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Por la Espiral - September 19, 2007

Autos: mal necesario

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Autos: mal necesario
-Pagar la tenencia en 2008
-Los autos más ecológicos

Cuando la población padece un deficiente servicio de transporte público y las distancias  son largas en los desplazamientos entre la casa donde se habita y el lugar en el que se trabaja, cuando se tiene determinado poder adquisitivo la opción más inmediata es  adquirir un vehículo.  Sin embargo, por más contradictorio que parezca,  cada vez es más complicado tener un automóvil.
    Es verdad, la comodidad,  la privacidad, el decidir cuándo es tiempo de salir sólo se obtiene cuando uno tiene un coche en la puerta, incluso una mayoría de personas podría aceptar que prefiere las horas de atascos que los mogollones en el metro a las 8 de la mañana o sufrir  por la forma de conducir de los chóferes de microbuses.
    Empero esas ventajas que adquirir un coche deberían maximizar actualmente pasan por el estrés a los dueños: hay que cuidarse de la inseguridad, que no se roben el coche; pagar por una póliza de seguros de automóviles; buscar un estacionamiento lo más cerca posible de la oficina; adquirir una pensión de media noche cerca del domicilio; hacer las  revisiones correspondientes; cubrir los impuestos anuales, junto con la tenencia de la que todavía no nos libramos (dejará de existir el primero de febrero del 2011 como impuesto federal dejando a los estados la potestad de si desean cobrarla o no); y pagar por una gasolina  más cara.
    No es tan fácil tener coche, mantenerlo implica un gasto de impacto en la economía personal  y familiar. Haga números, amigo lector, de cuánto le cuesta al mes y al año, sin dejar de considerar que no es una inversión porque a penas salga de la agencia, en caso de ser nuevo,  sufre una depreciación del 30 por ciento.
    Vale la pena realizar este tipo de reflexiones, sobre todo cuando la industria automotriz, tarde o temprano, deberá dar el vuelco total a los autos ecológicos.
    El presente nos lleva a elegir un automóvil pequeño, de emisiones reducidas, escasa utilización de combustible y que sea híbrido.
    En Europa, las campañas de los gobiernos van muy de la mano a llamar a las personas a la reflexión  de si requieren comprar un vehículo, les hacen valorar todas las cosas “extras” que tener un coche trae consigo, en ciudades donde pagar  por estacionamiento privado es carísimo y donde aparcar en la calle es prácticamente imposible.
GALIMATÍAS    
La competencia global ha puesto en mayor evidencia a la producción automotriz, otrora boyante, ante la necesidad de abatir costos y crear innovaciones para llegar a los bolsillos de los consumidores, a una masa de estrecho poder adquisitivo, no siempre enrolada en el mercado formal, muchas veces ni siquiera pertenecientes a un segmento bancarizado.
Además de esta muralla, la industria automotriz tiene otro segundo frente igual de complicado al que responder, la necesidad de una adecuación tecnológica ante los retos ambientales y energéticos. La implicación adicional es dedicar parte del presupuesto a investigación de técnicas, tecnologías y combustibles para adaptar a los vehículos ante las inminentes prioridades.
En México se avanza poco y de manera lenta en la aplicación de cambios, primero en el marco jurídico para provocar que la industria automotriz extranjera que trabaja con manos mexicanas e insumos nacionales adopte criterios a favor de la reconversión de las energías y la menor emisión de partículas contaminantes.
El detrimento es para los habitantes de las grandes urbes que respiran una serie de contaminantes cuyos efectos en la salud son casi siempre nocivos.  
Así es que impera un vacío en el marco legal, el respeto al medio ambiente, la producción limpia y los criterios de sustentabilidad son renglones omisos.
Un pionero en la ley ambiental fue el presidente Miguel de la Madrid. En los primeros meses de 1998 el entonces mandatario envío al Legislativo una propuesta de ley para buscar el equilibrio ecológico por la emanación de gases contaminantes.
El Legislativo aprobó la iniciativa misma que fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de noviembre de 1988 como “Ley general del equilibrio ecológico y la protección al ambiente en materia de prevención y control de la contaminación de la atmósfera”.
A dicha ley se han añadido pocas actualizaciones y créame amigo lector que estamos detenidos en el marco de hace 18 años como si no tuviéramos suficientes retos ambientales, un disparo en el parque vehicular a nivel nacional, un problema no exclusivo del Distrito Federal, o de las grandes urbes, más bien palpable a lo largo y ancho del territorio.
Entre las modificaciones a la ley ecológica de De la Madrid tenemos algunas  propuestas realizadas por Alberto Cárdenas Jiménez, cuando fue titular de la Semarnat.  Entonces se añadió una cédula de operación anual al reglamento de la ley general del equilibrio ecológico y la protección al ambiente en materia de registro de emisiones y transferencia de contaminantes.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Autos y ecología parece una combinación difícil de lograr, casi improbable, pero no imposible, la creatividad del ser humano está a prueba.
Los países subidos al tren de la modernidad corroboran que el transporte masivo puede ser poco contaminante, silencioso e independiente de las energías no renovables. Alemania, Japón, Australia, Hong Kong, incluso Curitiba en Brasil proporcionan diversos ejemplos.
En cuestión del transporte particular, la industria automotriz investiga las celdas solares, el hidrógeno o el biodiesel. Podemos anticipar que las primeras tres décadas del siglo XXI marcarán un hito en la historia automotriz, al menos de los vehículos que estamos acostumbrados a utilizar.
En México algunos autos contienen la llamada tecnología híbrida, es decir, se mueven gracias a dos motores combinados como son el Civic y el Accord.
Con el afán de promover e impulsar el uso a nivel mundial de los vehículos más ecológicos, recientemente la Asociación Powertrain (APS) publicó un estudio sobre los treinta vehículos más ecológicos que hay en el mercado destacando a Volkswagen, Honda, Toyota y Ford.
De acuerdo con APS, los modelos con mejor puntuación y por lo tanto, los más limpios con el medioambiente, han resultado ser: el Toyota Prius (89 sobre 100), el Honda Civic IMA (83 sobre 100) y el Opel Signum (79 sobre 100), empatado en resultados con el Toyota Avensis 2.0 D. Los dos primeros vehículos (Prius y Civic IMA) utilizan la denominada tecnología híbrida, consistente en la incorporación de dos motores, uno eléctrico y otro de gasolina.

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