que el homenaje nacional al autor mexicano alcanzó su apogeo luego de un mes de celebraciones.

 

El viernes 5 de octubre, un día antes de la fecha exacta del centenario del nacimiento de Francisco Gabilondo Soler (Orizaba, Veracruz, 6 de octubre de 1907), en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque se efectuó un concierto de homenaje de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez y el Coro Infantil de la República. Para ellos se hizo la adaptación de las canciones de Cri Crí a música académica con arreglos de Guillermo Álvarez Navarro, Jorge Cozatl, Javier Díaz Juárez, Juan Pablo Félix Sánchez, Marcos García Cacho, Ernesto García Velasco, Yuri Nilo Fernández, Sergio Ramírez Cárdenas, Rafael Rivera Díaz y Alejando León Islas, quien es director musical de la orquesta.

 

En el Teatro Castillo, con su aforo lleno, ocurrió lo mismo que en la explanada del Palacio de Bellas Artes: la mayoría de los niños se pusieron a cantar los 18 temas previstos en el programa: Caminito de la escuela, Jorobadita, El ratón vaquero, Luna, Marcha de las canicas, El ropavejero, La muñeca fea, Cucurumbé, Di por qué, Llueve y rúbrica,  entre otros. La interpretación de las piezas siguió un guión temático a partir de Caminito de la escuela, con breves pausas para dar ocasión a una relatoría literaria que explicó el origen histórico de algunas de las canciones.

 

El cuadernillo ¿Y quién es ese señor?, editado por la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil del CNCA, a cargo de Claudia Walls, incluye una breve reseña biográfica en primera persona de Francisco Galindo Soler cuyo primer párrafo dice:

 

Nací hace mucho tiempo, un 6 de octubre de 1907, en Orizaba, Veracruz, entre cerros, lluvia, bosques y manantiales. Mi papá fue Tiburcio Soler, mi mamá Emilia Soler, y mi abuelita, Emilia Fernández de Soler, que era una gran narradora de cuentos y pianista, tenía una casita con una fuente y ropero mágico lleno de cachivaches y ropa. No me gustaba ir a la escuela, pues en los salones hacían mucho escándalo y no podía estudiar y aprender nada, por lo que prefería irme a leer al campo…

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