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Cosas Veredes del Mío Cid - September 21, 2007

De chivos, cabritos y cabrotes

COSAS VEREDES MIO CID

Roberto Montes Vázquez

De chivos, cabritos y cabrotes.

Un chivo tiró un reparo y en el viento se detuvo… El refranero ranchero utiliza el dicho Como chivo en cristalería para definir a una persona descontrolada del cerebro que causa, por tal motivo, un sin fin de estropicios.

Afortunadamente todos los campiranos son trabajadores y sensatos. Aunque a veces sale uno  desfachatado y de escasa progenitora, como el acomplejado ranchero enamorado, que ha causado un enorme repudio por el reportaje que hace de su rancho una revista rosa, que saca a luz y en fantoches colores, todos los complejos del zafado Fox y su pareja.

Argelia Melet, médica psiquiatra, nos ilustra apuntando que la palabra complejo fue utilizada por primera vez por la escuela psicoanalítica de Zurich (por Bleuler y Jung) para significar situaciones internas del individuo que se estructuran a lo largo de sus relaciones infantiles y que se manifiestan en todos los niveles psicológicos: emociones, actitudes y conductas adaptadas. Esto porque actualmente, se ha popularizado en el lenguaje cotidiano la palabra complejo para designar a una persona problemática.

El psicólogo austriaco Alfred Adler, fundador de la llamada psicología individual, dice que el complejo de superioridad, claramente expuesto en las actitudes y las opiniones del individuo convencido de que sus propios dotes y capacidades son superiores al promedio de la humanidad.

Asimismo, puede delatarse con exageradas exigencias hacia sí mismo y hacia los demás. El aire pretencioso, la vanidad en cuanto al porte exterior, por elegante o descuidado que éste sea, pueden llamar la atención y revelar un complejo de superioridad, así como toda una serie de datos de diverso orden: el orgullo, el sentimentalismo exagerado, el snobismo, la jactancia, el carácter tiránico, la tendencia a desacreditarlo todo, el culto exagerado a los héroes, el afán de relacionarse con personalidades destacadas o de dominar sobre débiles, enfermos o personas de menor importancia, la aspiración exagerada a la originalidad, el recurrir a ideas y corrientes ideológicas en sí valiosas para desvalorizar al prójimo.

Las exaltaciones afectivas, como la cólera, la sed de venganza, la tristeza, el entusiasmo, el carcajeo ruidoso recurrente, la mirada huidiza, la falta de atención en una conversación, la desviación del tema de ésta hacia uno mismo, un entusiasmo habitual por cualquier circunstancia incluso fútil, acusan también, en general, un sentimiento de inferioridad que por el camino de la compensación neurótica, conduce al complejo de superioridad.
La credulidad, la fe en aptitudes telepáticas o semejantes, en intuiciones proféticas, despiertan asimismo la justificada sospecha de un complejo de superioridad.

Hay chivos que tienen madre, pero éste ni tubo tuvo… Cacarea de ranchero el demente de la tierra de Las Poquianchis como si la gente del campo estuviera tan satisfecha de sus permanentes apejedendejamientos y mandilerías, que llevaron con sus mentiras al Estado de indefensión en que se encuentra el campo mexicano frente a la inminente embestida del TLC.

Pero cuidado que no pararán en su desesperación los campesinos, en dispersar de la embriagadoras fragancias de la que presumen la pareja de descarados de El Bajío, con los cálidos efluvios que producen los frijoles, porque a tres meses de que se dé la liberación arancelaria de cuatro productos básicos, están al borde de la quiebra más de 750 mil productores de fríjol. Y seguro la harán de trueno en el ejido.
    
El presidente de la Unión Integradora de Organizaciones Solidarias y Economía Social (Unimoss) Javier López Macías, sostuvo que en un trimestre más se habrán abierto totalmente cuatro de los sectores más sensibles del ramo agropecuario, lo que significará un fuerte golpe al campo mexicano.

La CNC reclama  airada que en el sector de la producción del fríjol, el precio al consumidor se ha encarecido por la protección (el disimulo es complicidad, digo yo) que da el gobierno a los intermediarios y falta de programas hasta 175 por ciento, pues al productor se paga a 3.50 el kilo y el grano se llega a vender hasta en 22 pesos al consumidor, lo que lo hace poco competitivo frente a la apertura total que se dará en tres meses, al amparo del Tratado de Libre Comercio para América del Norte.

 Huele a gas…

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